jueves, 23 de febrero de 2017

Tales of Phantasia (Super Famicom)

“En este mundo, las leyendas pueden convertirse en realidad, si sueñas y lo deseas con fuerza. Debes mantener vivos los sueños”. Esta hermosa cita extraída del guión resulta lo suficientemente apropiada para definir, en pocas palabras, a lo que nos enfrentamos con este Tales of Phantasia, el juego que plantó la semilla para crear una longeva y fantástica saga que permanece bien viva a día de hoy, 22 años después. He dedicado incluso más tiempo y cuidado del habitual para traeros un análisis lo más completo y detallado posible de un juego innegablemente excepcional, algo que anteriormente los usuarios de Super Famicom jamás habrían podido soñar. Una epopeya grandiosa, colosal, cuyas monstruosas proporciones alcanzan a cualquier aspecto técnico, jugable y sentimental que os pueda venir a la cabeza. La explosión tanto técnica como jugable que provocó en su día todavía retumban en mi mente, muchos años después de mi primer contacto con él. Si alguien piensa que poder vivir algo superior a 32 megas, a los juegos de Rare, a la épica de los Final Fantasy… en 16 bits es algo imposible, que se preparen para los poderosos 48 megas (sí, habéis leído bien), que dotan a este cartucho con unas posibilidades técnicas casi infinitas, absolutamente impensables para la época.

Junto con Star Ocean, es el videojuego más grande jamás creado en una consola de 16 bits. Se podría decir incluso que la palabra grande se queda corta cuando, nada más conectar el cartucho escuchamos… una intro cantada, algo que nunca antes se había visto hasta entonces en ninguna consola, un auténtico y ostentoso despilfarro que no es sino el principio de todo. Afortunadamente, y antes de pasar a mayores, explicaré que el juego puede ser disfrutado por todo el mundo aunque no se
posea una Super Famicom japonesa, única región a la que llegó. Gracias a un parche de traducción “no profesional” de DeJap, el juego se abrió fronteras, y más adelante apareció la traducción al castellano gracias a Magno quien, por cierto, aseguró que los picantes y adultos diálogos y situaciones no fueron exagerados, ya existían en la versión original. Fue entonces cuando todo el mundo pudo disfrutar de la creación original, mucho antes de que empezaran a aparecer insípidos refritos para otros sistemas. El logro de meter una historia tan descomunal dentro de una Super Nintendo es algo cuyo mérito raramente se ha alcanzado después. Tales of Phantasia exprimía hasta la
última gota de todo el potencial de la consola, llegando a parecer que llevaba las capacidades de su hardware más allá de lo posible. Sus gráficos son de una belleza innata, casi indescriptible, desde el primer paso que damos, para adentrarse en sus pueblos de fantasía, sus vastos y coloridos bosques, sus laberínticas mazmorras… en cada uno de esos lugares, siempre habrá algún detalle, algún efecto
especial o algún mágico rincón que nos quitará el aliento. Kosuke Fujishima es el responsable de todo el trabajo artístico salvo los sprites. La gran mayoría de los preciosos paisajes y lugares del juego están diseñados con un gusto formidable, imbuidos con una capacidad de sorprender y enamorar, incluso nos darán la sensación de estar dibujados a mano justo antes de aparecer por nuestra pantalla.

