jueves, 1 de febrero de 2018

Pokemon Edición Roja (Gameboy)

El que siempre ha sido el lema desde los inicios de la franquicia habla a las claras del objetivo mismo en el mundo Pokemon: hacerse con todos. Lo confieso, el fenómeno de estos simpáticos animalejos y los personajes que les acompañan me pilló ya algo mayorcete, así que nunca profundicé demasiado en lo que, por otra parte, fue un gran boom en la historia de los videojuegos y en la de la televisión, otra ángulo para ver el mundillo de los coleccionables a través de una saga que tuvo un éxito arrollador y generó miles de subproductos, desde animes, cartas, juguetes, peluches… todo en aras de conquistar todavía más a sus fans y crear nuevos adeptos. A día de hoy se cuentan por docenas los videojuegos basados directamente en estos encantadores seres, para todos los sistemas y gustos, pero ya que nunca he hablado de ellos por aquí, quería hacerlo de la mejor forma, comenzando por el origen de todo, por este Pokemon edición roja, que junto al azul y el amarillo forman la trilogía inicial, y probablemente la más conocida y recordada. Como curiosidad, en Japón se lanzaron el Pokemon rojo y el verde, mientras que en resto del mundo, fueron el rojo y el azul.

Tal fue el arranque que tuvieron en el mercado, que llegaron a vender más de 31 millones de copias, y aun a día de hoy se sitúan en el ranking de los 10 videojuegos más vendidos de la historia, lo cual ya son palabras mayores. He de decir que, a pesar de que hasta hace unas semanas nunca me había puesto en serio con él, guardo entrañables recuerdos de mi hermano pequeño dedicándole horas y horas a los mandos de mi Super Nintendo vía Super Gameboy, y siempre me picó el gusanillo de ver como sentaba aquello de coleccionar Pokemon, pero han tenido que pasar la friolera de… 20 años para que por fin diese el paso. Y no solo no me arrepiento, sino que el juego ha superado todas mis expectativas en cuanto a diversión, jugabilidad, apartado sonoro y duración, y me ha hecho plantearme sacar a la palestra más juegos de la saga en un futuro próximo. No diría tanto como que me he convertido en un “pokemaníaco”, ni mucho menos, pero durante el tiempo que ha durado la experiencia he aprendido a apreciar mucho más su universo. Estoy seguro de que en algún momento dado, y ante la nada despreciable misión de convertir el concepto en videojuego (algo que podía llevar a las compañías Game Freak y Nintendo a un éxito arrollador o a un fracaso estrepitoso), las cabezas pensantes discurrieron cual sería el mejor género para dicho concepto, y sin duda, dieron en el clavo dando a luz un RPG en formato clásico que traspasó todas las fronteras imaginables. La mayor de sus virtudes era que, a parte de luchar en cientos de combates e ir avanzando en una historia definida, pudiéramos capturar a nuestros enemigos para así poder entrenarlos, evolucionarlos y hacerles ganar más habilidades para, a su vez, poder acceder a mejores Pokemon. Y en definitiva, de esto trata Pokemon Rojo, aunque por supuesto, detrás hay una bonita historia que nos guiará en toda su duración. Sin embargo, es curioso que en esta ocasión no sea el aspecto más importante, aun tratándose de un RPG con todos los elementos del género. Esto no quiere decir que sea floja, simplemente que el hecho de poder capturar a los cerca de 140 Pokemon disponibles a lo largo de sus bosques, caminos, safaris y ciudades cobra incluso más interés que la historia misma, que nos pone en la piel de un entrenador novato, cuya gran ilusión es llegar algún día a ocupar un lugar destacado entre competidores de todo el mundo. Con tan solo la ayuda y consejos del Dr. Oak, y la siempre irritante presencia de su vecino Gary, nuestro protagonista empezará por capturar las presas más fáciles y subirlas de nivel para ser más competitivo y poder ingresar en la gran liga mundial, venciendo uno a uno a los poderosos líderes de los gimnasios de las ciudades (o más bien a sus Pokemon) y encontrándose con muchas situaciones, a veces pintorescas y a veces surrealistas, pero siempre tremendamente divertidas.

