lunes, 4 de diciembre de 2017

Doraemon - Giga Zombie no Gyakushuu (Famicom)

Es un gato, sí, pero no es aristócrata, ni glotón (a no ser que hablemos de dorayakis). No empuña una espada, no es un gamberro y tampoco se llama Félix. Sin embargo, sus peculiaridades puede que superen en extrañeza a las de todos los demás juntos. Es un gato cósmico de color azul cuya principal habilidad es venir del futuro y poseer un bolsillo de infinita capacidad en donde guarda los más maravillosos, estrafalarios y útiles inventos de todo el universo. Creo que, sin leer el título de este análisis, todo el mundo habrá adivinado ya que me estoy refiriendo a Doraemon. Quien más y quien menos, seguro que en algún momento de su vida se ha divertido viendo la serie o leyendo en manga las particulares aventuras de este felino sin igual y de todo el elenco de compañeros y personajes que existen en su mundo. Una especie de héroe casi atemporal, cuya imagen hemos podido ver en casi todos los medios existentes, desde serie de dibujos, cómics, cromos, figuras… y no faltaría más, en el mundo de los videojuegos, donde ha protagonizado más de una veintena de títulos, siento curiosamente este que nos entretiene el único RPG en la lista.

O quizá debería decir mejor el único J-RPG, ya que en Psx podemos encontrar el Doraemon 3 - Makai no Dungeon, aunque este pertenece al sub-género de los dungeon crawler. En definitiva, la única ocasión hasta el momento para disfrutar con nuestro gato favorito en perspectiva cenital, con bastante texto, gran cantidad de ciudades distintas, sus personajes y sus vivencias de una forma más profunda a como lo haríamos en uno de sus muchos plataformas. Y con muchas, muchísimas luchas de por medio, extraños objetos, divertidos personajes (con algún gag típico del manga incluido) y sobre todo, un universo Doraemon bastante bien adaptado dentro de las posibilidades / limitaciones de los 8 bits de la Famicom. Hace ya muchos años que, por suerte, podemos jugar a esta aventura en inglés gracias a el equipo de WakdHacks, autores también de la traducción del Fuzzical Fighter o del Wonder Project J: Kikai no Shonen Pino para Super Famicom, aunque a decir verdad, solo en algunas ocasiones contadas los textos son absolutamente imprescindibles para proceder en el desarrollo de este juego. Los diálogos con los personajes de cada ciudad son de un solo texto, es decir, estos no cambian nunca, y en el 90% de los casos, son simplemente chascarrillos o informaciones irrelevantes sobre direcciones u opiniones propias. En cualquier caso, se agradece infinitamente la nunca bien reconocida labor de estos grupos no profesionales de traducción. Entremos ya de lleno en lo que viene a ser este RPG. En cuanto a opciones, casi nulas, pero es curioso que tan pronto comencemos una nueva partida, se nos de a elegir (a parte de la velocidad de los textos) si nuestro protagonista va a ser masculino o femenino algo que, imagino, no afectara en nada al desarrollo de la trama. Después, dentro de cada localidad, podemos hacer que Dorami recupere los puntos de vida de nuestro protagonista (que no es Doraemon) y de todos sus compañeros, y nos ofrecerá la posibilidad de salvar la partida, algo fundamental, aunque por suerte el juego es magnánimo en este sentido y, si morimos en combate, no nos restará los puntos de experiencia adquiridos hasta ese momento. Es algo que también se agradece, aunque hay que ser justos e indicar que la dificultad del juego está bastante ajustada, y pocos serán los fracasos que tengamos, a parte de ciertos momentos en los puede que nos sintamos algo descolocados para continuar. En estas situaciones, hablar con Doraemon, por si nos hemos perdido o no sabemos que hacer, también será una opción a tener en cuenta. A estos ya nombrados, se les irán uniendo personajes ya conocidos por todos de la serie / manga, como Tsuneo, Nobita, Gigante o Shisuka, aunque serán llamados por los nombres de la versión americana. En un momento u otro, se unirán al equipo con sus propios atributos de fuerza, defensa, agilidad… y en los momentos más surrealistas podremos incluso contar con un soldadito de madera o un buggy parlante que nos llevará sobre sus ruedas.

