
Vandal Hearts fue un perfecto ejemplo de cómo, sin pretender darle vuelta y media a un género, sin aportar ninguna novedad realmente sustancial a la mecánica que no se hubiese visto ya en generaciones anteriores, se puede llegar a crear un producto de excelente factura siempre que se cuente con un buen apartado técnico, un guión imaginativo, y sobre todo, una composición de elementos jugables donde todo está equilibradamente dispuesto, y que consigue que no te puedas despegar del mando hasta haberlo terminado. Y si encima, detrás de esto está la Konami de mediados de los años 90, en pleno apogeo de su gloria, no hay más que cartas ganadoras sobre la mesa. Adoptando la estructura narrativa de
Front Mission, cogiendo parte de la jugabilidad de
Fire Emblem, fijándose en la complejidad argumental de
Ogre Battle, y apostando por unos combates muy dinámicos al estilo
Shining Force, además de aportar conceptos propios, Vandal Hearts, junto con Arc the Lad, fue uno de los juegos más representativos y valorados de la primerísima hornada de Tactical RPG para Playstation. Aproximadamente un año después, a finales de 1997, los usuarios de Saturn tuvieron su conversión, aunque solo en el mercado japonés.