lunes, 3 de septiembre de 2012

Dragon Quest Swords - The Masked Queen and the Tower of Mirrors (Wii)

Durante este ajetreado verano, donde por suerte ha habido tiempo para todo, también El Pequeño Rincón de los Grandes RPG ha tenido unas vacaciones en lo referente a nuevos análisis para, como siempre, empezar con mucha fuerza la temporada post-veraniega. Sin embargo, no he querido dejar abandonada durante demasiado tiempo la sección de reviews, y sobre todo, mi ansia de devorar RPG, por lo que he buscado algo que se adaptara a las circunstancias. A la hora de hacer la busqueda, he tenido en cuenta varios aspectos, y saltándome cualquier directriz o método de los que suelo usar para elegir la próxima víctima de mi sed de nuevas aventuras jugables, caí en la cuenta de que, en el fondo del armario, casi olvidado y ya lleno de polvo por la espera, estaba la solución a lo que estaba buscando.

Y estoy seguro de que a más de uno le va a resultar un poco chocante la elección; no hablamos de un juego clásico, ni de ninguna leyenda mítica, como suele ser habitual por este espacio, aunque en primer lugar el nombre pueda producir cierto revuelo por la gran saga a la que se refiere. Dragon Quest Swords – The Masked Queen and the Tower of Mirrors, ese extraño revuelto de la saga Dragon Quest que
incluye elementos de varios géneros, también posee muchas cualidades que lo meten de lleno, sin duda, en el saco de los RPG orientales. De otra forma, no tendría cabida en absoluto en mi blog. Y sí, hasta a mí mismo me sorprende ver en estas páginas un juego que viene a ser un spin-off de esta importante saga aunque en el fondo nada tenga que ver con ella. Pero como digo, responde a las premisas
que estaba buscando: un juego entretenido, simplón y llano, cuya historia pudiese recorrer sin tener que prestar toda mi atención para entender y que, debido a su sencillísima mecánica y su relativamente corta duración, me permitiese alternarlo con otras tareas. En principio, ni siquiera me había planteado analizarlo debidamente, pero conforme he ido avanzando, me he dado cuenta de que poseía muchos elementos RPG, bastantes más de los que en un principio imaginé.

La característica fundamental del juego, y sin duda la primera que salta a la vista, es la perspectiva y mecánica que se han utilizado. En un primer momento, puede parecernos algo fuera de lugar que un jrpg nos proponga recorrerlo entero con una perspectiva en primerísima persona, donde no veremos ni sabremos casi nada del protagonista. Ya no hablo de su nombre o sus diálogos, algo inexistente aquí, sino de cualquier parte física de este salvo en las
animaciones cinemáticas. En Dragon Quest Swords (para abreviar) lo único que veremos constantemente es el halo de nuestra espada al atacar a los enemigos. Esto significa que, no solo en el pueblo, también en cada una de las ocho misiones (más extras) manejaremos a nuestro héroe en primera persona, y nuestra espada será el mando de Wii, con el que deberemos trazar los tajos en la dirección oportuna para que estos se reflejen en pantalla y acaben con los enemigos de
la forma más eficiente posible. Al parecer los programadores quisieron diferenciar el juego del resto de la saga principal implementando este modo de juego que lo hace bastante original, pero del cual derivan, precisamente, parte de los problemas con los que nos encontraremos a lo largo de este. No puedo negar que, lo que comenzó como un pasatiempos más, sin demasiadas pretensiones, sencillote y casi anodino, acabó entreteniéndome bastante e
incluso enganchándome en muchas ocasiones, para volver una y otra vez a intentar terminar las misiones con mejor puntuación o intentar encontrar todos esos caminos secundarios que llevan a inéditos tesoros. Pero, como digo, en la frescura de su mecánica reside uno de los mayores problemas. A la hora de realizar los tajos para matar monstruos con el mando de Wii, este se muestra en muchas ocasiones testarudo, ineficaz y aleatorio cuando, como suele pasar, lanzas un golpe vertical y lo que aparece en pantalla es uno diagonal del lado inverso. Para
colmo de males, DQS no es compatible con el Motion Plus, lo que elimina cualquier esperanza de mejorar la precisión. No siempre sucede esto, hay que tener mucho cuidado a la hora de apuntar y lanzar los movimientos con decisión, pero es cierto que en muchas ocasiones el dudoso control hará que perdamos golpes y dejemos escapar enemigos por ser incapaces de acertarles, lo que provocará, entre otras cosas, una bajada de nuestras estadísticas, fundamentales a la hora de conseguir mejores tesoros y mayores grados.

