martes, 5 de marzo de 2013

Final Fantasy II (Famicom)

Mucho ha llovido, calculo que unos 10 años, desde la primera vez que me enfrenté a una de mis mayores pesadillas en forma de videojuego. Quizá en aquel entonces no conocía demasiado bien la magnitud del desafío en el que iba a sumergirme, pero a día de hoy, aun conociéndolo mejor, ha resultado una odisea igualmente tensa, provocadora y angustiosa. De hecho, tal vez sea, junto con Inindo: Way of the Ninja la mayor pesadilla a la que he tenido que hacer frente en el mundo de los RPG. A pesar de todo, Final Fantasy II es un buen juego, y por ello, debo intentar ser objetivo al hacer este análisis, no ofuscarme solamente con su terrorífico nivel de dificultad e intentar señalar los puntos álgidos de la aventura, en los que la magia eterna de la saga Final Fantasy rezuma por cada uno de sus poros, a pesar de poseer todavía unos sistemas de combate tempranamente arcaicos, unas líneas de evolución confusas y no hacer gala de una emotividad profunda en su historia, que por cierto, dio una interesante vuelta de tuerca a lo que ya conocíamos del anterior capítulo.

Una historia que, desde el primer momento, intenta alejarse en la medida de lo posible de los clichés que precisamente estableció su primera parte, mutar ligeramente el alejado mundo de fantasía que nos propuso hacía tan solo un año escaso y añadir muchos elementos que en su día fueron tan atípicos como sorprendentes y que todavía hoy han servido de base para desarrollar algunos aspectos de entregas actuales sin que por ello suenen desfasados. Sin dejar totalmente a un lado dragones, hechicería e inmensas torres mágicas que se alargan hasta el cielo, sí quiso desmarcarse e imbuir la historia que aquí se cuenta con una trama más seria, donde elementos bélicos y míticas leyendas de fantasía se dan la mano. En el análisis que hice hace ya tiempo de la primera parte de la saga (y que algún día prometo ampliar como se merece, lo tengo pendiente) relaté muy por encima el sorprendente resultado que Final Fantasy trajo a la compañía creadora, Square. Un juego que llevaba escrita la palabra epitafio para una compañía de corta vida que encontró la ruina antes de tiempo. Sin embargo, contra todo pronóstico, la fantasía final de Square, debido a su bestial éxito, solo resultó ser el principio de la saga más exitosa y prolífica del mundo de los RPG, una saga que, con cada capítulo casi sin excepción, ha demostrado que, partiendo de una idéntica o similar base, puede desarrollarse en tantas direcciones como la imaginación de los programadores les permita. Tal vez muchos de los capítulos más actuales hayan perdido parte de ese feeling que mostraban estos primeros, yo me quedo con una mezcla de ambos, pero en este momento vamos a meternos de lleno en la segunda entrega, aparecida para Famicom (la NES japonesa) en 1988 solamente en Japón.

Cuatro jóvenes y virtuosos guerreros escapan de una muerte segura en la ciudad de Phin con el malvado imperio pisándoles los talones. Afincados en la clandestina base rebelde del poblado de Altea, nacerá en ellos un sentimiento de venganza por las muertes causadas por el terrorífico ejército y, alentados por los muchos supervivientes que allí se ocultan, forjarán el principio de revolución que les llevará a encabezar la misión de reducir a cenizas el cruel imperio que tiene la firme idea de conquistar el mundo y llenarlo de maldad. Primero será una mina en busca de material para construir potente armamento, más tarde atravesaremos las alcantarillas de Bofsk en pos de sabotear la gigantesca nave voladora del enemigo y poco a poco iremos abriendo camino y vislumbrando nuestro objetivo final que es acabar con el cruel Emperador y sus súbditos en una historia que, a pesar de no ser particularmente emotiva, sí tiene sus momentos llenos de tensión que nos sabrán transmitir la rabia y la impotencia de nuestros guerreros al ver como su mundo se destruye lentamente. También llegarán con calma y casi con cuentagotas momentos tristes, aquellos en los que, por ejemplo, perdemos algún compañero relacionado con los protagonistas, añadiendo bastante madurez a la narración. A la hora de avanzar, encontramos un sencillo pero interesante elemento que nos ayudará en nuestra aventura, unas palabras clave bien remarcadas que aparecerán conversando con otros personajes en poblados y que podremos aprender utilizando el comando “Learn”. Estas palabras, pronunciadas en el momento y el lugar exacto, desencadenarán una serie de acontecimientos como pueden ser la obtención de nueva información o la aparición de ciertos objetos vitales para progresar. Todo esto es posible, por supuesto, gracias a la traducción no profesional que se hizo en su momento del juego que, como ya he dicho antes, solo apareció en tierras orientales, privándonos de su disfrute. Quizá una de las razones principales por las que el juego nunca salió de Japón fuese su, en ocasiones, extrema dificultad. Los americanos, poco acostumbrados a la vertiente más fantástica y oriental de los RPG, al tener que lidiar con una dificultad que puede llegar a ser verdaderamente angustiosa, hubiesen dejado a un lado esta aventura y su distribución en Estados Unidos hubiese sido un fracaso. O al menos, eso debieron pensar. Años más tarde aparecieron remakes para varios sistemas (Psx, Wonderswam Color, Psp… etc.). Tengo entendido que en estas versiones la dificultad se ha reducido considerablemente, aunque es algo que tampoco me interesa, porque hablamos del original, con todo lo que ello conlleva.

