jueves, 12 de octubre de 2017

Baten Kaitos Origins (GameCube)

El descubrimiento, hace ya más de 10 años, de Baten Kaitos: Las alas eternas y el océano perdido para Gamecube supuso para mí un paso más en la búsqueda de esos RPG casi olvidados que nunca tuvieron el renombre que su calidad merece, además de un punto de inflexión en cuanto a juegos del género para la consola de Nintendo, desbancando incluso a Paper Mario: La puerta milenaria de su trono. Casi de forma automática, me hice con una copia en eBay y lo devoré con esas ansias que producen los juegos distintos, originales y con muchísima personalidad. Con él sentí unas emociones difíciles de localizar en cualquier otro RPG: su universo, sus personajes, diálogos y su aura de serenidad me engancharon y se quedaron bien agarrados a mi memoria hasta el día de hoy, en el que acabo de terminar Baten Kaitos Origins, segunda y última entrega de la saga, aunque anterior cronológicamente. Pues bien, imaginaos las sensaciones anteriormente mencionadas elevadas a una potencia superior, mejorando aspectos, profundizando en sus mejores bazas, otorgándole todavía más carisma… en definitiva, puliendo al máximo lo que ya era un verdadero diamante. No podíamos esperar menos de la combinación de dos monstruos como Monolith Software y Tri-Crescendo.

Y así, tan fugaz como pasa el tiempo para las cosas buenas, esas que te marcan para siempre, ya hace 9 años que dejé aquí plasmadas unas palabras que apenas podían describir en todo su esplendor y belleza las virtudes e inmensas cualidades del primer Baten Kaitos. No quería esperar más tiempo (aunque ya hace años que lo tenía en mente) para cerrar el círculo con este Origins, antes de que se pierdan en la memoria más detalles sobre su rica e intrincada historia. No obstante, para aquellos que
todavía no hayan catado ninguna de las dos partes, recomiendo comenzar por este si lo que uno busca es vivir la historia de forma ordenada en el tiempo, o por Las alas eternas y el océano perdido si lo que se pretende es comprobar la evolución jugable de la saga. Son dos historias sabiamente enlazadas, con 20 años de diferencia entre ellas, en las cuales podremos observar la evolución, tanto de los lugares como de sus muchos habitantes, que pasan de jovenzuelos a adultos, algo realmente
encantador y que es un incentivo extra para jugar a ambos. Para comenzar a hablar de su fuerte personalidad, que mejor que hacerlo por la introducción. Esta mezcla un tipo de dibujos muy particular, que parecen extraídos de la mente de un Hayao Miyazaki más vanguardista, combinados con una poderosa banda sonora, llena de fuerza y épica que podría haber firmado en su día el mismísimo Miklós Rózsa. Sin embargo, tanta épica y dramatismo en sus primeras pantallas va derivando, en
los pasos iniciales de la aventura, en algo mucho más apacible, como ya sucedía en el primer Baten Kaitos, aunque en ningún caso la banda sonora va a perder esa fuerza intrínseca, sea cual sea la composición. Una música que forma parte inseparable del espíritu mismo del juego. La combinación entre imágenes, situaciones y los temas que las acompañan es absolutamente perfecta, calculada al milímetro.

