
Recorriendo las calles agazapado en las sombras, sin dejarte ver en exceso por temor a ser reconocido. La gente a tu alrededor sigue tus pasos con total indiferencia, vestidos con extrañas ropas y estrafalarios peinados, en los bares, en las esquinas, en las desgastadas aceras… Cuando eres un shadowruner, este es el único modo de vida posible, estar siempre alerta te permite seguir vivo. Jake Armitage despierta en una morgue habiendo salvado su pellejo por algo más que por la simple providencia, sin conocer el porqué está allí, su identidad o su pasado. Partiendo de este punto, su propósito será averiguar cómo y porqué ha llegado a esta situación, siendo consciente de que alguien que le persigue y por algún motivo desconocido quiere acabar con él definitivamente. Sus únicas herramientas son un Datajack averiado conectado a su cabeza y un trozo de papel arrugado con un número de teléfono escrito.