lunes, 16 de enero de 2017

The Legend of Zelda - Twilight Princess (Wii)

De entre todos los Legend of Zelda que he jugado hasta día de hoy (y van ya unos cuantos), mi mente siempre ha procurado quedarse con los momentos más personales y épicos de cada uno de ellos, tanto a nivel gráfico como a nivel jugable y de historia. Atesoro cada recuerdo, cada sensación que individualmente cada capítulo ha dejado marcada en mí, tantas, que la mayoría de experiencias que tengo con cualquier RPG acaban derivando siempre hacia algún instante vivido con la mayor y más maravillosa saga de Miyamoto. Sin embargo… creo que hasta hace tan solo unos días, estaba en deuda con este The Legend of Zelda – Twilight Princess. No sé si esto fue por jugarlo quizá un poco más deprisa de lo que merecía, o tal vez fuese la situación personal de aquellos días… pero lo cierto es que este episodio de la saga no dejó en mí una huella tan profunda, tan marcada como los anteriores que había jugado, o al menos no de forma consciente. Ahora he vuelto a él, me he enfrentado de nuevo con este inmenso juego para Wii para revivir toda su magia, sentirla en toda su intensidad, y redimirme al deshacerme de ese extraño recuerdo de que pude haber aprovechado mejor mi primera vez con él.

Y también, por supuesto y por encima de todo, porque tenía unas ganas irresistibles de volver a sentir toda su grandeza a los mandos de mi querida Wii. Como no podía ser de otra forma… me ha dejado maravillado. Como siempre que me siento a escribir sobre un Zelda, las cosas se complican a la hora de expresar todas las cosas que puede ofrecerte su magnitud. No es fácil describir algo tan grande,
épico y majestuoso, tan precioso y pulido como el más puro de los diamantes, con un contenido tan inmenso en cuanto a sensaciones y en apartado técnico… pero al mismo tiempo, las ideas fluyen solas en cuanto me dejo llevar y me vuelvo a escapar a cada uno de sus mundos. La crítica, tanto la especializada como la de los propios usuarios, lo aclamó como a ningún juego antes, lo cubrió de auténtica y merecida gloria. Tres de cada cuatro consolas se vendieron junto al juego, y
es que había muchísimas ganas de ver cuan digno era el primer título de la saga que se estrenaba junto a una consola de Nintendo. Cientos de miles de imágenes en distintos medios nos hacían babear, soñar, y al mismo tiempo nos tenían en vilo contando los días que restaban para su aparición. Las puntuaciones fueron totalmente descomunales, manteniendo el sentido de la infalible regla
de tres: nuevo Zelda, nueva obra maestra. Y esto no ha fallado jamás. Tras el sorprendente y radical cambio de aspecto que Miyamoto dio a su saga con Wind Waker y seguido a la aparición de un par de spin off, Twilight Princess ofreció al público algo que muchos echábamos de menos y esperábamos con verdadera ansia: un aspecto realista, pero esta vez, llevado al extremo, aferrándose al sentido más estricto de la palabra. Nunca hasta esa fecha
habíamos visto con nuestros ojos a un Link tan real, a unos personajes con tanta personalidad visual, tan vívidos e impactantes, viviendo en unos entornos tan llenos de magia. Y es que, al mismo tiempo que observamos nuestro alrededor, prendándonos con su colorido y su fidelidad, una sutil niebla lo envuelve todo, desde el tupido bosque de Farone hasta la vasta región que habitan los Zora, sumergiéndonos ya desde el principio en el aura de misterio de la que todo
Zelda debe hacer gala. Este efecto no apacigua la explosión de colorido que es Twilight Princess, y aunque nos costará unos minutos acostumbrarnos a esa leve distorsión, a esas formas más difuminadas, al final termina siendo ese espectáculo impagable que vienen a ser todas las aventuras de Link, un Link más adulto, más realista y con más habilidades y animaciones que nunca.

