jueves, 4 de octubre de 2012

The Lord Of The Rings (Super Nintendo)

Muy lejos todavía de cualquier súper estreno cinematográfico o adaptación para los grandes medios, aunque precedido por unos cuantos videojuegos basados en el libro, así como por una película de animación que data de 1978, El Señor de los Anillos llegaba a Super Nintendo como uno de los primeros títulos realmente serios que se hicieron de la inmortal obra del maestro J.R.R. Tolkien. Los poseedores de máquinas antiguas como Commodore 64, Amstrad CPC o Spectrum ya habían podido saborear las aventuras de Frodo y sus compañeros en sus pantallas, con más o menos acierto, dependiendo del juego y la versión, pero fue realmente en Super Nintendo cuando se le supo dar una ambientación como tan magna obra merecía, basado, dicen, en una entrega para Msdos / Amiga que muy poco o nada tiene que ver con esta ni en mecánica de juego ni técnicamente, a raíz de lo visto en videos e imágenes. El único factor en común fue que Interplay estaba detrás de ambos.

Las astutas mentes de Interplay fueron quienes consiguieron a principios de los años 90 la licencia, como habían hecho ya otras compañías antes, para llevar la saga a las consolas y ordenadores de por aquel entonces. Pero como es lógico, vamos a centrarnos exclusivamente en la versión de Super Nintendo que, a pesar de que nació con idea de estrenarse en Nes, acabó siendo
programada para la 16 bits de Nintendo y distribuida en Europa y Norte América (por lo visto, no se le vio ningún gancho comercial en tierras japonesas). Pero, aunque se contaban con unos medios bastante avanzados y el proyecto tenía una pinta excelente, algo se hizo mal en muchos aspectos. El hecho de que el juego tuviese una pobre acogida en los mercados, aun
llevando ese sagrado nombre, es un indicio de esto, y también lo es que la saga se quedara tan solo en un capítulo (en la caja pone Vol. I) sin llegar a programarse sus secuelas (en Super Nintendo, por supuesto). Una licencia como la de El Señor de los Anillos no es para tomársela a broma; de ahí debe nacer un juego que, al menos, esté a la altura de las circunstancias. En este caso, como veremos a continuación, es algo que se consiguió tan solo en parte.

Técnicamente, el juego cuenta con muchas bazas a su favor. Animación rotoscópica, sistema de sonido A.R.D.I., modo multijugador y por supuesto, el tremendo atractivo de basarse en uno de los libros más vendidos y famosos de la historia. Quizá se note en ciertos aspectos que Super Nintendo no fue en principio la consola para la que se pensó el juego. Los personajes lucen un aspecto minúsculo y escuálido en pantalla, bastante falto de detalles y con sprites
que se repiten en forma hasta la saciedad, cambiando tan solo el color de estos, por ejemplo, los de Merry, Pippin y Sam. Sin embargo, hay que decir que las animaciones son gloriosas. Cada movimiento está representado por un número bastante elevado de cuadros de animación, creando así una fluidez en los personajes y en algunos elementos del decorado dignas de admirar por su naturalidad y su vistosidad, que podría haber sido mayor de contar
con unos personajes de aspecto más definido. No solo con los personajes principales y secundarios ocurre esto. Los lobos que nos atacarán en el campo o los murciélagos en las grutas lucen un aspecto bastante esmirriado, pero sus animaciones son deliciosas, al correr, al volar o al atacarnos. No obstante, si hay algo que me ha llegado a enamorar del juego es su
ambientación. Cuando lo jugué por primera vez, hace casi incontables años, y habiendo leído los libros tiempo atrás, no podría haber imaginado una puesta en escena mejor para representar los bellos parajes que describe Tolkien en su historia. Los colores han sido elegidos de forma perfecta en mi opinión, dando ese aspecto tan bucólico y, de alguna manera, nostálgico a los terrenos que pisamos, al pueblo de Bolsón Cerrado, a los jardines exteriores de
Rivendel, las solitarias y despejadas llanuras o las brumosas tierras de los pantanos al oeste de Bree. Por estas y por más razones, creo que sentí esa primera vez que el juego estaba visualmente identificado con la esencia del libro. Quizá los bosques carezcan de esa frondosidad que se puede leer, o Rivendel no sea un lugar tan mágico ni bombástico como se describe en las páginas
(en realidad, es un lugar bastante rancio y paupérrimamente representado), pero cuando salgamos a campo abierto a matar lobos, o entremos a oscuras y húmedas grutas en nuestro objetivo de encontrar otra salida, notaremos que, a pesar de que los lugares no son ningún prodigio en cuanto a detalles o variedad, nos recordarán por varios motivos a aquellas legendarias Minas de Moria, oscuras y profundas, o a los bosques en donde habitaba Tom Bombadil.