En general, dentro de cada una de sus 10 ciudades, cada una con sus particularidades y su propia personalidad, viviremos una historia secundaria distinta, aunque con un mismo hilo conductor: quitar de en medio a los villanos del Team Rocket, una panda de gamberros que intentarán hacernos la vida imposible. A destacar las que suceden en ciudad Lavanda, en la torre de los Pokemon, que es el lugar más siniestro y fantasmal del juego, dentro del S.S. Anne en ciudad Carmín, por su entorno distinto (y el siempre excitante hecho de que una parte de cualquier juego transcurra en barco) y la ocupación de las empresas Sylph, S.A. por el Team Rocket en ciudad Azafrán. Por supuesto, entre aventura y aventura, que transcurrirán con mucha naturalidad, deberemos dedicar tiempo a infiltrarnos en cavernosos lugares llenos de peligros, en bosques hostiles y desconocidos y zigzaguear entre la maleza de los caminos (o hasta pescar en el mar) para ir en busca de Pokemon más fuertes y / o subir de nivel a los que ya tengamos. Desafortunadamente, y por mucho que me hubiera gustado… a no ser que quieras dedicarle unas 300 horas al juego, es prácticamente imposible cegarse en subir de nivel a todos y a cada una de las bestias que consigamos capturar. Es preferible y aconsejable ir formando un buen equipo e ir adjudicando puestos fijos a los Pokemon que creamos con más posibilidades y técnicas. Por otra parte, nunca sabremos qué es lo que va a aprender cada uno de estos hasta que ganemos más niveles… así que al final lo mejor es buscar un buen equilibrio y sobre todo, nunca dejar de pelear, también para conseguir dinero con los personajes que nos retan, un bien tan escaso como imprescindible en el juego con el que podremos comprar objetos muy útiles, nuevos ataques, pociones, “boosters”… e incluso una bicicleta o pasarnos por el casino a echar unas monedas a las tragaperras. Nuestra fuerza y defensa no solo dependerá de nuestro equipo, sino de los elementos con los que nos enfrentemos, algo también muy ligado al mundo Pokemon: saber elegir una buena combinación y diseñar buenas estrategias será absolutamente crucial para triunfar en los combates más complicados. Durante el combate podremos cambiar al que más nos convenga, y también podremos utilizar objetos como potenciadotes de habilidades o pokeballs para capturar bestias salvajes.

Todo esto se acaba convirtiendo en una experiencia bastante compleja, aunque por suerte tendremos muchísima libertad de movimiento y disposición de todo el tiempo del mundo entre una aventura y otra, según lo rápido que queramos avanzar. No nos libraremos de deambular por oscuras y cavernosas mazmorras, plagadas hasta el extremo de enemigos salvajes y oponentes que nos retarán a las primeras de cambio, pero en general la mayor parte del juego transcurre entre alegres ciudades con una música muy llevadera, alegre y variada. Recorrer el mundo, a pesar de su tamaño, no se hará pesado, pues todo está muy bien estructurado, y sea a pie o en bici, disfrutaremos de agradables travesías con una banda sonora deliciosa. Incluso llegaremos a apreciar algún detalle a lo Zelda, cuando necesitemos ciertas habilidades para acceder a zonas que antes nos eran imposibles de explorar. Precisamente, lo primero que llama la atención a nivel técnico es la extensión del mundo en donde transcurre la historia: parece mentira que todo eso quepa en un simple cartucho de 4 megas. Las zonas de paso son más homogéneas, y es cuando llegamos a alguna de las ciudades cuando el aspecto gráfico cobra más personalidad. Si alguno tiene la oportunidad, por supuesto, mejor jugarlo con Super Gameboy, ya que automáticamente coloreará los sprites según en qué lugar nos encontremos, otorgándole mucha más vistosidad, carisma y alegría a las ciudades y a sus habitantes, a parte de ayudarnos a orientarnos mucho mejor gracias la distinción de color. De otra forma podría ser complicado, ya que todas las tiendas y centros Pokemon tienen el mismo diseño (aunque no la distribución), y es en los gimnasios donde hay ciertos elementos diferenciadores como flechas o estatuas que destacan. Salvo el diseño del buque y de algunos lugares subterráneos, tampoco podemos esperar grandes florituras gráficas debido a la limitada naturaleza del Gameboy, aunque por otra parte, es una consola que ha albergado sprites y diseños exquisitos, como en el Link’s Awakening. Como era de esperar, donde más mimo y empeño se puso fue en el diseño de los dibujos de cada uno de los Pokemon. Habrá que nos gusten más o menos, por supuesto, pero no se puede negar que hay un enorme trabajo de ingenio y creatividad detrás para crear 150 monstruos tan personales y a la vez distintos entre sí. Del carisma de estos diseños vino gran parte del éxito, ya que los Pokemon son bestias salvajes, pero pueden tener su lado tierno o su lado monstruoso sin dejar de resultar atractivos para el jugador, y las ansias de descubrir nuevos y sorprendentes seres resultará ser uno de los principales alicientes para continuar avanzando. Y no sucede demasiado, pero a veces encontraremos referencias al mundo real, como el transbordador espacial del museo. Por fortuna, he podido conseguir las capturas de la misma edición y con el mismo sistema mediante el que he finalizado la aventura de principio a fin.