Las fuentes de las hadas son auténticos paraísos visuales, con cientos de colores a distinguir entre sus aguas, y esto es solo un atisbo que veremos al principio: le seguirán inmensas montañas, interminables ríos, el lúgubre cementerio e incluso un escondido lago cuyo entorno cambia de estación con cada visita. Lugares tan idílicos que parecen sacados de un sueño. Y
conectándolos a todos, una mastodóntica pradera de Hyrule, sin duda, la mayor vista hasta la fecha, que descubriremos paso a paso al principio, y más tarde peinaremos con atención para descubrir todos y cada uno de impagables secretos. Unos secretos que acechan en cada rincón, escondidos, misteriosos… hechizadores, quizá sin llegar al nivel del extraordinario Ocarina
of Time, pero aun así plagados de fantasía y magia, que pueden tomar la forma de paredes huecas, cuevas subterráneas, lugares en las alturas... por supuesto, siempre lidiando con las manadas de monstruos que pululan por ella, y que van cambiando conforme evolucionamos nuestros poderes. En realidad, pasaremos un alto porcentaje de nuestro tiempo (en mi caso, 75 horas de juego) recorriendo
sus planicies, ya sea a pie o a lomos de nuestra intrépida yegua Epona, que vuelve a hacer su aparición en este capítulo, pero mucho más realista, detallada y mejor animada que nunca, además con mejor control si cabe. El simple hecho de recorrer toda su extensión, como viene siendo marca de la casa, es un auténtico placer, apreciando sus detalles como flores, árboles, cambios de tonalidades,
ensoñadores rincones… y es que cuando de un Zelda se trata, me encanta dar vueltas incluso sin tener un objetivo, perderme por los caminos y enamorarme de cada rincón, dejándome atrapar por su esencia, paseos que pueden desembocar en lugares como la gran mansión del hombre de las nieves, un laberíntico bosque encantado a la luz de la luna o el añorado templo del tiempo. Y por supuesto,
si necesitamos un respiro de tanta acción, lo perfecto es visitar Ordon, Kakariko (imprescindible) ir a pescar para desconectar y, por supuesto, la gran ciudadela del castillo, que en este Twilight Princess luce un aspecto tan brillante, tan lleno de vida y tan enorme que apenas se puede comparar con la de títulos anteriores. Decenas de transeúntes, tiendas, rincones insólitos, misterios que
resolver… una verdadera maravilla. Por el día, la luz ilumina Hyrule y le da un aspecto fantástico, las calles de los pueblos están rebosantes de gente, el horizonte se ve claro y todo parece más vivo. Pero como sucede desde el Ocarina of Time… tras cada día se produce el momento mágico de todo Zelda en que cae la noche
acompañada de un dulce canto, y visitar los mismos lugares a estas horas puede ser toda una experiencia. Bajo el influjo de la oscuridad, los enemigos se crecen, el eco de nuestros pasos resuena en el silencio y el misterio inherente a todo Zelda se refuerza. Ya sea en la misma campiña o en el mítico Lago Hylia, he vivido 100 días y 100 noches, y ni una sola de ellas ha dejado de fascinarme y
embrujarme, mientras Link busca las almas de espíritu, mientras recolectamos las gotas del rocío de la luz o damos vueltas para encontrar ese insecto que siempre se nos escapa (haceos un favor y no dejéis de visitar el castillo de Maripola una vez tengáis bastantes de estos, es algo que recordaréis toda la vida).

El propio nombre de Twilight Princess ya nos puede sugerir un anticipo de lo que encontraremos en esta grandiosa aventura: probablemente la más oscura en la que Link ha tomado parte salvando el Majora’s Mask. No creo que desvele nada clave si os digo que pronto nuestro protagonista adquirirá la habilidad de transformarse en un lobo. No podrán haber elegido mejor animal. A partir de este momento, la oscuridad jugará un papel absolutamente
trascendental; nuestra acompañante Midna es un ser de lo más misterioso proveniente del reino del crepúsculo con extraños poderes. Su relación con Zelda y con su propio mundo es un enigma que resolveremos poco a poco. Dicho reino se abrirá ante nosotros en determinados momentos, es algo imprescindible para avanzar, y podremos disfrutar de su tétrica influencia en los lugares ya conocidos, lo que llega a ser tan terrorífico como el propio Majora’s Mask. Sin embargo, otro
de los momentos que quedó para siempre en mi recuerdo fue el primer descenso al mundo de la oscuridad, corriendo bajo la forma animal por los tejados de un castillo de Hyrule con un aspecto, una luz y unas formas que nos dejarán encandilados, un lugar fascinante y onírico, en donde nos sentiremos como si estuviésemos sumidos en una extraña pesadilla.

Viajando entre los dos mundos llegará, por supuesto, el momento de enfrentarnos a sus muchas mazmorras. Entre ellas, podremos encontrar desde la clásica del bosque, el patíbulo del desierto, Celestia (en el cielo) o la siempre temida mazmorra del agua. Preparaos a practicar vuestras habilidades con los distintos artefactos que Link podrá utilizar para resolver los puzzles, que van desde el
ya archiconocido boomerang, el gancho, los bombinsectos o las botas pesadas, porque será imprescindible dominarlas todas al 100%, al igual que llevar en la recámara un buen número de pociones, hadas y demás: las necesitaremos. Porque en términos generales, las mazmorras de Twilight Princess son diabólicos engranajes diseñados con toda la idea de hacernos sufrir, técnicamente asombrosos,
originales a rabiar pero retorcidos como ellos mismos. De hecho, creo que son los templos más difíciles que soy capaz de recordar en un juego de la saga. Cualquier punto minúsculo de visión que se nos pase por alto, por ejemplo, puede suponer horas de desorientación, de no saber a donde ir ni que hacer, por lo que hay que ser tremendamente perspicaz y atento ante cada habitación, cada
personaje e incluso cada enemigo. Al final de cada una de ellas, nos esperará el final boss de turno, diseñados con muchísimo gusto y detalle, inmensos en tamaño, y sobre todo, con puntos débiles muy pícaros y complejos, difíciles de descubrir hasta no haber perdido un buen número de corazones en el intento. Eso sí, por suerte se han enfocado más hacia la estrategia que hacia la dificultad, lo
que bajo mi punto de vista les hace más divertidos de eliminar. Para ello, entre otras cosas, será muy conveniente aprender las técnicas que nos enseñará “la sombra del héroe”, un intrigante personaje, maestro de la espada, que nos legará sus habilidades siempre que lo invoquemos en forma de lobo.

