miércoles, 4 de abril de 2018

Castlevania II - Simon's Quest (NES)

La verdad, nunca creí que llegaría el momento de presentar aquí a un título de la que es, dejando a un lado los RPG de corte clásico, mi saga favorita de videojuegos de todos los tiempos. Y, seguramente, esta sea la primera y la última vez que esto suceda. El motivo de traer aquí este segundo título de Castlevania es, aunque parezca mentira, porque se trata de la primera vez que lo juego en profundidad y lo termino. El resultadota sido descubrir un juego mucho más disfrutable y menos agobiante de lo que en un primer momento pensé, y quería compartir con vosotros mi humilde opinión sobre él. De hecho, hace tiempo ya le di vueltas a la idea de abrir un blog exclusivamente dedicado a esta maravillosa serie, analizando todos sus títulos y contando secretos y rarezas, pero el proyecto nunca llegó a fructificar. Por ello, quede este análisis como algo extra en la trayectoria de El Pequeño Rincón de los Grandes RPG, algo justo en el medio de los capítulos de The Legend of Zelda – Oracle of Ages y Oracle of Seasons en los que estoy ahora concentrado y sobre los cuales muy pronto completaré el ciclo.

Y es que en Castlevania II – Simon’s Quest se dan muchos elementos RPG, por lo que podría considerarse un juego de acción, rol y plataformas. Son solamente pequeñas características, no se puede decir que haya que encuadrarlo necesariamente en este género, pero siendo sinceros, lo mismo sucede con los títulos de la saga Zelda, por lo que si unos llevan por aquí desde los inicios, este también tiene razones para estarlo. La saga Castlevania me enamoró perdidamente hace ya muchos años, más de media vida, con Super Castlevania IV. Este llegó, por distintos
motivos, a ser una obsesión casi enfermiza para mí (y en cierto modo lo sigue siendo), y de aquel gran descubrimiento, fueron desfilando por mi televisor la gran mayoría de capítulos, incluidos los más actuales pero salvando los creados en 3D, que por lo que he probado, no me interesan en absoluto salvo quizá Castlevania 64. Y es que esta serie, tan de culto en sus inicios pero tan famosa a día de hoy (con reciente serie de animación incluida) ha experimentado muchos cambios y evoluciones que han cambiado poco a poco, para bien o para mal, la mecánica de la saga, pero no del
todo su esencia, que continua viva. A partir del grandioso Symphony of the Night (uno de los mejores de la historia, sin lugar a dudas), se fueron añadiendo elementos RPG como niveles de experiencia, evolución de armas, desbloqueo de caminos, o incluso textos conversacionales. Pues bien, se puede decir sin temor a equivocarse que el germen, el prototipo de todas esas evoluciones, reside en el corazón de este Simon’s Quest, que posiblemente en su día no fue bien entendido, ya que continua siendo uno de los más desconocidos. Quizá los cautivados por la
primera parte esperaban una continuación directa más afín en espíritu y desarrollo, y se sintieron descolocados, sin ir más lejos, al comenzar la aventura en uno de sus muchas aldeas. Tras el primer Castlevania, volvemos a encarnar a Simon Belmont, uno de los cazadores de vampiros más legendarios, en su incansable lucha contra Drácula, o más bien en este caso contra la maldición que este hizo arraigar en el alma del joven en la primera parte. Para librarse de ella, el objetivo reside en encontrar las
cinco partes del cuerpo despedazado del vampiro para quemarlas en el fuego eterno y devolver así también la paz a Transilvania. Una misión nada fácil, ya que a las hordas enemigas, en esta ocasión se une la parte de investigación, de seguir las pistas descritas por los aldeanos para poder llegar a cada una de las cinco mansiones en las que se divide el juego, donde encontraremos las partes que buscamos.