La composición, tanto de los numerosos temas que escucharemos a lo largo de nuestras excursiones por el mundo de Pokemon Rojo como de los efectos de sonido correspondió a una sola persona: Junichi Masuda, quien a partir de aquel momento se encargaría del apartado sonoro de la inmensa mayoría de los videojuegos posteriores de la saga. Y creo que, con las escuetas posibilidades y los cuatro canales de audio de la primera portátil de Nintendo, hizo un grandísimo trabajo en todos los sentidos. A nadie se le puede escapar que el “simple” hecho de diseñar una onomatopeya para los 150 Pokemon del juego es, cuanto menos, una tarea laboriosa que requiere imaginación y creatividad, y es que cada uno de ellos es completamente distinto, algo que define a estos animales aun sin verles. Claro que hay que dedicarle muchas horas para aprendérnoslos de memoria (casi tantas como las necesarias para conocer de corrido todos los nombres). La música es, básicamente, pura alegría. Desde el pueblo Paleta, nuestro hogar, escucharemos temas que nos irán animando a recorrer sus pasajes, alegrando nuestros oídos con cada nota, con una tónica general muy equilibrada pero cada una de ellas con una personalidad incuestionable. Con el avance de la historia, a cada cual que he escuchado me ha gustado más, sobre todo por ese aire alegre y divertido predominante, capaz de sacarte una sonrisa incluso en los peores días. Además, es muy apropiada para un juego en el que todo tiene su faceta amena, desde los diálogos llenos de humor, la simpatía de los Pokemon, las estrafalarias situaciones… todo está perfectamente ambientado, llegando a despuntar, por ejemplo, la que suena en el casino, tan frenética como la emoción de ganar 300 monedas en las máquinas. También he seleccionado en la sección correspondiente alguna un poquito más tensa y “seria”, de las que suenan en los laberintos, algunas bastante agobiantes en el buen sentido si lo que se persigue es que te provoquen emociones y en el mal sentido si terminan poniéndole a uno nervioso tras cientos de combates. Incluso en las batallas podremos escuchar varias distintas, dependiendo del origen del rival. Lo que está claro es que si Masuda pudo conseguir esto en la primera Gameboy, es un motivo más para volver a engancharme próximamente a otro juego de la serie.

Concluimos acudiendo al meollo más importante de la cuestión. Hacerse con todos los Pokemon, contando que tenemos acceso al Pokemon azul, a un cable link y a otra consola, no es una tarea nada fácil. Más de 50 horas tienen la culpa de mi aislamiento estos últimos días, una cifra encomiable para una portátil, en las que, con poco esfuerzo, conseguí hacerme con la mitad, con bastante más insistencia, intercambios e inversión conseguí unos cuantos más… pero me quedé lejos de los 150. 92, para ser exactos. Hablar del 100% es una tarea por poco imposible, teniendo en cuenta que hay algunos que tan solo aparecen una vez y son muy complicados de atrapar (la suerte también influye demasiado para mi gusto), o son tremendamente difíciles y están bien escondidos, o tienen un porcentaje ridículo de aparición, sin olvidar a los 4 legendarios, un verdadero tormento… aunque lo mejor del juego es a la vez lo más simple: ir tras ellos es en sí mismo lo que más diversión nos traerá, es algo que hay que asumir como cualquier otro puzzle en cualquier otro RPG.

- Lo Mejor del Juego: La duración es tan enorme como su mapeado, pero se nos pasará en un suspiro. La variedad de Pokemon y sus diseños. Un juego alegre y con sentido del humor.

- Lo Peor del Juego: La aparición de algunos Pokemon es demasiado aleatoria. Poco espacio para objetos. La frecuencia de los combates en ciertos lugares resulta excesiva. Todo es muy caro.

8 comentarios:

El Mago Gamer dijo...

Gran analisis para un RPG legendario y uno de los mejores que marco la infancia de muchos y la mejor generacion de pokemon.
OLE y OLE tu analisis si señor, gracias Javi me has echo recordar los mejores momentos de mi infancia con este juego intercambiando,luchando,etc... con los amigos.
Incluso me lo e jugado por emulador mas de 1 millon de veces jejeje me lo se de memoria pero aun asi grande javi

El Mago Gamer dijo...

Se me olvido comentar que yo tambien he echo un analisis de esta generacion por el 20 aniversario del juego.

salu2

El Mago Gamer dijo...

Tambien se me olvido comentar que estas ediciones tenian glitches como poder capturar a mew y pokemon de nv 100 al principio del juego y capturarlos a todos entre muchos mas.
Tambien comentar que el pueblo lavanda tiene su historia un poco aterradora y mas cosas si quieres profundisar mas el juego tendras que buscar en google.

salu2

europeanstrike dijo...

