Dando las últimas pinceladas sobre un lienzo, terminando una obra que, aun sin saberlo, probablemente ya había pintado antes. Así es como el protagonista, Fei Fong, se presenta ante nosotros. Este simple gesto, atípica forma de comenzar una historia, podría resumir de forma simbólica la inmensa carga de arte, sensibilidad y delicadeza que vamos a encontrar al zambullirnos en esta incomparable experiencia. ¿No os ha sucedido nunca que de repente encontráis un juego que preferís degustar a dosis constantes pero cortas? Este ha sido uno de los motivos de mi tardanza en presentar un nuevo análisis pero, al mismo tiempo, creo que ha sido la mejor y más acertada forma de poder comprenderlo y disfrutarlo en toda su grandeza. Y es que la magnitud de este juego no termina en su impresionante extensión física y temporal, ni siquiera en una intensidad emocional que muy pocos han sido capaces de igualar. Xenogears va mucho más allá, y se eleva a un nivel muy superior de lo que uno espera encontrar en un videojuego; logra trascender a su formato para convertirse, en el término más genérico de la expresión, en una obra de arte atemporal que tal vez requiera una actitud distinta a la hora de ser afrontado.Listado de Análisis
domingo, 8 de septiembre de 2019
Xenogears (Playstation, J-RPG)
Publicado por
JaviRPG
Dando las últimas pinceladas sobre un lienzo, terminando una obra que, aun sin saberlo, probablemente ya había pintado antes. Así es como el protagonista, Fei Fong, se presenta ante nosotros. Este simple gesto, atípica forma de comenzar una historia, podría resumir de forma simbólica la inmensa carga de arte, sensibilidad y delicadeza que vamos a encontrar al zambullirnos en esta incomparable experiencia. ¿No os ha sucedido nunca que de repente encontráis un juego que preferís degustar a dosis constantes pero cortas? Este ha sido uno de los motivos de mi tardanza en presentar un nuevo análisis pero, al mismo tiempo, creo que ha sido la mejor y más acertada forma de poder comprenderlo y disfrutarlo en toda su grandeza. Y es que la magnitud de este juego no termina en su impresionante extensión física y temporal, ni siquiera en una intensidad emocional que muy pocos han sido capaces de igualar. Xenogears va mucho más allá, y se eleva a un nivel muy superior de lo que uno espera encontrar en un videojuego; logra trascender a su formato para convertirse, en el término más genérico de la expresión, en una obra de arte atemporal que tal vez requiera una actitud distinta a la hora de ser afrontado.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)