Esa es la forma de avanzar, pero en medio hay muchas particularidades. En las ciudades, tendremos que buscar bien a sus habitantes, ya que algunos nos darán valiosas informaciones, otros (la mayoría escondidos) nos venderán misteriosos objetos y también habrá de aquellos que nos proporcionen información falsa. El problema de esto último es que es cuestión de prueba y error averiguar quien miente y quien dice la verdad, no hay otra forma, con lo que en ocasiones resulta bastante
frustrante. He leído en muchos sitios que la dificultad de Castlevania II radica principalmente en el aumento considerable de elementos plataformeros, bloques en movimiento, saltos delicados… pero no estoy para nada de acuerdo. El juego en sí es bastante accesible y en cierto modo, benévolo comparado con otros capítulos. Con paciencia, atención y cuidado podremos avanzar por sus muchas localizaciones sin
excesivos agobios. Tan solo es cuestión de no correr a lo loco, medir bien el timing de los saltos y tener un cierto nivel de orientación. Y por supuesto, como novedad, llevar el nivel de experiencia adecuado a cada nivel (mansión). Tendremos a nuestra disposición continuaciones y armas infinitas una vez las adquiramos, ya que los corazones solo se utilizan, a parte de para subir nivel, como moneda de cambio, y en las iglesias podremos reponer toda nuestra energía. Además, cuando perdemos una
vida, el juego nos sitúa justo donde esto ha sucedido. Yo el principal problema lo veo en las claves para avanzar en ciertos puntos, que pueden hacer que el juego pase de tener una dificultad razonable a ser sencillamente imposible. No me parece ético desvelar aquí nada concreto que destripe el avance, pero creo que algunos puntos en concreto no son de recibo ni de lejos. La falta absoluta de lógica es la principal
arma que tiene el juego para castigarnos, y lo hace con mucha dureza. Las pistas que recibimos en los poblados no son suficientes, o están muy abiertas a la interpretación, o son insignificantes o falsas, incluso algunas están muy bien ocultas, y para colmo de males, tengo entendido que la localización que se hizo al inglés desde el original para Famicom Disk en japonés es horrible y tan descabellada que algunas frases traducidas pierden totalmente su sentido o su significado
respecto al texto original. Desde ya, os aseguro que jugándolo desde cero vais a consultar alguna guía, al menos, en dos ocasiones. Es cierto que este era el clásico modo de dificultar las cosas al jugador que tenían los juegos antiguos, y hasta cierto punto no deja de ser entrañable, ojo, pero imagino a tantos y tantos chavales que nunca terminaron el juego cuando no había revistas ni guías… y creedme, vale la pena.

Encontraremos en nuestro camino la nada despreciable cifra de 7 poblados, en donde podremos recuperar vida, mejorar armamento en las tiendas, cambiar esferas de color, preguntar a sus habitantes… y por supuesto, también morir. Los elementos plataformeros también llegan hasta aquí, junto con las clásicas e interminables escaleras marca de la casa. En el diseño de sus casas podemos observar detalles que nos recordarán, automáticamente, que estamos en un Castlevania. Fachadas
lúgubres y deterioradas, ventanales siniestros, arcos góticos, cruces… quizá en general no es un capítulo tan espectacular como los otros de NES, no contiene tantos elementos grandes ni es tan vistoso, pero tiene un aire bucólico, unos escenarios abiertos y unos entornos irresistibles, algunos de ellos con unos fondos bastante evocadores. Las zonas ruinosas, los puentes medio derruidos y los empedrados corroídos, todo tiene un encanto que solo podemos encontrar en los primeros capítulos de
la saga. Y aun repitiéndose el estilo de sus entornos, viajaremos por muchos lugares distintos, varios cementerios de lo más tétricos, bosques inquietantes, mansiones llenas de trampas y planicies devastadas por el paso del tiempo. Conforme nos acerquemos a los dominios de Drácula, los pueblos se volverán más inhóspitos y las tierras más desoladas y peligrosas, al igual que los enemigos aumentarán en número y en resistencia. Al igual que en el colorido de los pueblos, también
será útil fijarnos en el de los enemigos, pues será así como averigüemos su nivel de dificultad y su utilidad a la hora de subir de nivel. La variedad de los monstruos va en detrimento de la utilización de colores, pero podemos ver diseños interesantes, como demonios voladores, momias, fantasmas o las archiconocidas estatuas que escupen fuego. Los movimientos de Simon son algo más fluidos que en su antecesor y debido a la mayor variedad de armas, con nuevos gráficos y animaciones. Llama bastante
la atención el hecho de que solamente nos enfrentaremos a tres final bosses, con un diseño y tamaño aceptables, aunque se espera algo más de un Castlevania. En general, incluido Drácula, pasan sin pena ni gloria por el catálogo de monstruosidades de la serie. El scroll, tanto lateral como vertical es muy suave. ¿Hay entonces alguna pega en el apartado gráfico? Pues sí, varias, pero las más molestas son algunas de las más comunes en los juegos de NES. Por una parte, hay zonas, ya
sea interiores o en el exterior, en las que se produce un amontonamiento de enemigos, que a su vez producen unas ralentizaciones bastante marcadas que nos hacen perder el ritmo. Por otra, y normalmente acompañado por estas últimas, un casi continuo flickering que a veces hace desaparecer por completo algunas partes móviles de la pantalla, ya sean enemigos, proyectiles o bloques.