Las referencias al universo Doraemon no terminan en la aparición de estos simpáticos personajillos, sino que también encuentran un guiño genial en la melodía del pueblo principal, donde todo comienza, con el 100% reconocible tema principal de la serie, una melodía alegre y colorista que nos meterá todavía más en el papel, muy agradable, pero que solo aparece en este lugar en concreto, lo cual no deja de ser positivo, ya que podría llegar a ser cargante debido al corto bucle de esta. Algo parecido sucede con otras músicas del juego, bastante discretas en general, pero al no ser tan conocidas, se hacen más llevaderas a la larga. No he reconocido ninguna otra de la serie, pero todas tienen cierto aire que encaja perfectamente dentro del mundillo del gato cósmico. Por suerte, una de las mejores que podemos escuchar es la que ambienta la mayoría de los pueblos, una melodía tranquila, con matices bastante alegres y suaves, aunque no deja de ser demasiado corta y cíclica, pero al menos no nos recargará demasiado. No hay verdaderos alardes en su banda sonora, pero si uno presta atención, hay detalles bastantes entrañables a nivel compositivo, recordando a otros juegos de la época, curiosamente algunos también protagonizados por personajes extraídos del manga. Normalmente en los templos es donde la acción se extrapola también a la banda sonora, con temas más moviditos y algo más “serios” y con más carga de tensión, descubriendo en ellos escalas neoclásicas y mucha percusión, con los clásicos sonidos de nuestra querida y añorada Famicom / NES. Más complicado es extraer algo especial o significativo de los efectos de sonido. Entrar a casas, combatir en los duelos o incluso hablar con los habitantes del último pueblo (la tribu de los Toa) nos proporcionará algunos de ellos, pero no se pueden destacar unos por encima de otros. También en cuanto a las músicas es complicado hacerlo, pero lo cierto es que terminaremos cogiéndole cariño a todas… o a casi todas, porque en algunos laberintos, entre las cientos de luchas que superaremos y el rebuscado entramado de algunos de ellos, preferiremos bajar un par de puntitos el volumen, aunque esto no quiere decir que sean malas, simplemente que sus tintineantes notas llegan a meterse en el oído un poco más de lo deseado, como pasa a veces con otros RPG para este sistema, aunque en general he escuchado trabajos mucho mejores.

Su aspecto gráfico y perspectiva (especialmente por el protagonista y su gorra) recuerdan, en cierto modo, a los posteriores y primeros Pokemon que aparecieron para Game Boy (recordemos que estamos hablando de un juego de 1990). Es un extraño caso en el que quizá pasaremos, como mínimo, el mismo tiempo en pueblos que en mazmorras. En los primeros, dependiendo de cual visitemos en concreto, podremos extraer valiosas pistas o simplemente serán un lugar de paso, sin ninguna clave útil, pero sea como sea, es de agradecer la variedad de estos, al menos una docena, que rompen la monotonía de estar siempre combate tras combate. Según la zona, cambiará su aspecto, desde ciudades semejantes a la realidad, a pueblos debajo del mar o un raro viaje al Japón feudal que, debido a su aspecto, más bien parece el retorno a la edad de piedra con sus cavernícolas. Y esto no deja de tener cierto sentido, ya que a parte de que su población está formada por grupos de ninjas, los enemigos que deambulan cerca son dinosaurios… ya veis que la variedad está servida. Eso sí, algunos sprites de decoración están colocados como pegotes y quedan horribles. Distinguir a los personajes del juego extraídos de su creación original es algo fácil, pero es mucho más vistoso cuando podemos ver sus avatares en las conversaciones más transcendentales. Respecto a los enemigos que nos asaltan, hay un poco de todo. Diseños bastante simples y poco trabajados (algunos de ellos no se pueden llegar a distinguir realmente qué son) y otros muy superiores, con muchos detalles y formas muy originales, entre los que puedo destacar el polvo (sí, el polvo), las ballenas, los barcos fantasmas y los robots DTR hacia el final, estos últimos los más inspirados y más grandes de todos con permiso del final boss, que tampoco será quien pensamos en un primer momento. Especialmente los monstruos mecánicos se llevan la palma.

