
Son pocas las generaciones de consolas de Nintendo que no han tenido el placer de contar en su catálogo con alguna entrega de la serie Starfox desde que se lanzara aquel legendario Starwing para Super Nintendo, aquel shooter de naves con primitivos gráficos poligonales (aunque rompedores para la consola) pero tremendamente adictivo que causó un gran impacto en la industria y en los jugadores. A partir de aquel momento, el zorro Fox McCloud y su Arwing han tenido una gran evolución, tanto gráfica como jugable. En GameCube, los creadores decidieron darle un cambio radical a la mecánica del juego, alejándose del clásico esquema de pilotar la nave para destruir flotas enemigas a diestro y siniestro; la franquicia cayó en manos de la por aquel entonces todopoderosa Rare, quienes tuvieron la genial idea de, aprovechando el tremendo carisma de Fox, convertirlo en el protagonista de un Action RPG en el que pilotar su nave se convierte en una tarea totalmente secundaria, en pos de una gran aventura al más puro estilo de los
Zelda más actuales.