No será extraño encontrarnos, por ejemplo, embobados al mirar un evocador horizonte desde lo alto de una colina, lienzos a 256 colores que superaron casi todo lo visto en su día. Una resolución enorme, degradados espectaculares, un colorido desbocado entremezclándose con unos sombreados que solo pudimos ver en unos pocos juegos de la última época de la consola. Una simple lección de calidad suprema puede verse en los fondos de batalla, que poseen un
detalle, un efecto de profundidad y de movimiento en 3 dimensiones apabullante, mientras la luz (u oscuridad) de sus colores deleitan nuestra vista hasta el punto de atraer inevitablemente toda nuestra atención. Los trazos y diseños en los sprites se acercan a una consola de 32 bits, las complejas formas de todos los enemigos son casi hipnóticas, y eso que el diseño de estos no se cuenta entre las mejores virtudes del juego. Los lugares maravillosos se pueden contar por
cada paso que da nuestro héroe, y encontraremos bellísimos poblados con puentes, lagos en los que se reflejan los personajes (sencillamente increíble), con unas casas cuyos diseños, tanto interiores como exteriores, rozan lo supremo. Daos un paseo por el lago de Ymir o por Heimdal y me contáis. Disfrutaremos casi tanto en ellos como cuando nos adentremos en sus procelosos bosques, llenos de vida. Hojas cayendo y posándose en el agua, insectos, pájaros, sombras dinámicas, el viento… todo aderezado con mucha frecuencia por
filtros gráficos, como el ghost layering (en las nieblas), engrandecidos por el modo 7, más fluido que nunca, junto a efectos vectoriales y partículas por doquier, “abusando” sin reparos de todos y cada uno de los chips gráficos de la consola. En los castillos encontraremos inmensos pórticos, enormes escalinatas, diseños que mezclan locura y belleza, murales de auténtico arte… hasta llegar a auténticas barbaridades como la cristalera de la iglesia de Fenrir. Un verdadero espectáculo para la vista y el mayor disfrute para aquellos que quieran
comprobar hasta donde pudo llegar una “simple” Super Nintendo con las técnicas adecuadas. Aun se me han quedado muchos ejemplos en el tintero, que es mejor que descubráis y gocéis por vuestra cuenta. Solamente os digo que en el mundo de los RPG para 16 bits, Tales of Phantasia se puede considerar como el Rolls Royce en los automóviles, lujo descarado y ostentosidad virtuosa a cada nueva pantalla.

Y obviamente, y a pesar de todo el espectáculo visual que ofrece, el juego se quedaría cojo si no poseyera una sólida base cimentada con una grandiosa banda sonora o un argumento digno de tan soberbia producción. Desarrollado por los sorprendentemente desconocidos Wolfteam bajo la producción de Namco, su argumento está directamente basado en novela de Yoshiharu Gotanda “Tale Phantasia”, y narra una historia del pasado que nunca debió repetirse, menos aun por la codicia y
las ansias de poder. Tras arriesgar su vida sellando al todopoderoso mago Dhaos, los 4 héroes se retiran al anonimato, sin saber que, años después, se repetiría la pesadilla, y el mundo necesitaría sangre nueva para derrotar al enemigo. El maná, fuente de energía del mundo, y materia codiciada por Dhaos, está, por otra parte, desapareciendo. Los árboles se secan, la magia ya no existe… un mundo en declive que ya no hay manera de cambiar… salvo desde el pasado y luchando por el
futuro. Viviremos en su transcurso momentos muy intensos, tanto los guerrilleros como los más emocionales, desde una inmensa guerra campal en las praderas de Valhalla hasta encuentros sentimentales y amorosos entre los protagonistas. Para los amantes de los viajes en el tiempo, Tales of Phantasia tiene mucho que decir, y aunque estos no sean ni la sombra en cuanto a complejidad y profundidad que, por ejemplo, los de Chrono Trigger, juegan un papel fundamental en el argumento,
y añaden mucha riqueza y posibilidades imaginativas. Y es que parece que un juego tan monstruoso en todos los aspectos no se podía conformar con transcurrir en “tan solo” una época. En la historia, Tales of Phantasia crea su propia mitología a partir de la de otras culturas, como la nórdica (Thor, Valhalla, Odin, Fenrir, Midgar…), la llamada “mitología Tolkien” (elfos, semi-elfos, enanos…) entre otros nombres de
objetos / personajes fantásticos (Excalibur, Pegaso o Masamume). Su desarrollo no es siempre lineal, aunque es difícil perderse salvo en momentos concretos, en los que hay que pensar bien para atar cabos y seguir el rastro para que estos nos lleven al lugar indicado. En otras ocasiones, muy contadas, la resolución de ciertas situaciones implica bastante poca lógica… y nos saldrá humo de la sesera hasta dar con la solución. Otro factor que puede complicar notablemente las cosas
son los combates. Creedme, que he terminado más de 100 RPG y este se encuentra entre los 3 con frecuencia de combates más descaradamente alta. Por suerte para nosotros, y gracias al genuino y fantástico sistema de combate, llamado Linear Motion Battle System (totalmente visionario), luchar se convertirá en un placer. Más allá de la excesiva libertad de los Action RPG y de la encorsetada rutina de los JRPG, nos permitirá afrontar los combates como si de un beat’em-up se
tratase, frente a frente con el enemigo, con un terreno de más de dos pantallas juntas de longitud, con la posibilidad de cambiar de formación, seleccionar objetos, utilizar técnicas especiales, alejarnos tanto como queramos… Cada lucha es frenética, y a nivel visual sigue la tendencia del resto del juego; es aquí donde más esfuerzo se puso en las animaciones, rápidas, fluidas, detalladas... otro prodigio a sumar.