En el pueblo encontramos tiendas de todo tipo, objetos, armas y armaduras, aparte de un bar, una tómbola (donde podemos ganar premios) y un lugar donde podemos entrenar, tanto nuestro ataque como nuestra defensa con el escudo, que también es algo que hay que mejorar constantemente. No es un lugar demasiado grande, pero es sencillo de recorrer y esto beneficia a la hora de llegar a cualquier sitio sin perder tiempo. Y si lo exploramos bien, podemos encontrar alguna
sorpresita agradable. Sin embargo, no es lo más destacado del apartado gráfico. Tanto el poblado como las ocho misiones del juego están construidas bajo un entorno gráfico que sigue la tónica general del juego: sencillo y sin alardes, no hay demasiados detalles, ni nada que nos vaya a dejar realmente boquiabiertos, pero a su favor hay que decir que es colorista y alegre, con diseños simples pero más o menos sólidos, todo lo que nos rodea es muy agradable a la vista y las animaciones de
los personajes, tanto en las escenas animadas como los que podemos ver haciendo su vida por el pueblo están bastante conseguidas y resultan creíbles. Utiliza, aunque sin demasiado abuso, el ya tan manido sistema cell shading para todos los personajes, enemigos y objetos que podremos encontrar. Este les otorga un aspecto de dibujos animados que el trabajo del gran Akira Toriyama, casi siempre encargado de los diseños de esta saga, mejora todavía más en general. Los vestuarios
tampoco están nada mal, especialmente algunos como los de Fleurette y su atractivo estilo o el de nuestro propio protagonista, cuando tenemos la oportunidad de verlo en las secuencias que nos darán un pequeño descanso en los momentos más importantes del juego, por ejemplo antes y después de las misiones de acción. Los momentos más esperados para mí han sido, desde el principio, los final bosses. A parte de saber que voy a encontrar un magnífico diseño
(que efectivamente, recuerda a otros trabajos de Toriyama, pero aun así siguen siendo geniales), me han gustado mucho sus patrones de ataque, siendo las luchas más intensas y divertidas de todo el juego. Si uno se queda con ganas de más jefes finales, monstruos con un extra de dificultad o enemigos de similar calaña, puede esperar a finalizar el juego, y ahí será cuando aparecerán las misiones extra, la sala de reflexión con sus espejos, cada uno de ellos contenedor de un enemigo nuevo que nos hará sudar tinta (a parte de requerir un nivel altísimo) si queremos acabar con ellos.

Los entornos de cada misión serán perfectamente reconocibles, cada cual cuenta con un paisaje distinto, aunque la mecánica siempre será la misma. Iremos recorriendo un camino prefijado y del que nunca podremos salir, al mismo tiempo que nos asaltarán enemigos sin tregua, que debemos liquidar para continuar, valiéndonos de la espada y el escudo. Por lo tanto, las posibilidades de exploración son, directamente, inexistentes. La única chispa de libertad que
se nos va a ofrecer a lo largo de los caminos serán ciertos puntos donde podemos elegir la ruta a seguir por medio de flechas de dirección. Una de ellas siempre será el camino a seguir para el encuentro con el jefe final, los demás seguramente esconderán algún cofre con tesoros u objetos muy útiles. Los lugares que visitaremos van, desde un (en apariencia) sendero en plena naturaleza, un sinuoso bosque lleno de arbustos y niebla… haremos un descenso en rafting por el río,
una ruta en canoa, pasearemos por un caluroso camino rodeado de lava, o volaremos sin control por un extraño y extravagante tunel. La variedad, desde luego, se agradece, porque ya que la mecánica de ataque / defensa puede hacerse un tanto cargante, al menos vernos en entornos distintos cada cierto tiempo relaja bastante la tensión que produce la cantidad de fallos a la hora de atacar, que nos hará pensar en más de una ocasión en aniquilar el dichoso mando de Wii.