Puede que sea solo cosa mía, pero de verdad que tal como avanzaba el juego, aunque los habitantes de las regiones no hubiesen indicado el lugar en que se encontraba Frodo, lo hubiese adivinado al relacionarlo inmediatamente con los parajes del libro, y recordemos que todavía faltaban 7 años nada menos para que se estrenase la primera película de Peter Jackson. Pero hay otro apartado detrás de todo esto que puede pasar inadvertido en ciertas
zonas, pero que dota a la aventura, si cabe, de una ambientación más sublime todavía. Hablo de composiciones como la que suena en la intro, con una melodía de flauta hipnótica y unos instrumentos que nos transportan en unos segundos a una época fantástica y antigua, hablo de una canción tremendamente épica a la par que inundada de tristeza que suena en el pueblo de los
hobbit o en las vastas llanuras que recorreremos, dándonos el coraje suficiente para acabar con las hordas de orcos que se abalanzarán sobre nuestros personajes. El mayor problema es que estas melodías, a pesar de ser de una calidad innegable, se repiten en exceso, en demasiados lugares. Otras, por su parte, no se pueden considerar melodías como tal, como la ambiental que suena en las minas de Moria que, si bien carece de musicalidad, sus
tambores y ecos crean un clima increíblemente aterrador e inquietante, donde se puede sentir la tensión de los cientos de orcos y seres malignos que nos esperan en ella. Digo todo esto porque se nota un gran contraste en el apartado sonoro. Si bien las melodías / temas ambientales que encontramos son de una calidad sobresaliente en su composición, estas son muy escasas en número. También entran en este apartado los efectos
sonoros, que vienen a tener una proporción muy parecida a la de las músicas: cuando aparecen, dan una buena impresión, los espadazos de Frodo y la compañía son bastante creíbles, y cada bestia tiene su propio rugido de agonía al morir, bastante decentes. Al margen de todo esto, podemos encontrar sonidos que no destacan en absoluto, como al recoger objetos o conversar con los habitantes de los pueblos y zonas.

Poco que decir sobre la historia de esta adaptación… tan solo que sigue los pasos del maravilloso libro que todo el mundo debería leer al menos una vez en su vida. Frodo recibe la titánica misión de llevar el anillo único hasta el Abismo de Helm para terminar con toda la maldad que su creador, Saurom, está expandiendo por toda la Tierra Media. En esta primera (y desgraciadamente única) parte para Super Nintendo, la historia cuenta las aventuras que sucedieron hasta
el encuentro con el Balrog, en las minas de Moria, aunque en ciertas partes el juego narra los acontecimientos a su libre albedrío, omitiendo detalles de la historia original e inventando o traspapelando algunos otros. Sam, Merry y Pippin, junto con Aragonr, Legolas y Gandalf serán los personajes que acompañarán a Frodo en su largo camino. Esto dio pie a que los programadores pensaran que sería una buena idea que cada jugador pudiese controlar a
un personaje, dando así la opción de multijugador. Esto, no me cabe duda, será muy divertido, pero cuando decidimos encarar la aventura en solitario, no lo es, ni tiene absolutamente ninguna gracia. Aunque podremos controlar en cierta manera al resto de los compañeros, en el momento en que dejemos de hacerlo, marcharán felizmente por la pantalla, a veces sin ningún patrón de conducta definido, provocando en muchos casos la muerte de estos que,
por suerte o por desgracia, será definitiva sin posibilidad de resucitarlos. Y más vale que los subamos de nivel, porque empiezan siendo unos completos inútiles y morirán con un solo golpe si no tenemos cuidado. En tus manos está. Si dejas que mueran, te quitarás esa cruz de encima, pero obtendrás el final “malo”. Si no, tendrás cierta ayuda cuando los hayas subido de nivel, pero incluso de esta forma, no sirven prácticamente para nada, pues su inteligencia artificial es casi nula.