Un experimentado Nobuo Uematsu, como vendría siendo habitual en casi todos los títulos posteriores, fue el encargado de llevar las riendas de la composición de la banda sonora, un apartado que, por cierto, es de lo mejor que podemos encontrar en el juego, con una serie de melodías muy variadas y bien llevadas a cabo, que no son excesivamente largas pero de este modo tampoco resultan demasiado repetitivas contando con los limitados medios del chip de sonido de la NES. Podremos escuchar una dulce y tranquila melodía en los poblados, aunque se echa de menos más variedad aquí, ya que desde Phin hasta Salmando, en todos suena la misma. En donde si varía a la larga es en el interior de las mazmorras, siempre mostrando ese aire tenso y cargante que se debe sentir en sofocantes y laberínticos calabozos que nos adentran más y más en la tierra, llegando estas al clímax en los jefes finales, donde el sentimiento de desesperación es más palpable y la suerte está prácticamente echada. La vena más artística de las composiciones la encontramos durante un inesperado momento en la usurpación de personalidad de la princesa Hilda, en donde seremos deleitados con una de mis piezas favoritas de todos los tiempos de música clásica, El Lago de los Cisnes, de Tchaikovsky, bien adaptada a las posibilidades de la consola y cayendo como una auténtica sorpresa. Se eliminaron tres temas ya compuestos de la versión final de la banda sonora; alguno de ellos fue usado en capítulos venideros, toda una curiosidad. Nos recibe, como siempre debió ser, la pieza “Prelude”, un magnífico ejemplo de composición efectiva empleando unas sencillas escalas de notas, un estandarte de la serie que nunca debería ser olvidado. También es curioso observar la evolución que este tema ha tenido con el tiempo. La parte triste la ponen las melodías que suenan con la muerte de algún personaje relevante, que no cesarán mientras estemos en la misma estancia. En el apartado de música he escogido los temas más largos para que os hagáis una idea de la ambientación sonora. Una ambientación que se puede calificar de más que correcta, incluyendo el relajante sonido al navegar por el mar, plagada además de un gran número de fanfarrias que no hacen sino motivar al jugador (que falta hace, desde luego…), especialmente al ganar un combate (esta es un auténtico clásico ya) o las múltiples que pueden aparecer al encontrar un objeto importante.

La magia tiene tanto peso en el juego como la espada. Cada una de ellas puede tener incluso distintos usos (dependiendo de quien sea el objetivo), y lo mejor es intentar desarrollarlas desde un principio, ya que ciertas magias pueden ser muy útiles en situaciones más avanzadas, pero si no las subimos de nivel no servirán de nada. Y la única forma de hacerlo es usarlas cuanto más mejor, algo que no es demasiado eficiente ya que al principio su efectividad es casi nula. No me convence demasiado este sistema, lo encuentro demasiado forzado. También es complicado entender el crecimiento de atributos de nuestros héroes. Aquí los niveles desaparecen y combatiendo subiremos de nivel atributos concretos, como la agilidad, la fuerza o el propio nivel de cada tipo de arma. Prefiero el sistema en el que subir de nivel implica un aumento en conjunto de nuestras habilidades, aunque, por otra parte, al ocurrir con más frecuencia es, de algún modo, motivador…