De todas formas, creedme si os digo que llegaréis a odiar a la gran mayoría de estos, y no por su dificultad (algo es algo), sino por su desmadrada repetición. Y es que os aseguro que es un juego con una de las frecuencias de combates más alta que he jugado en toda mi vida, algo salvaje. La dificultad radica en este hecho más que en las habilidades de los enemigos, que son muy limitadas igual que su inteligencia. Pero caminar por algunos lugares, especialmente los más laberínticos y entrecruzados es de lo más molesto con una batalla cada tan poco tiempo. Y con poco tiempo me refiero a que he llegado a contar en ocasiones que 10 pasos pueden llegar a suponer 7 u 8 combates seguidos sin pausa y esto al final llegaría a hacerte aborrecer el juego, pero por suerte las distancias no son demasiado largas, y pronto encontraremos algún pueblo, casa o mazmorra donde cambiar de aires, aunque en estas últimas, a pesar del cambio constante de enemigos, continuará la seguidilla. Es algo tan exagerado y poco testeado que en ciertos momentos he llegado a pensar que el juego se había bugueado. Todo esto sin olvidar el devastador terror que siente nuestro querido amigo por los ratones, que le paralizará e inutilizará en los combates en los que estos participen. Lo que salva la papeleta es que son batallas muy rápidas, y que a pesar del poco eficiente diseño de los menús de ataque (el típico listado de opciones en vertical), nos las quitaremos de encima en un abrir y cerrar de ojos. Para mayor alivio, no será imprescindible dedicar más tiempo extra para luchar del que ya pasamos haciéndolo (solo faltaría), ya que la atroz periodicidad de las luchas nos proporciona la experiencia que necesitamos de forma natural, así como muchísimo más dinero del que podremos gastar en toda la aventura. Básicamente, las magias sustituyen en poco tiempo a los objetos: siempre habrá alguna para algún cometido en particular, por lo que al final ni nos acercaremos a las tiendas, ya que en estas no venden armas, armaduras ni accesorios. Sin embargo, es extraño que también las magias funcionen con dinero. En cualquier caso, podemos almacenar gran cantidad de objetos de todo tipo en el bolsillo de Doraemon. Giga Zombie es el antagonista de una película estrenada en 1989 llamada Nobita y el nacimiento de Japón (único país en el que, al igual que este videojuego, se estrenó), en la que Nobita y sus compañeros viajan a un tiempo pasado para intentar liberarse de sus problemas, pero allí son testigos y participantes de una guerra entre dos tribus, una de ellas utilizada por Giga Zombie para construir su imperio y convertirse en el amo del mundo. Coged este argumento, omitid la primera parte y añadid muchos elementos de otros RPG como Final Fantasy o Dragon Quest, por citar algunos de los más populares, y ya tenemos lista la línea argumental. El planteamiento es sencillo, viajar de pueblo en pueblo, visitando varias zonas bastante distintas entre sí e ir rescatando a los acompañantes en el viaje, que debido a un accidente, quedan dispersos y atrapados en esa época. De hecho, ser conocedor aunque sea al menos de la serie o la película nos otorgará ciertas ventajas, por ejemplo, para saber que el escritorio de Nobita es en realidad una máquina del tiempo o conocer a personajes que aparecen en ella, como el niño Kuru de la tribu Hikari.

Eso sí, si esperamos giros argumentales, nos tendremos que conformar con llegar a la recta final y poder disfrutar de una de las mayores sorpresas en este sentido, un momento inusualmente emocional en comparación al resto del juego, con bastante texto y algunas revelaciones curiosas, desde que conocemos a la misteriosa Tella hasta nuestro encuentro con el final boss y el ending, es quizá el intervalo más intenso de toda la aventura y en donde se efectúan los movimientos clave. Eso sí, especialmente en esta aventura recomiendo muchísima paciencia con las batallas, ya que aunque no son especialmente difíciles, en ciertos momentos la cosa se va bastante de las manos con la excesiva frecuencia de estos. Si conseguís tenerla, disfrutaréis de una buena aventura, pero si además sois fans del gato azul más famoso del mundo, encontraréis un buen puñado de alicientes extra para llegar hasta el final.

Lo Mejor del Juego: Encontrarnos con personajes y recuerdos constantes del anime / manga. El sistema de salvado. Dificultad muy bien ajustada y duración justa.

Lo Peor del Juego: A veces el menú resulta un tanto incomodo. Falta total de información de objetos. La frecuencia con la que los combates nos asaltan es abrumadoramente excesiva.

1 comentario:

El Mago Gamer dijo...

Si recuerdo haberlo jugado en su versión original es muy frustran te que cada 2 por 3 te salgan los bichos para pelear.

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