sábado, 3 de marzo de 2012

The Granstream Saga (PlayStation)

Llegué a dar con él a raíz de ciertas referencias que apuntaban directamente a una de mis sagas favoritas de videojuegos, la llamada saga Heaven and Earth (saga del Cielo y la Tierra). A primera vista, puede parecer que no hay nada que vincule a este título con el resto de la susodicha saga espiritual (que no real), pero hay que ir más lejos y empezar a fijarse en los nombres que hay detrás. Shade, los programadores que figuran en la presentación del juego, son en realidad miembros que salieron de Quintet (Soul Blazer, Illusion of Time y Terranigma) la gran mayoría y formaron esta desarrolladora. De Quintet poco o nada más se supo, pero Shade crearon lo que fue uno de las primeros coqueteos de Playstation con el género (RPG) llamado The Granstream Saga.

Bajo este nombre tan grandilocuente se esconde un titulo cuyos lazos, historia y existencia descubrí hace relativamente poco, y que, tras caer en la cuenta de que fue una especie de “sucesor técnico” del mejor juego de todos los tiempos, pasó a ocupar un destacado puesto en mi lista de orden para ir terminando juegos. Y no voy a engañar a nadie, quizá me dejé seducir demasiado por la posible relación con los anteriores títulos de Quintet, tan maravillosos e inigualables, a pesar de que las críticas que recibió este juego nunca
fueron buenas. De todas formas, es algo en lo que yo no me baso jamás a la hora de hacer un análisis. Otro de los motivos (quizá el definitivo) que casi me obligó a jugarlo, fue el equipo que hay tras la banda sonora. Siendo este uno de los apartados que más valoro en cualquier RPG (muchas veces por encima incluso de los gráficos) no es extraño que me sorprendiera ver en los créditos a dos geniales compositores como Masanori Hikichi y Miyoko Kobayashi,
responsables entre otros (a quienes por supuesto no quiero tampoco quitar méritos) de que el apartado musical sea, en el resultado global, de lo mejorcito que podemos encontrar en el devenir de nuestra aventura. Por si alguien no se molesta en buscarlo, diré que estos personajes también fueron los encargados de componer la banda sonora de la trilogía de Quintet, por lo que sus credenciales para mí no podían ser más altas.

Tampoco es exactamente lo que esperaba de esta gente, pero lo cierto es que si que hay puntos en que la banda sonora llega a crear emociones y gustar a cualquiera, tanto si ha disfrutado anteriormente de alguna creación de estos músicos como si se enfrenta a algo suyo por primera vez. Es curioso como muchas de ellas tienen un ligero toque oriental, elementos ligeramente tribales y esa calidez en los pueblos que sí esperaba y no me ha decepcionado. Es una
banda sonora que no entra a la primera. Tiene su proceso de asimilamiento y ha de ser entendida sin compararla. Sin duda se nota la mano del dúo Hikichi / Kobayashi en momentos clave del juego, como la problemática llegada al pueblo de Arona (esas líneas de bajos en la melodía son puro Terranigma) o también el tema triste del juego por excelencia. Incluso algunos otros instrumentos nos traerán grandes momentos sonoros a la cabeza, siempre
con muy buena calidad, todo hay que decirlo, en un tiempo donde Psx todavía no había explotado al máximo la calidad de sonido que podía proporcionar el soporte CD. Escucharemos guitarras, pianos, teclados, campanazos y baterías con una calidad nítida y relajante (el mejor ejemplo, la ciudad de Pulu / Bimu). Pero sin duda, donde más se nota la mano de estos dos compositores es en el tema de la pantalla de título, místico y espiritual como el solo, con teclados
ambientales, pausada, suave y con ese toque nostálgico que tanto les gusta (y a mí me encanta). Sin embargo, es una pena que en algunas escenas la música no se haya elegido más acertadamente. Para aquel a quien le interese, existe un CD editado con su banda sonora completa, eso sí, muy difícil de conseguir, incluso por descarga, que recopila los 36 temas del juego para poder escucharlos con tranquilidad y comprobar la variedad y calidad de estos.

