jueves, 27 de octubre de 2016

Romancing Saga 3 (Super Famicom)

Recientemente, uno de mis gratos lectores me pedía en la sección de comentarios que nombrara los RPG más difíciles a los que me había enfrentado nunca. Mi experiencia con él inmediatamente me obligó a nombrar a Romancing SaGa 3 como a uno de ellos. Lo fue en su día, la primera vez que me topé con él, y lo sigue siendo a día de hoy, hace más de 10 años. Pese a tener actualmente en su haber 9 capítulos oficiales, la saga SaGa (valga la redundancia fonética) es prácticamente una gran desconocida fuera de las puertas de oriente. En el caso de la tercera parte, la que hoy tiene nuestra atención, nunca salió de Japón, al igual que sus dos antecesores en Super Famicom. Sin embargo, los primeros capítulos, aparecidos en Game Boy, sí alegraron a los usuarios americanos, bajo el nombre de Final Fantasy Legends (aprovechando el tirón comercial que ya tenía la serie principal de Square). A día de hoy continúan apareciendo (eso sí, con cuentagotas) nuevos representantes, y su leyenda se extiende ya desde la primera Game Boy, la cual albergó el primer RPG aparecido para una portátil con el primer SaGa, pasando por Ps2, navegadores web y PS Vita.

La razón de este desconocimiento quizá sea que el sistema que utiliza en cuanto a desarrollo, evolución y batallas no guste del todo al jugador occidental, pero lo cierto es que todos los capítulos de la saga muestran una personalidad firmemente arraigada, con unas sólidas directrices y puntos de vida muy particulares y distintos a otras creaciones de Square. De hecho, desde la primera pantalla nos asaltará la sorpresa, cuando veamos un plantel de 8 personajes a elegir, que además no son ni la sombra de los cerca de, ojo, 30 que encontraremos a lo
largo del juego, y que podremos incorporar a nuestro grupo. Cada uno de los personajes principales tiene su propia historia, sus propios motivos y objetivos finales, cada uno recorrerá algunos parajes exclusivos, conocerán a ciertos personajes y se toparán con misiones y objetos en particular. Además, para engrandecer todavía más la cosa, la historia comienza en un mundo completamente abierto, cuyos pueblos y localizaciones iremos desbloqueando de maneras muy diversas, algunas de
las cuales llegan al absurdo. Reconozco que siempre me ha agobiado el concepto de tener que abordar mundos tan abiertos y argumentos tan poco lineales, en esta ocasión casi aleatorio y caótico, que se basa en ir completando misiones que nosotros mismos tendremos que activar y finalizar para que, a su vez, otras nuevas puedan ser completadas. En mi caso, al jugarlo por tercera vez, escogí a Harid, y que tuve que lidiar con sus ventajas e inconvenientes, como los que tiene cualquier personaje que tomemos como protagonista. El camino por el que
nos conduce el hecho de elegir a uno u a otro, a pesar de que existen lugares y eventos en común, no está ni mucho menos prefijado. Podemos hacer que el juego dure más de 60 horas (incluyendo mini juegos y secretos) o ir directo al grano, a las misiones principales que son el eje argumental del juego, como las reliquias sagradas o las 4 puertas del abismo que han de ser cerradas. Entre medias, podemos visitar lugares de lo más variado e imaginativo, como extensas praderas llenas de monstruos, torres de divina apariencia y excelso colorido,
ruinas rodeadas de aguas ponzoñosas e impresionantes castillos y ruinas que muestran las marcas del paso del tiempo con una belleza mística e innata. Por la grandiosidad de los lugares que visitamos, algunos inmortales como el castillo de Leonid, el templo sagrado, la espesa jungla o la inolvidable visión de la aurora boreal, hay que resaltar que en lo visual el cartucho hace mucha justicia a sus 32 megas.

Puede compararse sin miedo en este aspecto a otros como Chrono Trigger o Seiken Densetsu 3, con una paleta de colores distintiva y personal, que se ha aprovechado sobre todo para crear sombríos parajes en los que la oscuridad es la ambientación dominante, con sombreados muy avanzados y también efectos de luz, contraste que choca de frente contra la explosión de colorido que encontramos en los poblados más paradisíacos o en algunos lugares como la torre de cristal. En
conjunto supone un verdadero regalo para la vista y es uno de los mayores atractivos para continuar y ver que se oculta tras aquellas montañas nevadas o tras ese otro misterioso pueblo. Otro perfecto ejemplo: el diseño de los sprites. Nada de personajes cuadradotes y toscamente animados, el de los personajes jugables, concretamente, es sencillamente sublime, un pedacito de arte pixelado reflejado en cada uno de los cerca de 30 que incluye el juego. De hecho, hasta los habitantes de cada tipo de pueblo (tremendamente variados) portan
vestimentas distintas. Las huellas en la nieve, los bocadillos que presentan el texto de las conversaciones, los distintos planos de scroll en algunos lugares, las sombrías cuevas y acogedores interiores… son solo una muestra de la rica amalgama de detalles gráficos que este título nos ofrece. Las sensaciones que cada lugar nos transmite son muy distintas. Si bien el Devil King’s Palace es capaz de hacernos sentir como en una angustiosa pesadilla (y no solo por su
tenebroso aspecto…), el bonito y evocador pueblo de Podol, con su dulce banda sonora puede calmar hasta el alma más estresada. Imposible, por último, no hablar de los enemigos. Se nota que cada uno de ellos fue tratado con un mimo especial, tomando formas de lo más extravagante y, a pesar de tener muchísimos detalles en sus ropas y en su fisonomía, no se ven recargados. Con los jefes finales, esto se puede elevar a una potencia infinita, ya que debido su tamaño,
su terrorífico aspecto y a pesar del respeto que imponen, nos quedaremos embobados contemplándolos, lo mismo nos ocurrirá con las magias y técnicas que utilicemos en combate, a cada cual más espectacular, utilizando rotaciones, zooms, modo 7, ghost layering... Parece increíble que, habiendo tantos lugares y personajes, todavía haya habido lugar para estos derroches técnicos.