Me reservo el último espacio para intentar transmitiros, en relativamente pocas palabras, cuan grandiosa y especial es su banda sonora y su apartado de efectos de sonido, para muchos incluso el mejor de todo el juego. Compuesta por, cuidado, más de 60 temas (la abundancia nunca toca a su fin en Tales of Phantasia), de una calidad compositiva más que brillante, se nota en algunos momentos la influencia de Nobuo Uematsu (ahí es nada) a la hora de ofrecernos pasajes magistrales, con una luz que es capaz de erizarte el vello tan solo con unas pocas escuchas. La profundidad con la que se les ha dotado provoca sensaciones muy intensas, y gran variedad de ellas en los momentos más adecuados. En cualquier caso Motoi Sakuraba, que incluso se permitió un cameo en el juego, siempre ha tenido un estilo muy propio, personal y atractivo, capaz de encandilar al jugador y hacer que este se sumerja más todavía en la historia. A parte de la saga Tales … si empiezo a poner ejemplos, me quedo sin espacio,
por lo que prefiero dirigiros a la sección de música donde podréis escuchar algunos ejemplos y juzgar por vosotros mismos. Parece que los 48 megas dieron para mucho, y no solo por la cantidad de temas, sino también por su calidad sonora, la variedad de instrumentos, el sutil y acertado uso de estos… y por encima de todo, la forma en la que todos ellos suenan. La percusión cambia de suave a contundente sin
perder un ápice de grandeza, mientras que el piano, probablemente uno de los instrumentos más utilizados, es sin duda el que mejor ha sido tratado. Trompetas épicas, flautas, acordeones, violines tocados por músicos callejeros… incluso podremos escuchar en una de las iglesias, a base de potentes y estremecedores órganos, una adaptación de la Pequeña fuga en sol menor de Bach, que solamente es un ejemplo de la desbordante clase y elegancia de algunos cortes. Tras un tema
suculento, viene otro mejor, más sentido y profundo y esto, junto a las virguerías gráficas y la belleza extrema de algunos lugares… termina siendo algo abrumador. De nuevo un lugar nevado como Ary la ciudad de la noche eterna, me ha vuelto a enamorar con la conjunción de su aspecto y su tierna melodía. Muchas de las composiciones que aparecen aquí, como Fighting the Spirit o Freeze fueron
aprovechadas en posteriores partes de la saga para crear remixes a partir de ellas. Y no penséis, ni por asomo, que el tema de las voces termina en la intro. Gracias al Flexible Voice Driver (otro “juguetito” de los programadores), cada batalla estará repleta de gritos de todo tipo, con una calidad más que aceptable y que complementan muy bien toda esta amalgama técnica alucinante. Incluso podremos escuchar hablar a Dhaos.

Por último, decir que, además de todas las virtudes enumeradas, el juego es apto para casi cualquier jugador, ya que su dificultad está perfectamente equilibrada para que podamos avanzar, si sobrepasamos el hecho de tener que pelear en más de 2.500 combates (cifras reales, ojo), a través de los puzzles y los exuberantes castillos sin tener que dejarnos la piel, llegando incluso, de forma casi milimétrica, a alcanzar el
nivel 99 cuando ya estamos rozando el final del juego. Esta sincronía es casi perfecta, y habla a las claras del esfuerzo de los programadores por implantar una dificultad justa, que aprieta en ciertos momentos pero nunca te hace desistir. Y más os vale no hacerlo, porque después de cientos de combates, de momentos sensacionales, de temas que no puedes dejar de escuchar, y de secretos que no puedes dejar
de buscar… tras más de 60 horas de intenso juego, llegamos al laberíntico castillo de Dhaos, con un gran clímax final que se mueve entre el ansia por llegar al gran encuentro final y el acoso y la fiereza de cientos de enemigos, y que se va acrecentando hasta sumergirnos en un éxtasis celestial que muy pocos juegos han alcanzado en mí. Jugadlo, y haréis un agradecido regalo a todos vuestros sentidos.

