
El aterrizaje de
Illusion of Time en España, ya en los últimos años de vida de Super Nintendo, supuso mucho más que la llegada de un título extraordinario e irrepetible. Conllevó un hecho casi histórico como fue el poder disfrutar de un RPG íntegramente traducido a nuestro idioma. No fue el primero para consola por poco, dicho honor corresponde a
Soleil (Mega Drive), pero lo verdaderamente importante es que abrió las puertas para que otras compañías se decidieran a imitar la jugada, en vista del éxito que cosechó en nuestro país. Squaresoft, como era de esperar, no se durmió en los laureles, y finalmente el segundo RPG para la consola que nos llegó en perfecto español fue este Secret of Evermore que ahora mismo tengo entre manos. Pero la historia de la creación de este juego y sus particularidades van mucho más allá de este hecho, y tenemos delante uno de los casos más curiosos tanto en la historia de la consola como de la compañía que lo trajo al mundo. Tras muchos años, vuelvo a sumergirme en el universo de Evermore, ahora desligado de los complejos y prejuicios que en su día me impidieron valorar este juegazo como se merece.