Las marchas militares que ambientan nuestro paso por los cuarteles del servicio oscuro, el remanso de paz que supone disfrutar de todo el conjunto en Sherathan o los mágicos rincones de Cebalrai son momentos punteros, enormemente enfatizados por los cortes de acompañamiento, envueltos en un colorido ensoñador. Casi se puede respirar la paz que emana de estos lugares, exactamente la misma sensación que tuve al jugar a la primera entrega. Son muchos los instrumentos que podremos escuchar, aunque sin duda destacan poderosamente algunos de ellos, como los violines, con un sentimiento apabullante, los oboes y vientos varios que imbuyen el aire con ese ligero punto de nostalgia… y sobre todo, los pianos, protagonistas indiscutibles en este apartado. Las
melodías que forman son absolutamente deliciosas, sutiles pero con una fuerza que te sobrecogerá y te pondrá los pelos de punta en los primeros compases que escuches. La amplia variedad de percusión suena también de maravilla, y contribuye a crear melodías de carácter étnico en algunos lugares como la antigua Cujam. También hay cortes para los amantes del Rock en los combates, especialmente en los más relevantes, donde la banda sonora se transforma casi
en Heavy Metal gracias a sus teclados y sus contundentes guitarras. Pero como digo, mi atención se ha centrado especialmente en las melodías más suaves, con unos coros y voces celestiales asombrosas, una orquestación soberbia y sobre todo, la capacidad de transmitir a través de sus notas. Bravo por Tri-Crescendo y sobre todo, por el gran trabajo una vez más del inmenso Motoi Sakuraba, al que cada vez admiro más. Las voces en los diálogos han sido tratadas con el mismo cuidado, y os
aseguro que saben crear empatía. Los actores de doblaje hicieron un trabajo excelente, absolutamente fantástico, enfatizando los momentos clave con gritos, llantos, y tonos totalmente creíbles y una expresividad asombrosa. No se le puede pedir más en este sentido. Pero importante, mucho ojo con el nivel de inglés, que los textos del juego son muy exigentes en este sentido.

Permitidme ahora referirme, desde la perspectiva de su apartado gráfico, a la marcada personalidad del juego. Su aspecto es más realista y serio que el de la mayoría de RPG para consola, recordando en ocasiones, por el tamaño de los personajes y su composición, a juegos como Final Fantasy VIII o Chrono Cross, aunque sin acercarse al RPG americano y sin necesidad de utilizar el tan manido efecto cel shading. Pero si por algo, a parte de por su innovador y característico sistema de combate,
será recordado este Baten Kaitos Origins, será sin duda por su increíble colorido y por su exquisito gusto por lo clásico. Toda una paleta de cientos, miles de colores dispersada en cada uno de sus paisajes, ciudades, vistas infinitas, cada una de ellas convertida en una auténtica obra de arte, un lienzo estático con incontables matices, minúsculos, tan numerosos que piden a gritos la máxima atención del jugador y su capacidad para apreciar tan minucioso trabajo, el de unos dibujantes que ya nos demostraron
sus impresionantes dotes en la primera parte. La más salvaje naturaleza se adueña de cada rincón, desde la maraña de espinos que casi cubre Sheratan, las nubes que envuelven Diadem, la belleza bucólica de Anuenue o el misticismo de los ríos y plantas en el bosque de Moonguille (incluyendo su entrada, un espectáculo de una preciosidad hipnótica para la vista), todo fue creado con tal mimo y cariño que destila una
poderosa esencia capaz de enamorar para siempre al jugador por sus infinitos detalles, por la calidad de los artesanales trazos, por su exuberante colorido y, una vez más, por su encandiladora personalidad. No solo debemos atender a los entornos, también a las peculiares vestimentas llenas de detalles, a las animaciones de todos los seres, a los cuidados y acogedores interiores y en especial, a la excelencia de las texturas repartidas por todo el juego. Ya sea en suelos, en escarpadas paredes
montañosas, en superficies pulidas… la técnica visual es deslumbrante y la combinación y uso del espectro de colores es, como casi todo lo que se puede ver, impecable. Se utilizó para los interiores decorados y fondos pre-renderizados, de los que tanto hecho de menos, de gran calidad plástica. Y si queréis ir más allá, si en el primer Baten Kaitos teníamos la ciudad de Reverence, donde el surrealismo era la nota dominante, aquí encontraremos Sedna, una ciudad hecha a base de plastilina, de forma 100%
manual y con unas texturas tan increíblemente reales que casi parecen tangibles dentro de nuestra pantalla. Todo un ejercicio de creatividad y arte. A parte, podremos reencontrarnos con viejas conocidas como Diadem, Sadal Suud o Anuenue, cuyas tierras ya visitamos en la primera parte, y también saber por fin que se esconde tras las nubes de la superficie. Sin embargo, y a pesar de lo que muchos puedan pensar, no se puede tachar a Origins de oportunista por esto, ya que la cantidad
de lugares a visitar ha cambiado notablemente y podremos encontrar modificaciones en los ya conocidos (contemplar Azha en su pleno apogeo, es algo impagable). En un plano menos positivo, tenemos el diseño en general de los enemigos, salvo algunas excepciones, a un nivel algo inferior al resto de aspectos gráficos, y repetidos con demasiada frecuencia con un simple cambio de color.