Como no podía ser de otra forma, a nivel sonoro el juego también tiene algunas luces, pero también sombras. Contiene un buen puñado de temas que ambientarán desde el pueblo hasta el último de los jefes de final de fase, pero al haberlas recorrido todas de principio a final, te das cuenta de varias cosas. A nivel sonoro y compositivo no están nada mal, pero fallan bastante a la hora de transmitir. Melodías, la mayoría de ellas, épicas y con muchos instrumentos, muy
orquestales, pero no dicen demasiado, ni de los lugares en los que nos encontramos, ni logran meternos en el cuerpo la tensión necesaria cuando la situación lo requiere. Les falta chispa, una buena melodía realmente trabajada y evocadora como las de los RPG de los 90 en 16 bits, que sin disponer de todos los recursos tecnológicos actuales, les daban mil vueltas a las de la mayoría de RPG posteriores. En el bar encontramos una melodía que se sale del espectro tan épico del resto. Suena
contemporanea, una especie de boogie que ambienta el bar del pueblo a la perfección. Es una pequeña sorpresa de las que adolece bastante este juego. No podemos exigir que DQS tenga la misma calidad en las músicas que, por ejemplo, el increible Dragon Quest V, pero de un producto con esta marca se espera algo más. En resumen, calidad realmente no les falta, pero sí pasión y feeling. Por esperar poco de este apartado, quizá me ha sorprendido mucho más el de los efectos de
sonido. Eso sí, cambia las opciones para que suenen por los altavoces en vez de por el mando de Wii, porqué sino se convierten en una chapuza. Los pasos del protagonista suenan bien, también el agua de los ríos, el cortar el viento de nuestra espada y los rugidos de los enemigos, pero si me quedo definitivamente con algo es el buen trabajo que se ha hecho con el doblaje de las voces, que es muy realista y teatral. Un buen puñado de actores de doblaje (para otros tantos personajes del juego) que han cumplido magníficamente su cometido.

El héroe levanta su espada y todo el pueblo, bajo el balcón desde donde este proclama al pueblo de Avalonia vencedor contra las huestes del mal del demonio Xiphos, proclama victoria, y seguidamente se celebra por todo lo alto una gran fiesta. Sin embargo, si aun nos quedan ganas y voluntad para apurar más todavía este entretenido juego y su historia, podemos guardar partida y continuarla. Entonces nos daremos cuenta de que, aunque tristemente aun no se da por muerto a Xiphos, han aparecido nuevos desafíos a nuestra habilidad que nos invitarán a subir nuestra experiencia visitando otra vez cada una de las misiones anteriores, además de temibles monstruos con un nivel estratosférico.

- Lo Mejor del Juego: Posee sencillos aunque coloristas y agradables gráficos. El trabajo de doblaje de los personajes es digno de remarcar. Variedad de entornos.

- Lo Peor del Juego: El control a la hora de atacar falla más de lo que desearíamos, y el apartado musical ha quedado algo desangelado.

5 comentarios:

Chinox4ever dijo...

Esta vez debo decir que pareces poco motivado con el juego y es entendible. ALguna vez jugaste Lufia II y FFVII creo que son los juegos más grandes en mi vida , dentro de los muchos RPG que he jugado en mi vida. ¿Porque no escribes algo sobre ellos?

JaviMetal dijo...

