jueves, 22 de septiembre de 2011

The Legend Of Zelda - Ocarina of Time (Nintendo 64)

Hace ya muchos años que la leyenda comenzó a forjarse. Y no hablo la leyenda refiriéndome a las historias que se cuentan en los juegos. Hablo de la vida real, la leyenda de Zelda en versión jugable, la que convulsionó y marcó un antes y un después en este maravilloso mundo de los videojuegos. En aquellos tiempos, cuando Miyamoto ya se había desvelado como un genio incomparable, era difícil todavía prever el impacto que aquella simple aventura de limitados colores pero gigantesco carisma iba a tener a nivel mundial. Era un primer paso, y la cosa funcionó. A partir de entonces, tras nuevos y mejores capítulos, The Legend of Zelda creció como sinónimo de calidad, de jugabilidad y de la máxima expresión de la palabra aventura. Hablo de un punto clave, pero no del único en su transcurso a través de la historia. Conseguir hacer realidad una hazaña tal como reinventar y mejorar una saga ya de por si insuperable, basándose en anteriores capítulos, por supuesto, pero partiendo de un nuevo entorno, nuevas posibilidades y nuevas filosofías, era tarea al alcance tan solo de unos pocos mortales. Solo el mismísimo Miyamoto, rodeado de un equipo capaz de materializar lo divino, tenía posibilidades de conseguirlo.

Y lo hizo en 1998. La forma tangible fue un plástico de 256 megas de capacidad, pero para la magia, innovación, majestuosidad y grandeza de este cartucho todavía no existe hoy en día ninguna unidad de medida válida. La historia de The Legend Of Zelda – Ocarina of Time se remonta a varios años antes a la salida del cartucho (entonces todavía llamado Zelda 64). Cientos de páginas de revistas de todo el mundo, miles de avances, artículos, previews, un ansia sin precedentes… se mostraban imágenes, se describían escenas, se mostraban cualidades… las expectativas eran colosales, una potente .
máquina como Nintendo 64 iba a albergar la, presumiblemente, mayor obra maestra jamás creada en la historia de los videojuegos. Los usuarios de esta nos mordíamos las uñas y rasgábamos nuestras vestiduras en espera de que tal promesa se hiciese realidad y poder por fin ponernos a los mandos para controlar a un Link que se moviese libremente por un sólido entorno 3D como nunca se había visto en esta saga.

Mi mente todavía se resiste a olvidar aquel entrañable día 15 de Diciembre cuando, por fin, después de varios retrasos en la salida y entrega, recibí los frutos de mi pre-reserva. Cuando inserté el cartucho en mi consola, apenas podía creerlo. El bosque Kokiri, con sus habitantes y esa misteriosa, melancólica y adorable niebla que todo lo envuelve, los entornos pre-renderizados de las casas… todo era más ensoñador de lo que nunca me pudo mostrar nadie en fotos o contarme en líneas de prensa. Todo había cambiado pero seguía manteniendo esa esencia de cualquier Zelda: la palabra para describirlo es Magia. Y no había hecho más que empezar, todavía tenía que desvelar muchas incógnitas como fanático que soy de todos los Zelda.

Aprovechando las enormes capacidades que Nintendo 64 ofrecía en su día, los grafistas se emplearon a fondo en crear un entorno consistente, definido y enorme en tamaño, que abarca desde lugares más íntimos como la mencionada aldea Kokiri donde da comienzo nuestra odisea, el mercado, el rancho Lon Lon o el pueblo Kakariko. Conectando todos ellos, la llanura de Hyrule esta representada como nunca la habíamos visto, gigantesca y más llena que nunca de secretos por descubrir,
recorriéndola a pie o a lomos de nuestra fiel yegua Epona. Darse un paseo por el mercado es un auténtico placer. Sus decorados renderizados son de una belleza impresionante, aunque cierto es que algunos interiores pecan de baja resolución, la sensación de majestuosidad en el exterior es indiscutible, alzándose ante nosotros escenas como los callejones del mercado o la vista exterior del templo del tiempo… todo tan plástico y visual que dejan a uno patidifuso, realizado con un gusto y un acabado exquisito. Tenemos varios templos y cada uno muestra un aspecto totalmente distinto, muy personal y distinguible. Los fúnebres pasadizos del templo de las sombras, la cristalina agua del difícil templo acuático o la inquietante sensación de
misterio que nos encontramos por el del bosque... hasta llegaremos a combatir dentro de la barriga de un tremendo pez. Todo, absolutamente todo está cuidadísimo, sin fallos gráficos y sin nada que desentone a la vista. Y no solo eso, también se puede asegurar que visualmente creó algo distinto con mucho estilo propio, unos personajes con un diseño muy particular, extraños y a la vez encantadores y unos enemigos que gracias a esto conseguían meternos el miedo en el cuerpo, sensación que se acrecienta cuando llegamos a los jefes finales de cada mazmorra.