Sin embargo, a pesar de que el juego tenga mucho encanto, una banda sonora con buenos momentos, una variedad de pueblos característicos y con personalidad, varios personajes, una historia consistente y sorprendente a veces, sencillez de manejo… no podemos pasar por alto su peor defecto, que si bien no llega a ensuciar del todo el resultado final del juego, si que lo deja un poco “tocado”. Me he enfrentado a todo tipo de juegos, RPG’s de todas las consolas y épocas, pero sin duda Final Fantasy II merece mi reconocimiento por ser uno de los juegos más crueles y despiadados que han pasado por mis manos. El juego hace gala de una duración plausible, la historia no decae prácticamente en ningún momento, y es extraño encontrarnos sin saber que hacer, pero bien cierto es que gran parte de esa duración ha de ser invertida en los combates. Es algo fundamental y sin embargo, siempre insuficiente. Aviso desde ya mismo: si no estás totalmente concienciado y convencido de luchar y luchar durante largas horas al día para mejorar los atributos de los personajes, olvídate de este juego. Y todo para, cuando estemos preparados, afrontar cada una de las mazmorras que nos tiene preparadas esta segunda entrega, en donde sufriremos un auténtico calvario para poder avanzar unos pasos sin que un brutal combate nos sobrevenga. Con unos puntos de magia escasos, una estructura laberíntica y a veces inhumanamente larga y sin la posibilidad de salvar en ningún punto de la mazmorra, a veces emprender la búsqueda de los objetos que se encuentran al fondo del laberinto a través de sus oscuros, engañosos y angostos pasadizos puede ser un auténtico dolor de cabeza que no nos dará tregua, y que llega a la locura máxima en el Pandemónium, la tortura final, o en la Torre de Mysidia, con situaciones casi irrisorias: siete pisos (nada menos) que superar, con unos monstruos de una dificultad digna de un final boss en cada uno de ellos, que aumenta de forma exponencial con cada piso y que tendremos que ir superando a sabiendas de que cada combate, por muy preparados que estemos, puede ser el último y nos tocará empezar de nuevo la torre, por no nombrar detalles tan grotescos como suelos que dañan con solo andar por ellos o pasillos larguísimos que terminan en nada. Cada paso puede ser mortal, y ni con todos los elixires, pociones, ethers del mundo tenemos garantizado el éxito. Una dificultad tan atroz e inhumana llega a crear en nosotros tal nivel de angustia y claustrofobia que en ocasiones va más allá de lo normal y hace que la diversión se desmorone completamente, traspasando el límite del sopor. En los combates, lejos de tener alguna ventaja, casi siempre comenzaremos acorralados, con lo que el enemigo tiene un turno extra, pero aunque no sea así, el enemigo siempre atacará primero. Y mejor ni nombrar la posibilidad de escapar: el comando “Run” es prácticamente inútil. A veces llegamos a pensar que Final Fantasy II se convierte en una parodia de sí mismo en cuanto nos metemos de lleno en las mazmorras. Creo que nadie está preparado para este juego. La paciencia, ganas y habilidad necesaria a veces desafían lo humanamente soportable. Lo siento Final Fantasy II. Ha habido muy buenos momentos, y no te odio ni te guardo rencor. Pero nunca más.

- Lo Mejor del Juego: Introdujo elementos innovadores e interesantes en la historia. El manejo de casi todo es muy sencillo. Los pueblos tienen mucha personalidad. El sistema de palabras clave.

- Lo Peor del Juego: Puede convertirse en tu peor pesadilla debido a su agobiante dificultad. El sistema de evolución de magias y atributos. Mazmorras casi eternas y horriblemente claustrofóbicas.

9 comentarios:

europeanstrike dijo...

Debo admitir que me sorprende ver una review de esta version de ff II, el sistema de evolucion es muy tedioso y exige mucho grinding,si te pasaste la version original de nes enhorabuena, mereces una medalla, ¿Sabias que hay un bug en el juego que te permite subir las habilidades mucho mas rapido?
Cuando estas en un combate, si seleccionas una acción(ya sea una magia o atacar) y después la cancelas esta sigue contando al final del combate a la hora de recibir atributos,esto hace mucho mas fácil la subida de nivel.

JaviMetal dijo...

Que tal :)

Ya he comentado alguna vez (aparte de en la sección de Reglas de Oro) que no me interesan nada versiones, remakes ni refritos varios. Aquí solo analizo versiones originales porque solo en ellas se encuentra la esencia al 100% del juego. Y por supuesto, con todo lo que ello conlleva. Hubiese sido más sencillo terminar la versión GBA por ejemplo, pero me niego. La verdad es que ha sido una aventura llena de tormento por su brutal dificultad (y eso que no es la primera vez que lo termino). Gracias por lo de la medalla jajaja. Es curioso que menciones ese bug, ya que precisamente lo descubrí ayer buscando cierta información para el análisis. Una lástima no haberlo sabido antes, pero de todas formas no tampoco soy partidario de usar triquiñuelas o savestates. De todas formas gracias por aportar la información al blog. ¡Un saludo!