Mi historia con esta saga es curiosa. No me llamaba la atención hasta que conseguí comprar una gameboy por mi cuenta,mucho despues de el boom de los primeros pokemon,y la consola venia con una serie de juegos, incluyendo el pokemon cristal.
La de horas que he perdido con ese juego no deberia ser legal,tal fue el vicio que me dio, que compre el rojo, azul y amarillo solo para tener algo que jugar cuando terminase el cristal.
Y vaya si lo termine, los 251 malditos pokemons, gracias a un niño 4 años mas joven que yo, su cable link y su truco para clonar pokemon.
Lo curioso es que pokemon fue uno de los pocos juegos que rompían barreras casuales, yo conocía a gente que se reía de ti si jugabas a algo mas complejo que un fifa, y si mencionabas que te gustaba final fantasy o algo así literalmente dejaba de hablarte porque eras un "bicho raro" pero al pokemon no lo desengancho nadie, y se defendía ante la acusación de que pokemon era un juego de rol fervientemente.
Buen analisis como siempre y, como siempre, recomendación al canto!
En este caso Tengai Makyou Zero, el segundo juego traducido por fans de la increíble y olvidada saga Tengai Makyou.
Este juego tendras que comerte un poco la cabeza para hacerlo funcionar(necesitaras seguir los pasos en la guia de el parche y un emulador especifico) Pero es una brutalidad de juego, de los últimos de snes.
Curiosamente, el único juego de la saga en salir de japón fue un spinoff de la saga en forma de juego de pelea que llego a españa traducido oficialmente! Y es veridico porque yo lo jugue cuando era tan pequeño que aun no savia leer, de hecho yo pensaba que era un samurai showdown hasta que lei sobre el juego en una review en hardcoregaming101.
Un saludo Y espero que te animes a probarlo.

cturcios dijo...

Otro excelente análisis, vaya que decir de pokemon, le seguí la pista desde la salida del N64 cuando se rumoreaba que en Japón se estaba llevando a cabo un boom sin precedentes, cuando llego a América yo ya no tenia ninguna consola (vendí mi primer snes y eso aun hoy me duele)pero por alla del 1999 mi padre compró la primer PC de casa y junto con los primeros conocimientos de emuladores jugué el pokemon azul, pero por andar probando trucos y claves no se como dañe el rom y perdí todo el avance, unos años después ya con un gbc que me compre de segunda llego el juego de pokemom cristal, con traducción al español, y ahí si despertó mi amor por este mundo, no estoy seguro pero bien le pegue a las 200 horas de juego.

JaviMetal dijo...

Buenas, cturios.

Desde la aparición del primer Pokemon, esta serie de animalejos han despertado a nivel mundial tal "epidemia" de videojuegos, series, figuras... que no es necesario hacer hincapié porque es de sobra conocida por todos. De todas formas, el juego me sorprendió muy para bien, hasta tal punto que me haría ilusión probar algún otro de la serie, probablemente el Pokemon Cristal que citas. Por cierto, siempre lo he pensado: mala idea vender consolas antiguas. ¡Un saludo y gracias por leerme!

Fire Wings dijo...

Empece este juego hace algunos meses apenas, pero al verlo mi hijo se intereso muchisimo en el, lo mismo que su mamá, por lo cual acabe disfrutando jugando algunas escenas y viendo como iban avanzando y creando estrategias para subir nivel, mejorar sus estadisticas y elegir el mejor equipo de pokemones para enfrentar en los gimnasios. Fue un juego que se volvio familiar en mi caso, y parte de nuestra rutina diaria al ir avanzando en historia y evoluciones.
Y fue una gran satisfaccion ver como juntos llegamos hasta el ultimo lider y terminar el juego. Fue una batalla emocionante y dura, a pesar de haber tenido un equipo con buen nivel si nos dio batalla, y se volvio un final epico y personal lograr superarlo. Dejando esa sensacion de exito cuando vimos el final y los creditos, y aun con el plus de volver a jugarlo para descubrir las demas partes que puedes ver del juego una vez completado el final. Fue genial!!!.
P.D. Aclaro que la version que jugamos fue la reedicion de gameboy advance. En edicion rojo y verde esmeralda.

JaviMetal dijo...

A veces, solo por una forma particular de enfrentar un juego, ya se le coge un cariño eterno. Yo personalmente también vi mucho a mi hermano pequeño, cuando salió al mercado, jugar con él muchas veces, y no ha sido hasta muchos años después que me decidí yo. Eso sí... hay pokemon que son prácticamente imposibles de capturar jeje. Arriba, el colega europeanstrike cuenta también una entrañable historia personal con Pokemon Rojo.

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