Iremos continuamente alternando entre zonas de acción y villas, y todo está repartido con mucho tacto para que en ningún momento nos hartemos de unas o de otras. Siempre que terminemos una mansión habrá cerca algún poblado, naturalmente rodeado de feroces enemigos, donde podremos descansar y conversar. Pero esto cambia de forma radical cuando cae la noche en Transilvania. Sus habitantes se esconden, y los pueblos quedan gobernados por zombis y espíritus que nos aterrorizarán hasta que vuelva a salir el sol. Son, por otra parte, momentos
ideales para subir experiencia, ya que por la noche los demonios se fortalecen y la cantidad de corazones dejados es mayor. Esta fue otra de las principales novedades de este segundo episodio, y en muy pocas ocasiones hemos podido volver a verlo. Realmente, poco más cambia a parte de la resistencia de los enemigos, pero sí que podremos ver los gráficos en “clave de noche”, con colores más fríos, más oscuros, y un bonito degradado en el cielo. A destacar el efecto del brillo de los lagos bajo
el cielo oscurecido, muy evocador. Estamos hablando de un Castlevania, y esto implica algunos aspectos fijos: jugabilidad, dificultad media-alta, florituras gráficas y por supuesto, y por encima de todo, una banda sonora de auténtico lujo. Esto ha sido, más que un elemento común en todos los juegos de la saga, uno de los principales alicientes para jugarlos todos. Puede que los temas de este que nos ocupa no sean los más recordados; el conjunto de la primera y terceras partes son casi
insuperables, pero aquí encontramos uno, además casi omnipresente, que pasaría a la historia como uno de los más emblemáticos: Bloody Tears, que nos acompañará durante el día por bosques, lagos y páramos, con un nivel compositivo y unas instrumentaciones extraordinariamente trabajadas. El resto tampoco se quedan cojos, si acaso se le puede poner algún pero a la banda sonora es de disponer de pocos exponentes, pero todos ellos son exquisitos. Innegable el regusto neoclásico del tema de las villas, en donde encontramos reminiscencias de
temas como Vampire Killer y Begnining, muy expresivo y virtuoso (ojo con los bajos de la mayoría de temas). Como viene siendo habitual, también encontraremos alguna referencia musical al Heavy Metal, con baterías endurecidas, estructuras rápidas y melodías muy épicas. Entre Kenichi Matsubara, Satoe Terashima, Kouji Murata se repartieron el trabajo de composición. El resultado fue escueto en dimensiones pero brillante en calidad.

Por curiosidad, he visto algún speed run en el que se consigue terminar el juego en menos de media hora, pero lo cierto es que el juego da para mucho más. Es difícil pero no imposible (salvando ciertos despropósitos que nos obligarán a consultar guías), bastante divertido y con unos gráficos que enganchan, más llenos de naturaleza aunque menos rimbombantes. Lo que no me termina de cuadrar es porqué la primera mansión es la más difícil de todas y a partir de ahí la curva de dificultad se relaja bastante. Dispondremos de un sistema de passwords bastante engorroso para continuar la aventura, y terminarla será cuestión de paciencia y buen pulso.
Poder ver cada uno de los tres finales ya es otra cosa que requiere mucho más esfuerzo y sobre todo conocer el juego al dedillo para poder terminarlo en menos de 7 días (dentro del juego). La alegría de conseguirlo fue el detonante para escribir este análisis, con el que he disfrutado casi tanto que jugando a la aventura, y es que sabía que algo que lleva el nombre de Castlevania clásico no iba a decepcionarme.



- Lo Mejor del Juego: La banda sonora es magnífica y transmite vibraciones muy inquietantes. La evolución del látigo. Control bastante preciso. Continuaciones infinitas. La noche.

- Lo Peor del Juego: La lógica de avance en algunos puntos no existe, y las pistas no ayudan. El sistema de passwords es muy cansino. Se echan en falta más temas. Ralentizaciones y flickering.

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