He de confesar que lo primero que me maravilló de este juego, más incluso que su aura oscura o que la historia fue, sencillamente, la música de la introducción, en donde se nos cuenta la traición de Zant tras el destierro del pueblo de las sombras. Esa música… tiene un sabor a tierras encantadas, a un cuento olvidado en la memoria… un sabor añejo que por alguna razón es capaz de evadirte. Como no podía ser de otra forma, y aunque esta vez tan solo figura en los créditos
del final en segundo plano, Koji Kondo sazonó a este Zelda con sus polvos mágicos, con esas composiciones que, en esencia, muy pocos son capaces de superar, aunque el mérito principal es de Toru Mineguishi y Asuka Ota, dos compositores “de la casa” que ya han puesto su sello a otras obras mayores como Majora’s Mask y Wind Waker (nada menos). La creatividad de su trabajo emerge de entre la variedad más absoluta, desde momentos más íntimos, susurrados por
un sencillo piano, a composiciones más pomposas y grandilocuentes, con una fuerza imparable, con la palabra aventura por bandera. El dramatismo de algunas, como la que suena en el desesperado momento tras un encuentro con Zant conseguirá meternos en tensión, al igual que el hecho de encontrarnos de repente un cambio de música cuando enemigos acechan. Cada uno de los instrumentos audibles, cada línea musical y cada cambio de intensidad están
meticulosamente estudiados, creados para emocionar al jugador. Y tanto es la música como el propio silencio, la inquietante calma del Hyrule nocturno, contando con todo un elenco de efectos de sonido como el aullar de los lobos, los grillos, las onomatopeyas de los enemigos o el susurrar del agua: todo ello crea una atmósfera indescriptible.

Hay melodías que resultan perfectamente reconocibles, incluso algunas (pocas) han quedado prácticamente intactas, como la que suena en territorio Zora, tan dulce y evocadora que sigue haciéndome cerrar los ojos cada vez que la escucho. No veía el momento de concluir esta aventura, esta experiencia tan intensa que cuesta creer que se trate de un simple videojuego, siempre buscaba excusas
para poder ver aunque solo fuese la caída de una noche más, quizá otro de esos momentos de escalofríos en los que se pone a llover… pero al final, como cada una de las grandes historias que marcan una época, ha de terminar, y lo hace a lo grande, con una épica e impresionante batalla contra Ganondorf digna de esta irrepetible odisea.

- Lo Mejor del Juego: Los gráficos más realistas de un Zelda hasta la fecha. Esencia pura en todos sus secretos. Historia sólida y original. Cada pieza de su banda sonora es suprema. Sus noches…

- Lo Peor del Juego: El sistema de control de objetos me resulta algo ineficiente. Hay puzzles MUY puñeteros. Las mazmorras pierden un poco de carisma hacia el final, cuando el desarrollo se vuelve más lineal.

8 comentarios:

Seijuro dijo...

Llámame loco, pero creo que repites el primer párrafo dos veces, aunque no sé si lo has hecho a propósito para la maquetación.

Este Zelda, a día de hoy, es el único que no consigo tragar.
Ya el primer tramo en la aldea me pareció, dicho malamente, un "coñazo" y las siguientes horas ( aguanté 8) no fueron a mejor, nada me atraía, los diálogos no me interesaban nada, las mazmorras poco inspiradas. Un Link muy bonito, pero nada más. Tuve que dejarlo porque no me divertía.

Un placer leerte.

JaviMetal dijo...

¡Qué tal Seijuro!

Totalmente cuerdo, y muchas gracias por avisar, se me fue el santo al cielo (ya decía yo que me sobraban muchas imágenes de la selección que hice). Disculpas por el desaguisado, ya está corregido.