Por supuesto, no escatima tampoco en cuanto a sus sonidos y su música; ni en calidad ni en número. Y es que si antes hablaba de la envolvente música de Podol, el compositor Kenji Ito supo llevarnos con sus creaciones por un amplio surco de emociones dependiendo del lugar en el que estemos. En cualquier caso, eso sí, la música tira hacia lo épico, hacia la aventura más emocionante, fantásticas (y en muchos casos, sorprendentes) melodías acompañadas por una orquestación
que se lleva gran parte del protagonismo, bombástica y elaborada, que baña al juego con la definitiva sensación de historia legendaria. Para empezar, cada personaje principal tiene un tema propio distinto. Esta variedad se extiende más todavía si profundizamos en el juego. Cálidos ritmos tropicales en los paradisíaco pueblo de Great Arc, marchas bélicas, percusiones tribales… mi intención es
descubriros que, pese a que el juego se centra en las melodías más descaradamente épicas, dignas de grandiosas batallas, hay otras que incluso han llamado más mi atención, cortes llenos de misterio y sigilo, apagados, pero con un halo de luz que los hace imborrables ante nuestra memoria auditiva. Algunos, directamente, son temas ambientales, como el camino hacia el castillo del vampiro, y otros intencionadamente rompedores y fabulosos, como el frenético drum&bass
que suena en la jungla, en el que incluso los sonidos de los animales forman parte de él. Si pedimos alguna floritura y queremos encontrar composiciones más lentas, tiernas y transcendentales, melodías con sabor a la India e incluso algo parecido a un tango, también seremos complacidos en nuestro avance. En los efectos de sonido, destacaría especialmente los que escuchamos en el fragor de cada batalla.
Los lacerantes sonidos de corte, las explosiones o los chirriantes ruidos de algunas magias están entre de los mejores. Tampoco se les ha escapado un solo detalle en uno de los apartados más completos de todo el juego. Sigue costando creer que tanta variedad haya cabido en tan poco espacio (aunque 32 megas en un cartucho eran un auténtico lujo para la época).

Ya os habréis dado cuenta de que Romancing SaGa 3 es un juego de grandes cifras. A parte de las decenas de personajes, nombres a recordar, e innumerables misiones no lineales, es probablemente, de cuantos me he cruzado, el juego que más magias, técnicas, armas, armaduras, amuletos, cascos, collares, guantes, petos, zapatos, etc... posee, en otras palabras, uno de los más complejos de la 16 bits de Nintendo. Es algo que roza lo exagerado. La importancia y control de los
parámetros es algo fundamental para sobrevivir, lo que lo hace especialmente técnico, y os aviso que hay unas cuantas decenas de ellos. La evolución de nuestro personaje depende de múltiples factores: su nivel general, sus parámetros de habilidad con cierta arma (de 10 o 12 tipos distintos), la que lleve equipada, el nivel de experiencia de esta, las técnicas y magias que se pueda aprender con ese arma en
concreto… ya se va complicando la cosa. Para más inri, será mejor no descuidar ninguna arma con ningún personaje: todos deberán dominar un poco de todo… y aprender cuantas más técnicas mejor. Este hecho, y el de que las técnicas y magias evolucionen, depende de la frecuencia con la que las usemos en las batallas. Algo así como sucedía en el malvado Final Fantasy II. Esto ya va llegando a la locura. Pero, definitiva y desafortunadamente, no solo comparo a FFII con este
Romancing Saga 3 por el sistema de evolución de armas / magias / habilidades. Sé que lo que he contado hasta ahora es atractivo y muy apetecible, pero si en algún instante de esta lectura habéis pensado en ponerle las manos encima al juego, por favor, leed hasta el final para no encontraros con algo que no esperabais (en el mal sentido). Que técnicamente sea variado y brillante, que su
música sea fantástica y digna de escuchar una y otra vez no significa que debamos dejarnos caer en sus brazos sin pensar. Su interior es maligno, diabólico. Se podría decir que tiene un corazón casi tan oscuro como los ruinosos palacios que alberga. El hecho de que el mapa general no contenga enemigos es la única benevolencia que podemos agradecer a este juego.