Están perfectamente representadas, como he comentado, ciertas zonas como algunos pueblos o las grutas cavernosas. Pero eso no quita que, una vez llegados a este punto, haya que comentar que a veces el desarrollo de la aventura esté muy mal llevado a cabo. La mayoría de lugares que visitaremos, y en los que seguramente pasaremos muchas horas, están plagados de monotonía, son inmensas extensiones que abarcan varias pantallas y que en muchas
ocasiones nos llegarán a agobiar debido a su gran tamaño, cantidad de salidas y el hecho de no saber si nos estamos dejando algún objeto de vital importancia (que los hay a montones) o que es exactamente lo que tenemos que hacer, pues los textos y la información que obtendremos será realmente escueta. Para colmo, algunas zonas como la del pantano tienen todas las pantallas iguales, no hay ningún detalle que las diferencie y en el momento que nos
extraviemos... ya podemos empezar a echarnos las manos a la cabeza. Hay varias soluciones: tener un sentido de la orientación que valga millones, obtener el juego original, donde encontraremos los mapas en su manual o buscarlos por Internet (opción más rápida, fácil y barata). Lo mismo nos ocurrirá en las minas de Moria. Decenas y decenas de pasadizos, puertas, cambios de pantalla… todas ellas con un aspecto idéntico a la anterior, pero obviamente cambiando la estructura.

Hablemos, ya para terminar y más como curiosidad que otra cosa, de los numerosos bugs que podemos encontrar en el juego. El (insufrible) sistema de password, por ejemplo, está plagadito de ellos; manipulando los códigos, podremos subir experiencia o resucitar compañeros, de forma relativamente sencilla, lo que es un gran error de programación. En otras ocasiones, nos encontraremos con sonidos que desaparecen o personajes que se volatilizan como por arte de magia. Sin embargo, a pesar de sus múltiples fallos, es una aventura que se deja jugar y no es demasiado larga, con lo
que salvo en puntos concretos no llegará a agobiar demasiado, sobre todo si se es fan de la obra original, ya que en este juego se podrán ver reflejados los momentos más emblemáticos que en su día todos disfrutamos imaginando. Aun así, no se puede evitar el pensar que el cartucho podría haber sido mucho mejor, más jugable y menos repetitivo, y muchos se quedarán con cierto sabor agridulce al terminarlo.

- Lo Mejor del Juego: La ambientación me pareció desde el primer día de lo más acertado, complementada por una banda sonora que tiene muchísimos detalles de gran calidad.

-Lo Peor del Juego: La total inutilidad de nuestros acompañantes. Mazmorras y zonas repetitivas y demasiado laberínticas. Passwords interminables y algún que otro bug. Escasez de melodías y lugares distintos.

6 comentarios:

Angelus dijo...

Muy buena critica, llegue a este blog, justamente buscando mapas. Descubrí este juego hace muy poco,y a pesar que comparto muchos de los puntos que expones, no puedo negar que el juego me ha atrapado.

JaviMetal dijo...

Gracias, me alegra que te haya gustado :)
El juego en sí tiene su encanto, hay partes que son un placer y como digo, lo mejor es su ambientación bastante fiel al libro, Hobbiton, los bosques y sobre todo las minas de moria, casi espeluznantes. Sin embargo, hay partes como la del pantano que me parecieron excesivamente laberínticas, largas y confusas. Aun así, merece una oportunidad y sabe agradar, sobre todo si eres fan de la historia original.

Anónimo dijo...

Yo juge esto hace tantos años, bueno trate. Para aquel tiempo yo era pequeña y me dava miedo jajaja pero mi mama fue la unica en terminar el juego de mi familia y asi supe como fue la historia y eso pero muy buen juego. El blog esta exelente y la critica tambien, gracias por compartir :)

guman dijo...

la 1era vez que lo jugue fue en el spectrum,una aventura grafico-conversacional muy buena...despues lo jugue en el nes y ya al final de la era de las consolas domesticas. en el snes!!!
luego vendrian la versiones de pc y claro aunque la peli fue buena , me parece que el sr jackson siempre termina limitando cuanto libro convierte en pelicula,solo el no me agrada y pienso que en otras manos la peli podria haber llegado mas alla...

guman dijo...

por cierto,buena revision!

JaviMetal dijo...

Entonces veo que estás mucho más curtido que yo en cuanto a experiencia en videojuegos de El Señor de los Anillos se refiere. Yo solo he jugado a esta en concreto de Super Nintendo. En cualquier caso es complicado hacer un videojuego que esté a la altura de tan magna obra, más que nada por que alcanzar su insuperable nivel no está al alcance de muchos. A mí, por otra parte, las películas sí me convencieron, muchas situaciones, de hecho, era justo como las imaginaba cada vez que he leído la obra de Tolkien.

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