Y aunque todo lo comentado hasta ahora roce la perfección de una forma tan osada, os aseguro que esto es tan solo un pequeño aspecto a tener en cuenta, porque la banda sonora y variados efectos de sonidos que inundan cada rincón del mundo de Hyrule es puro arte sensorial, no es un apartado más, sino que es necesariamente complementario al otro, realzando las sensaciones que nos pueda transmitir cada lugar por si solo. Este es quizá el apartado que ha sido tomado desde cero de una forma más perceptible. Tan solo algunas, como la de las cuevas de las hadas nos recordaran a anteriores aventuras. Hay músicas que desde el primer segundo de escucharlas ya adquieren la condición de míticas, como la de los interiores de las casas, tan acogedora
y plácida o las melodías de feria que suenan en muchos establecimientos. Y eso que estamos hablando solo de músicas secundarias, pero con momentos tan increíbles que nos transportaran muy lejos de la realidad y si no me creéis, escuchad fragmentos tan alucinantes y originales como los que aparecen cuando encontramos a Kaepora Gaebora el búho o la mística tonadilla de piano al ver a Sheik, quien por cierto nos ira enseñando una a una la gran mayoría de melodías que podemos aprender con nuestra ocarina para transportarnos a distintos sitios del mundo. Son pequeños detalles, pero están tratados con un mimo tan notable, que nos puede dar una idea de la calidad que el juego alberga en sus entrañas. Se atrevieron a cambiar incluso la banda sonora que nos acompaña en nuestras largas corredurías por las praderas de Hyrule. Esta es más pomposa y más orquestada. Para ser sincero, si tengo que elegir me quedo con la clásica
esta vez, pero hay que reconocer que le viene como anillo al dedo y le da un aire distinto a nuestro periplo. Además, y sin salirnos del tema totalmente, hay que puntualizar que por fin Link y los personajes que pululan por Hyrule tienen voz. No escucharemos conversaciones, pero si toda clase de sonidos de voces, gritos, llamadas, risas, cánticos (los del templo del tiempo son absolutamente estremecedores…) que aportan mucha calidez al entorno y ayudan a enredarnos más en la fabulosa historia. Por cierto, haceos el favor de conseguir la banda sonora que salió merecidamente editada en CD, es una pasada.

Una historia, como no podía ser de otra forma, muy clásica, muy sobria y también muy épica, en la que Ganondorf, rey de los ladrones, tiene como objetivo reunir las tres partes del Triforce, un objeto triangular mágico que las Diosas dejaron como prueba cuando crearon el mundo de Hyrule. Un cuento mágico, encandilador, que aúna fuerza con magia, hadas y monstruos, poder, sabiduría, coraje y sobre todo muchos sentimientos que nos embargarán a cada minuto. El misterio e incertidumbre, la capacidad de sorpresa cuando nos encontramos frente a un cofre y nos preguntamos ¿qué contendrá?, la desbordante ilusión de averiguar si podremos colar a Link por aquel
resquicio que se ve a lo lejos… destellos de emociones muy concretas que nunca he vuelto a sentir con ningún otro juego que no forme parte de esta longeva saga. Porqué además donde otras sagas han fracasado, aquí han triunfado las tres dimensiones, aportando muchísimo bueno e innovador a la saga. Durante los combates, el ingenioso y nunca antes utilizado Z Targeting nos ayudara a focalizar al enemigo para no perderlo de vista. Link se volvió más versátil y capaz que nunca, desde entonces podemos hacerlo rodar, saltar, atacar de muchas formas distintas, gatear… y nuevamente, fue una de las bases que sentó esta fulgurante joya llamada Ocarina of Time para posteriores
entregas. El héroe del tiempo, como se le llama en esta entrega, puede seguir utilizando bombas, arco, gancho… pero la tercera dimensión eleva a la enésima potencia la capacidad de uso de estos artilugios, así como la de los programadores de plantar ante nosotros puzles y situaciones más enrevesadas. De hecho, aquí podemos hablar incluso de la cuarta dimensión, ya que cuando Link introduce la espada maestra en el pedestal del templo del tiempo, es capaz de viajar 7 años arriba o abajo en el incesable fluir del tiempo.