Los combates, al principio parecen incluso equilibrados, justos y perfectamente viables, pero esto durará poco. En cuanto comencemos a subir de nivel y sigamos combatiendo en una misma zona, los enemigos también harán lo propio y cambiarán, algo muy poco usual en JRPG. Aquí empieza la pesadilla, porque mientras que la subida de nuestros niveles es proporcional, la de nuestros enemigos es exponencial y odiosamente desmedida. Esto provocará que la curva de dificultad, en unas cuantas horas de juego, se torne en una muralla difícil de flanquear, un quiero y no puedo realmente frustrante, intolerable y extenuante. Las armas y armaduras buenas no estarán a nuestro alcance, ya que sus precios son ridículamente altos y el oro que ganamos en combate prácticamente nulo. Conforme avancemos se nos abrirán más lugares
y misiones, pero si elegimos una que no corresponda a nuestro nivel, se nos someterá a un castigo desproporcionado del que no saldremos vivos. Y no hablo de las innumerables y crueles trabas que se nos pondrán para activar algunos eventos, sino de la resolución de estos. Decenas, cientos de enemigos pululando por cada mazmorra… siempre nos asaltará la duda: ¿luchamos para subir de nivel? ¿o no lo hacemos para que los enemigos tampoco
evolucionen? En el primer caso, llegará un momento en el cual la dificultad sea insoportable, y en el segundo, no aprenderemos magias ni subiremos los parámetros, con lo que estaremos vendidos. Cualquier detalle remotamente amable, cualquier atisbo de piedad para con el maltrecho jugador ha sido suprimido de cuajo. Solo si conseguimos avanzar mucho y dominar ciertas técnicas con enorme sacrificio, contaremos con alguna esperanza, más dinero y la suficiente habilidad para
tirar de modo comandante. Mis consejos: provocad combates con cautela, no tengáis miedo de utilizar la opción de escapar, y en cuanto sea posible, empezad a utilizar el modo Commander: las técnicas comunes de formación son absolutamente clave para que la dificultad sea un poco menos desesperante y recuperaréis vida y efectos adversos con cada ronda. Evolucionad hachas, espadas y algún arco sobre todo. Por último, he de concluir diciendo que no recomiendo este
título a jugadores no avanzados de RPG: el tormento que podéis llegar a sufrir si no sois lo suficientemente perspicaces y experimentados puede ser traumático. No podéis haceros una idea del tamaño de la espina que me he quitado con este juego a nivel personal (¡¡a la tercera ha ido la vencida!!). Me gustaría volver a jugarlo con otros personajes… aunque en el segundo intento ya me prometiese a mi mismo que no volvería a acercarme a él.

P.D. 1: Personalmente escogí a Harid como personaje principal, ya que mi idea era jugar con alguno con el que no lo hubiese hecho en anteriores ocasiones. Las imágenes que acompañan al texto, obviamente, no corresponden a mi partida (aunque el proceso de selección ha sido arduo). La razón es que lo jugué en mi Super Nintendo gracias a mi última adquisición, un Super Everdrive China version que es una auténtica maravilla.

P.D. 2: No puedo dejar de agradecer a mi chica su ayuda, tanto psicológica como jugable, en los momentos más crueles y frustrantes de esta desquiciante aventura. Sin su paciencia, inteligencia y apoyo posiblemente nunca habría llegado a terminar este juego.

- Lo Mejor del Juego: Si os gustan los pueblos, vais a disfrutar. El diseño de los enemigos y personajes es excepcional, y algunas estampas son ensoñadoras. Banda sonora muy completa.

- Lo Peor del Juego: Incidir en la excesiva, terrible y brutal dificultad que puede desanimar al más puesto, su curva está muy mal diseñada. El sistema de misiones le resta profundidad argumental.

4 comentarios:

peta dijo...

parece chulo, pero si es tan desesperante creo que pasare de el

JaviMetal dijo...

Técnicamente, desde luego, es una pasada, pero hay que echarle "bemoles". Es desesperante, sí, pero se puede suavizar encarándolo de la forma correcta, como un juego que no sigue las directrices normales del género. Su gran peculiaridad (a parte de la asombrosa dificultad) es estar estructurado por misiones conectadas pero a la vez independientes; si te gusta este estilo de juego, yo sí que lo probaría e intentaría profundizar en él. Si prefieres un argumento sólido y organizado, la cosa ya cambia. En cualquier caso, espero no haber dado una visión erronea de un, por otro lado, gran juego, pero desde luego no es para tomárselo a broma.

Me alegra tenerte de nuevo por aquí, peta.

Cesar Padilla dijo...

Acabo de "descubrir" tu pagina y esta genial, estan en cola varias de tus recomendaciones, ademas del Last Remnant de xbox 360 que lo estoy por empezar. Saludos desde Venezuela

JaviMetal dijo...

Hola Cesar bienvenido. Contento de que mi blog te sirva de inspiración para descubrir nuevos títulos, aquí encontrarás, siempre dentro del retro, para todos los gustos y colores.

Saludos.

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