En un mundo formado por continentes que levitan por encima de las nubes, ya casi nadie recuerda el pasado… ¿qué fue de aquel mar, de aquellas tierras asentadas, ahora reducidas a tan solo un par de poblados?. Sagi es un joven de 13 años que, ignorante de su verdadero pasado, abandona la ciudad que le vio crecer junto a su fiel compañero Guillo para alistarse en el ejército especial oscuro, que cumple órdenes del ambicioso Baelheit. Sin embargo, alguien les tiende una trampa, y su primera misión se convierte en un infierno que les obligará a vivir como prófugos junto a la misteriosa Milliarde. Conocer el significado y causa de esta traición no será más que un grano de arena en la a veces confusa y revuelta trama de Baten Kaitos Origins, cuyo transcurrir está lleno de
giros, revelaciones sorprendentes, tragedias y momentos de gran tristeza, y no solo en el presente. Por alguna razón, nuestros personajes se ven obligados a viajar a un extraño pero familiar lugar, descubriendo más tarde que se trata de una época, a 1000 años del presente, en plena guerra de los dioses, donde la tierra quedó devastada. Estas dos historias afines, cada una con sus propios personajes y motivaciones, es
uno de los puntos más interesantes del argumento. Por una parte, descubrir lo que sucedió antaño, más allá de los cielos, y por otra descifrar la analogía con el presente, en una especie de enfrentamiento entre dos mundos opuestos en casi todos los sentidos pero íntimamente relacionados. Partiendo de este extraño e interesante paralelismo, la historia se nos narra de forma muy inteligente, de forma incluso más esquematizada que en el primer título, e intenta ir atando cabos y
creando dudas al mismo tiempo para mantener un nivel de adicción creciente que te impedirá apartarte de los mandos de tu GameCube. El avance es a veces lento, pero sólido. Todo está muy bien contado, con mucha coherencia incluso en ocasiones nos hace plantearnos si realmente hay héroes y villanos completamente definidos en este mundo, ya que muchas veces, todo depende del punto de vista. Eso sí, aunque algunos ya lo sepáis, aquí olvidaos de armas y escudos, al menos en el
significado estricto. Los magnus son cartas que pueden transportar la esencia de casi cualquier objeto existente, por lo que serán nuestra única herramienta de trabajo, y no solo para luchar. También deberemos utilizarlas para resolver algunas sub-tramas y las nada menos que 100 misiones secundarias con las que se nos reta. Entre esto y la trama principal tendremos para rato, pero si a ello le añadimos el evento del coliseo, la restauración de Sedna, la creación de recetas Magnus (combinando
unas cartas con otras), la búsqueda de objetos coleccionables… El juego se nos va más allá de las 120 horas, como ocurría con el primer BK. Claro que una parte muy importante de estas las pasaremos combatiendo. Aunque no es estrictamente imprescindible, sí es muy recomendable tener un buen nivel, ya que hay momentos “sorpresa” bastante duros que se presentan sin avisar.