Un concepto totalmente nuevo de jugabilidad en la saga y lo más importante, exprimido ya desde el principio al máximo. ¿Y si no nos apetece seguir la aventura? Pues siempre podremos quedarnos en el estanque a pescar, dedicarnos a la búsqueda de skultullas doradas, a la de corazones, practicar nuestro tiro con arco o sencillamente pasearnos por el cementerio, donde, al adentrarnos, podremos fijar la vista en el cielo para casi llegar a sentir como la lluvia moja nuestra cara… La brillantez de este videojuego no conoce límites, y aun me cuesta creer que haya alguien en el mundo
que no lo haya jugado. Si eres de esos, te aseguro que siempre te faltará un peldaño más por subir en la experiencia de sentir intensamente con un videojuego. Y Ocarina of Time está en lo más alto. Es difícil despedirte de él sin lágrimas. Y por alguna razón, o por cientos de ellas, sigue figurando en muchas listas de prestigiosas publicaciones como el mejor videojuego de la historia.

- Lo Mejor del Juego: La calidez que te transmiten algunos momentos y lugares gracias a su increíble ambientación es estremecedora. La banda sonora ya es un clásico eterno.

- Lo Peor del Juego: 5 minutos pensando y tan solo se me ocurre que me gustaba más la melodía clásica de la campiña… hasta tal punto roza la perfección.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Bien dicho, un adjetivo muy usado y creo que muy acertado es "cálido", pues el recordar cada una de las sensaciones y emociones que pasé, me produce un calor intenso en mi interior. Tenía pensado leer solo unas líneas pero tus descripciones me han hecho revivir esa magía y misterio que me abordaba cada vez que "me convertía en héroe del tiempo". Sigue así, todos deberíamos maravillarnos con este juego almenos una vez :)

JaviMetal dijo...

Gracias por tus elogios :) me alegra ver que has captado la esencia, tanto del juego como del análisis, que iba orientado en esa misma dirección: intentar transmitir toda la magia que nos regala el juego, esa emotividad que nos sabe hacer llegar casi sin quererlo, incluso mucho más que otros juegos que ponen todo su empeño en ello.

Firewings 07 dijo...

Este juego fue un antes y un despues en la saga de Zelda, lo he jugado y acabado varias veces, tanto en N64 como via emulador y la verdad es que transmite muchas emociones, afortunado fui de poder comprarme el soundtrack especial que salio, de las melodias del juego con la ocarina, un disco de musica que complementa muy bien los recuerdos y esa calidez cuando escuchas las notas, que fueron recreadas muy bien en este disco.

En este juego realmente le pusieron mucho esfuerzo por Nintendo, recuerdo haber leido revistas donde seguian su desarrollo y lo complejo y exitoso en ese tiempo que fue animar a Epona, pues crear la animacion correcta de un caballo corriendo para esos tiempos fue en un logro en animacion 3D

JaviMetal dijo...

Incluso más se podría decir, Ocarina of Time marcó a fuego un antes y un después en el universo de los videojuegos. Su fuerza reside en transmitir unas emociones tan concretas, tan específicas, que solo se pueden encontrar y revivir jugándolo de nuevo, nunca con otro juego, ni aun siendo otro Zelda. Yo también tengo el disco que venía de regalo (olvidé ponerlo en la sección de mi colección, tomo nota).

Fueron muchísimos los logros e innovaciones de Ocarina of Time, pero una de las más grandes sin duda fue darle una montura a Link con ese frenético realismo. No obstante, sigue siendo considerado por muchos como el mejor juego de la historia de los videojuegos.

Rufus dijo...

Creo que en este caso el orden de los factores si que altera el producto. Por fin me he sacado la espina de este juego legendario, era uno de esos de la lista de "pendientes" que daba gritos de vez en cuando.
El juego me ha gustado, me ha encantado y lo he disfrutado en muchas de sus fases pero lógicamente mi experiencia no ha sido tan trascendental como los que lo jugaron en su momento. Este es mi cuarto Zelda en 3D, y para mi es más de lo mismo (pero con tecnología más retro).
Mas de lo mismo, pero del mismo tesoro reluciente que es toda la saga Zelda.
Solo me falta el Majora's Mask para completar mis partidas en 3D.
Todos me parecen el mismo juego pero con distintas características técnicas y artísticas.
Por eso no comparto la opinión de que sea el mejor juego de todos los tiempos, el futuro continuo día a día y en mi opinión consiguieron mantener su excelso nivel.
Eso sí, creo que el ocarina es un juego eterno, que lo cambió todo, y no decepcionará a los nuevos jugadores que tengan la suerte de entrar en su mágico mundo.

PD:
Dios es grande y Miyamoto su profeta, gracias por Zelda.

y por Link también

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