- Lo Mejor del Juego: Un verdadero prodigio técnico. El conjunto de sus melodías es impecable, variado y magistral. El sistema de combate. La cantidad de voces. El carisma de sus pueblos.

- Lo Peor del Juego: Algunas situaciones resultan poco lógicas. La frecuencia de los combates es excesiva y apabullante. En estos, algunos sprites sufren bastante flickering.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Dirias que este es el tales of que mas te a gustado de todos?

JaviMetal dijo...

Pues sí, eso mismo diría :). También es cierto que no los he jugado a todos, pero en cuanto a explotación del hardware de una consola, dudo que exista otro como Tales of Phantasia, que obró auténticas maravillas con sus 48 megas. A parte de esto y mucho más, le guardo un cariño muy especial, y eso sí que no podrá ser superado nunca. Un juego casi de 10.

Rufus dijo...

Hace poco que me termine el Tales of Destiny, lo comento aquí porque no has hecho el análisis de este juego.
Es gracioso porque mi comentario sobre el memorable Tales of Phantasia, lo hice en tu análisis del Symphonia ya que aún no estaba analizado tampoco (comento los Tales con déjà vu).
Bueno, el Tales of Destiny es otro juegazo, muy continuista con el Phantasia en todos los aspectos, tanto en gráficos, en sistema de combate y incluso en estructura de la historia.
Claro que si el Phantasia era un virguería a nivel técnico el Destiny es un juego más "normalucho" al estar programado para una consola más potente.
He disfrutado mucho el juego pero no creo que deje huella en mi porque precisamente no me ha aportado nada nuevo. Podría haberse llamado Phantasia 2 sin ningún problema, y de hecho, si los hubiera jugado en orden invertido, seguramente el Phantasia me habría impactado menos.
Dos juegos maravillosos del mismo estilo, eso sí, en el apartado musical, el primer Tales es netamente superior.

Pablo Fernández dijo...

Actualmente estoy jugando a este fenomenal Tales of Phantasia y estoy por la mitad del juego. Recuerdo haberlo empezado hace un tiempo y frustrarme con la excesiva cantidad de batallas y lo frenéticas que son. Lo dejé pensando que estaban mal instrumentadas, pero el del error era yo, algo que me di cuenta luego de haber entendido mejor las mecánicas. Igual me sigue pareciendo excesiva la cantidad de combates, pero se puede huir o utilizar la bendita botella sagrada para investigar libremente. Agrego que uno se sorprende lo bien que el juego logra, en todo su frenetismo, que no resulte sólo machacar botones y que pueda ser estratégico a través de elegir formaciones de los personajes, accesorios y tácticas, donde uno elige si el personaje lo maneja el juego o uno mismo. Por cierto, los personajes tienen una inteligencia artificial bastante buena, son de gran ayuda e incluso se les puede indicar que hechizo utilizar y cual no. Cabe aclarar que también hay momentos de auténtica locura donde vas de aquí para allá para darle a un enemigo, pero también le añaden sabor al combate. Un gran juego que me sorprende con sus diálogos realmente picantes no aptos para niños, principalmente para los de aquella época. No sé si dejaría que mis sobrinas jugaran a él, que lean que una mujer le ofrece a Cless un rapidito a cambio de dinero :)

JaviMetal dijo...

Disfrútalo en toda su plenitud hasta terminarlo. Pocas experiencias existen a nivel de RPGs como la de este Tales of Phantasia. Dejando a un lado que su trama resulta adictiva y su aspecto visual es precioso, el sistema de combate fue una de sus mejores innovaciones, hasta tal punto que se convierte en algo tan disfrutable como cualquiera de sus apartados.

Estuve indagando acerca de los diálogos y por lo visto la traducción fue bastante fiel (al menos, al inglés) con todo lo que ello conlleva, frases subiditas de tono, tacos, insultos...

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