De todas formas, el juego es bastante amable en este sentido: la dificultad no será lo que más deba preocuparnos. Por suerte, los combates son amenos en cuanto a mecánica. Cada magnus de batalla contará ahora con un solo número (las valencias han desaparecido ya) que debemos tener en cuenta para alargar los combos, e incluso enlazarlos con otros, lo que hará de cada pelea un espectáculo en movimientos, partículas, técnicas, colores, explosiones… muy alejado de la mayoría de RPG clásicos. Al principio, los magnus captarán toda nuestra atención, pero conforme vayamos adquiriendo destreza, iremos disfrutando más de lo que sucede en pantalla. De todas formas, no tenemos porque enzarzarnos en todos los combates, es muy fácil esquivarlos, pero merece la pena hacer una buena media, aunque puede
que al final nos acaben cansando un poco por su excesiva longitud (una media de entre 2 y 3 minutos por cada combate). Otra intensa experiencia junto a mi querida Gamecube, una consola bastante maltratada en cuanto a J-RPG, pero con brillantes exponentes como este Baten Kaitos Origins que, junto con su secuela, forman una obra compacta y difícil de superar, aunque tristemente más desconocida de lo que merece.

P.D. Pido disculpas por la pobre calidad de las imágenes, sobre todo en un juego que da tanto de sí en el apartado gráfico, pero prefiero crearlas yo mismo como siempre he hecho, aunque a veces sea un trabajazo, a robarlas de otros sitios (he visto muchos blogs que lo hacen sin piedad y me parece detestable).

- Lo Mejor del Juego: El sistema de batalla se ha pulido. El ritmo imparable y adictivo de su historia. El descomunal colorido de todo y las melodías de piano. El final es maravilloso.

- Lo Peor del Juego: Con el tiempo, la longitud de los combates puede agobiar. El nivel de inglés es bastante avanzado. Las pruebas de romper cristales en Tarazen son insufribles.

4 comentarios:

Soloretro dijo...

Pues me ha llamado la atención este juego, lo desconocía, lo he buscado en eBay para comprarlo y piden sobre 100 euros. Una pena, no me puedo gastar ese dinero en un juego. Veré si lo puedo conseguir de otro modo...

JaviMetal dijo...

Hola Soloretro,

No sé de donde eres, pero si tu Gamecube es Pal, además debes de tener en cuenta que Baten Kaitos Origins solamente saltó de Japón a América, nunca llegó a Europa, por lo que al precio le debes añadir un blue disc para poder jugarlo en tu consola. En cualquier caso, yo ando detrás de él también, no será barato, pero esta joya bien merece el gasto para poder jugarlo en la consola original, como debe de ser.

Richard Gonzalez dijo...

Hola me gustsria saber si juegas rpgs modernos y si alguno en concreto mereceria un analisis tuyo.Tengo 34 años y tambien soy amante de la vieja escula, mi primer rpg fue super mario rpg, solo siento curiosidad de saber que opinion te merecen algunos de los titulos mas recientes.
Me encanta la pasion que le pones a los analisis,incluso despues de leer el de terranigma me aventure a jugarlo y aunque soy mas de rol por turnos me gusto mucho.
Saludos.

JaviMetal dijo...

Hola Richard

Somos casi de la misma quinta pues. Yo crecí con los videojuegos clásicos, y la verdad es que a partir de la generación Ps2 / Gamecube / Xbox empecé a perder la ilusión y motivación con los videojuegos más actuales. Dejaron de llenarme, se volvieron más fríos y gradualmente la variedad se redujo en exceso. Yo prefiero las viejas consolas de 8 y 16 bits, en las que sí, puede que de los 4 o 5000 títulos que aparecieron para cada una, un porcentaje fuesen malos o cutres, pero al menos había variedad y uno tenía más rango para escoger. Me transmite muchísimo más cualquier plataformas o shoot-em'up de calidad media que el más sofisticado de los juegos de hoy en día.

Respecto a tu pregunta no, no suelo jugar a demasiados RPG con menos de 10 años de existencia, lo que ves en este blog es lo que juego, ni más, ni menos, salvo contadas excepciones, 8, 16 y 32 bits, así que pocas opiniones que se salgan de aquí te puedo dar, porque no tengo demasiado interés más allá de la era clásica.

Gracias por tu comentario y un saludo.

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