Fingolfin dijo...

Sólo entro para decirte que hace poco que descubrí tu página y me parece tremenda. Tus reviews son de una enorme calidad, sigue así!.

PD: Me he pasado casi todos los juegos que expones, y de todos ellos me quedo sin duda con el Terranigma y el Illusion of Time... les tengo un especial cariño.

JaviMetal dijo...

¡Muchas gracias! No sabes cuanto motivan comentarios así :). Siéntete como en casa. Creo que nos llevaremos muy bien, porque precisamente el Illusion of Time fue el juego que me hizo adicto a los RPG. Cuando pensaba que nada podría superarlo, pocos años después llegó Terranigma, que es para mí el mejor videojuego de todos los tiempos (puedes ver mi Top 10). Cualquier calificación que pueda decir sobre ellos se queda corta.

'Un saludo!

Firewings 07 dijo...

Yo sigo esperando que un dia toque que hagas un analisis-reseña de Zelda A link to the past y el Zelda Minish cap, ahi si dejare varios comentarios jeje...saludos!!!

Raven Izerion dijo...

Un saludo JaviMetal, excelente artículo. Al leerlo me han entrado unas ganas tremendas de jugar la versión de NES, ya que conocí este juego gracias al remake para PSP. Sin lugar a dudas es un gran juego en todos los aspectos. La historia de Joseph que cuenta Ramuh en Final Fantasy IX me pareció un gran homenaje a este juego por parte de SquareSoft.

No sé si la dificultad en la versión de PSP fue rebajada, pero el juego si me presentó bastante desafío al principio. Tuve que fortalecer a los personajes en la parte donde el imperio Palamecia invade Fynn, ya que era posible entrar al pueblo, derrotar a un Capitán, salir del pueblo, usar una tienda y repetir el proceso.

Y leyendo los comentarios, ya me dio curiosidad por conocer Illusion of Time y Terranigma. Les daré un vistazo en cuanto termine Dragon Warrior IV.

Hasta pronto y sigue así.

JaviMetal dijo...

Un saludo Raven y bienvenido a mi blog. Con la versión NES ya sabes más o menos lo que vas a encontrar: un reto inconmensurable. No he probado ninguna versión, pero sin duda les habrán rebajado la dificultad por el bien de sus ventas. Muy interesante el dato que aportas, no recuerdo esa historia de Ramuh en FF IX (hace ya mucho que lo jugué), tomo nota.

El problema de las versiones y remakes, entre otras cosas, es que se cambia tanto el aspecto que quedan irreconocibles.

Si quieres mi consejo, hazte por cualquier medio con Illusion of Time y sobre todo Terranigma. Si los juegas como es debido, con tiempo, ganas de disfrutarlos profundamente y mucha sensibilidad, el primero te reblandecerá el alma, y el segundo te dejará marcado de por vida. Por cierto, espero tus opiniones sobre Dragon Warrior IV :)

Marco 8a dijo...

Hola Javi, que buena reseña has hecho del épico FFII al igual que otras que he leido aqui en tu blog en especial la de Seiken Denetsu 3.
Veo que eres una gran fan del genero RPG al igual que yo, me he dado una vuelta por tu top 10 y concuerdo casi con todos; lo que me parece raro es que no haya nada en tu blog de la saga "Ogre" que en mi opinión es una de la joyas del SNES, tanto Ogre Battle: March of the black queen como Tactics Ogre: Let us Cling Together, que pese a ser tactics siguen siendo RPG.
Tal vez no te gusten los tactics o no conozcas la saga (que lo dudo) pero si es así te los recomiendo ampliamente.

PD. Muy bueno tu blog me gusta mucho espero más análisis.

JaviMetal dijo...

Gracias Marco, me alegro de que te gusten las reseñas. Pues sí, tienes razones para extrañarte, porque realmente la saga Ogre tuvo sus mejores capítulos en Snes, aun no los he jugado, aunque los conozco bien. Me gustan bastante los táctical, de hecho es uno de mis sub-géneros preferidos y de hecho te puedo adelantar que viene alguno que otro en camino ;)

Ya sabes, estás en tu casa, un saludo.

Publicar un comentario

Si te ha gustado el análisis y/o te resulta interesante, deja aquí tu comentario :)