Curiosamente, conozco a más de uno con la misma opinión de él. Es cierto que empieza muy suave, y tarda en coger el ritmo que esperas de él. A mí personalmente esta segunda oportunidad me ha cautivado incluso más que la primera, pero sí es cierto que algunas personas me han dicho que les ha terminado aburriendo, que les pone excesivamente nerviosos o que no les han terminado de gustar las mazmorras. Obviamente los diálogos son algo muy secundario en cualquier Zelda, pero si debería de tener algo más de fuerza de atracción en las mazmorras.

Como siempre, gracias de nuevo.

Teto Díaz Lozada dijo...

Hola! En verdad es un placer leerte. Hace ya mucho tiempo sigo el blog, pero creo que nunca antes había comentado.
Me encanta como escribís. Es como un mensaje de un apasionado a otro.
Puntualmente, coincido con muchos acerca de este juego: no me gustó. No porqué fuese malo, ni porqué sufriera de odiosas comparaciones con OoT (que tampoco me ha cautivado tanto como ALTTP o Link's Awakening -mi favorito personal-) sino simplemente por ese "algo" de las aventuras de Link que siento que le falta.
Nuevamente, fue un gusto leerte. Me hubiera gustado explayarme un poco más en mi comentario, pero desde mi celu me resulta desesperante escribir. Un gran abrazo!

Teto Díaz Lozada dijo...

Pd. Perdón si parece spam, olvide comentarte. Antes de leer tus análisis pensé que era el único loco que recorría lugares de los videojuegos por el simple hecho de apreciar la belleza de sus paisajes y su música.
En su momento, en FFX llegué a pararme en la Isla Besaid solo para escuchar su melodía y ver como caía el agua de la cascada jajajá!

JaviMetal dijo...

¡Muchas gracias Teto! Me encanta conocer a gente apasionada al mismo nivel que yo, de hecho, es una de las razones que más me anima a escribir. Reconozco que soy un forofo de cualquier cosa que lleve la palabra Zelda en su título (especialmente de los capítulos de la saga principal), pero si dijese que todos me gustan por igual, mentiría. Los tres que has citado son sin duda mis favoritos, de hecho, sería interesante que todos publicarais aquí una lista con el orden de vuestros 5 Zelda favoritos :)

En efecto, nunca dejo que las prisas condicionen mi experiencia jugable. Intento apreciar y disfrutar cada momento, cada escena de cada juego, sea para Master System, Super Nintendo o XBOX360, y creo que ciertos momentos son especiales porque cada uno los hace así. Paisajes, melodías, personajes, momentos de trama... cada RPG tiene uno de cada, no importa de qué año o sistema sea, solo hay que saber "hacerlos especiales", otorgarles ese valor añadido según el criterio o los gustos emocionales de cada uno.

Y nada de spam, puedes escribir tanto como se te antoje. Un placer y gracias de nuevo por leerme y comentar.

Rufus dijo...

Este fue mi primer Zelda y me maravillo. Lo jugué cuando me compre la wii después de mucho tiempo de no tocar los videojuegos y lo disfrute al máximo.
Me fascino tanto que me tire de cabeza a por el Wind Waker de la GameCube y la experiencia fue igual o más satisfactoria.
Sé que la mayoría de fans de la saga no opina lo mismo pero cada uno tiene sus experiencias y sus perspectivas y yo me sumergí al Twilight Princess sin hacer comparaciones con nada, de hecho lo hice al revés, y luego compare el ocarina con los Zeldas que ya conocía.
Me quedo con este parrafo del análisis:
"Porque en términos generales, las mazmorras de Twilight Princess son diabólicos engranajes diseñados con toda la idea de hacernos sufrir, técnicamente asombrosos,
originales a rabiar pero retorcidos como ellos mismos"

JaviMetal dijo...

En mi caso ha sido ahora, con mi segunda incursión, cuando por fin lo he visto como la excelsa maravilla de juego que es, como ese "eslabón perdido" que no me fascinó en su día tanto como otros capítulos y que por fin, 10 años después, por fin me ha cautivado al 100%. Lo que hablamos: el factor nostalgia siempre me inducirá a sentir que A link to the past y Ocarina of time son mis Zeldas favoritos, pero habría que ver si el orden a la hora de jugarlos habría alterado el resultado. En cualquier caso, y sea como sea, obra maestra imprescindible.

Gracias por tus siempre bienvenidos e interesantes comentarios, Rufus.

Rpg Music dijo...

Yo jugué un poco bastante de A Link to the Past, y otro poco de The Minish Cap, y la verdad que, ALTTP me encantó, esa música, la lluvia, esas perspectivas, realmente me sentía adentro de un cuento fantástico y misterioso. Algún día voy a ponerme a jugar la saga como se debe, por ahora estoy intentando terminar Wild Arms y Wild Arms Alter Code F, en el primero ya casi llego al Cementerio de barcos, y en el segundo necesito subir de nivel, Berserk en Volcannon Trap está más fuerte que nunca. Muy lindo el análisis, realmente dan ganas de jugar este Zelda.

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