Que tal

A la hora de escribir sobre cualquier juego, siempre estoy motivado, o no escribo. Otra cosa es que este juego no me haya transmitido apenas nada, pero también se veía venir desde un principio. Ya lo empecé sabiendo que era un juego simple y que tenía pocas emociones que ofrecer, así que tal cual lo analizo.

Lufia II sigue todavía en mi lista de "pendientes" y también es una de las pocas piezas que me faltan para completar mi colección de RPG de Super Nintendo.

FF VII lo jugué hace ya bastantes años, y me hizo disfrutar muchísimo, pero tengo que volver a rejugarlo para hacer el análisis como debe hacerse. Puede que sea uno de los próximos Final Fantasy que se dejen caer por este blog.

Gracias por comentar y por las sugerencias :)

Rokuso3 dijo...

La verdad es que no conocía el juego. A finales de año me gustaría comprarme la Wii, así que me lo apunto como sugerencia más allá de la famosa tríada de RPGs que nos han llegado a Europa en los coletazos finales de la consola, para tener algo más que catar en éste género de cara al futuro. No es el primer JRPG en primera persona que se me ocurre y los que recuerdo me gustaron bastante, así que anotado queda.

Por cierto, ya que veo que hablas de JRPGs modernos... ¿Has jugado al NieR? A mi me emocionó como pocos lo han hecho en los últimos años, y consiguió que lo rejugase nada más terminar (además de sacar los cuatro finales), porque la segunda partida aporta muchísimos datos a la historia. Si no lo conoces, te dejo un tema de su banda sonora... A ver si por ahí te conquista ;D, toda la música es preciosa: https://www.youtube.com/watch?v=LMf-kDeAYCY

Nos vemos, un saludo ;D

JaviMetal dijo...

Que tal tío :)

Tu mismo lo has dicho perfectamente. Después el trío Last Story / Xenoblade / Pandora's Tower, el catálogo de Wii se antoja bastante pobre en lo que a JRPG se refiere, siendo esta una opción, aunque bastante simple y para pasar el rato. Divertido, sin más.

No suelo hablar de RPG modernos, aunque alguno se escapa de forma puntual. Pero vaya, si me hablas así del NieR, lo tendré que probar. Veo que se puede conseguir por 15 o 16 euros, me lo apunto. He escuchado el tema entero y la verdad es que me ha gustado bastante, muy apropiada para el género por lo épica que resulta.

¡Gracias por la sugerencia y un saludo!

Rufus dijo...

Yo este juego de wii lo abandone porque la mala implantación del control me desquiciaba. La historia me interesaba lo suficiente como para seguir pero cada vez que había un combate la cosa se me hacia insoportable.
Es lo mismo que me paso con Soul Blazer en este reenganche a los rpg's que he tenido. Si el sistema de control no solo no ayuda, sino que encima es malo, pues adiós.

El que si que he terminado, y por eso estoy aquí escribiendo, es el mítico Dragon Quest numero 8 de la PS2.

Es un juego fascinante, no solo por como se va desarrollando la trama de su entretenida historia, sino por el amplio y basto mundo donde trascurre toda la aventura.
Su ambientación de dibujos animados nos muestra un escenario de la época de la edad media, con sus bosques, praderas, poblados y castillos de ensueño llenos de secretos y historias peculiares de sus gentes (personajes random).
Es de esos rpg's donde el jugador, que se entretiene explorando todos los rincones y hablando con todo el mundo, sale gratamente satisfecho.
Los combates son dinámicos y nada pesados, y la música, sin ser una de las grandes maravillas del genero tiene la extraña virtud de no hacerse pesada ni repetitiva durante las más de 120 horas que me ha durado la partida.
Dragon Quest VIII es un juegazo que he disfrutado de cabo a rabo. Uno de esos clásicos que tenia pendiente y que no me ha decepcionado en absoluto.
Es de esos juegos que no es que te gusten, es que los amas.
Saludos

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