El sabor Action RPG domina el panorama en este juego desde el primer momento, con bastantes particularidades. La que más define el sub género son los combates, otro de los aspectos más destacados del juego. Y no precisamente por su dinamismo, ya que tanto nuestro personaje, llamado Eon, como los enemigos han sido dotados de unos movimientos un tanto lentos y acartonados. Cuando topamos con alguno de estos últimos, cambia la perspectiva de la cámara y la música, pero no la situación, por lo que se desarrollan en tiempo
prácticamente real. Además, no estaremos limitados por ningún sistema de turnos, sino que tendremos total libertad para defendernos, atacar, usar magia u objetos contra nuestros peligrosos adversarios. Peligrosos, pero que tarde o temprano acaban cayendo, incluso los final boss, y es que, aunque hay algunos bastante pesados e insistentes, su dificultad tiende a ser escasa. No he perdido ningún combate ni llegado a ver la pantalla de Game Over en
todo el juego, aunque si es cierto que en más de una ocasión me he quedado atascado ante alguna situación de tipo puzle. Aunque más que puzle, la causa más habitual para llegar a no saber que hacer en este juego es no haber hablado con la persona indicada en el momento indicado, algo que está bien para ver todos los diálogos del juego, pero que puede ser algo confuso y demasiado poco intuitivo para el jugador. El otro gran reto que plantea el juego son sus
mazmorras, que podemos encontrar en distinto número dependiendo de en qué lugar nos hallemos. La primera a la que entré casi me vuelvo loco de desorientación, pero con un poco de orden en este sentido y la ayuda de la brújula en la parte superior, al final solo tendremos que preocuparnos de derrotar a cuanto horrible monstruo se nos ponga por delante, además de resolver algún que otro acertijo que se nos planteará.

El mundo está formado por cuatro continentes suspendidos en el aire por arte de magia (nunca mejor dicho) pero cuyo efecto empieza a decaer, provocando que estos se precipiten lenta pero inevitablemente hacia el fondo, donde una vez tuvo lugar la vida humana. Para viajar entre estos continentes flotantes la única opción es la inestimable ayuda de Airlim, que es nada menos que una especie de torre volante con alma propia. Pero poco más sabemos de ella, al igual que nunca llegaremos a empatizar de una forma demasiado profunda con ninguno de los personajes. Sabremos detalles básicos de su existencia, pero nunca crearemos vínculos emocionales realmente fuertes como en otros juegos de la saga. Aquí veo yo uno de los mayores problemas del juego. No es que sea tampoco demasiado frio ni apático, pero creo que con una banda
sonora así de buena, le falta un poco de calor para relacionar de una forma más compacta ambos elementos y por tanto, el conjunto del juego en sí. Explicar mejor y más tranquilamente ciertos momentos, dedicar un mayor tiempo a pasajes que podrían haber sido mucho más emotivos, poder conocer más a fondo a los personajes y sus entornos… creo que le hubiese venido muy bien a este The Gransream Saga.

Otra cosa aparte ya es que en lo visual esta aventura también se haga bastante difícil de asimilar. Llegará un punto en el que nos habituaremos a las formas, control y animaciones del protagonista. Pero hasta que llega ese momento, no es precisamente la octava maravilla. Cierto es también hay que verlo desde la perspectiva de ser uno de los primeros RPG de PlayStation (apareció en Japón en un temprano 1997, cuando Super Nintendo aun daba sus últimos
coletazos). Las superficies planas y toscas, las texturas bailarinas y algo muy curioso y particular de este juego, el hecho de que los personajes no tengan rostro ni expresividad alguna, nos dan una pista clara de que fue uno de los primeros juegos de rol poligonales que salieron para consola. El ángulo desde el que vemos el mundo, por su parte, es un tanto extraño, muy cenital, y las animaciones son muy rígidas, tanto en nuestros paseos por los pueblos como en cualquier combate. No solo los pueblos lucen un aspecto atractivo (aunque simple), también visitaremos algunos lugares realmente originales y con detalles
que valen mucho la pena, como el castillo “stalagmite”, cuya construcción sería normal, si no fuese porqué está tumbado y se recorre de arriba abajo y no de fuera a adentro. Pero las secuencias de video ánime, que las hay en cantidad… esas sí que son una auténtica maravilla en todos los sentidos. A parte de ser fluidas, muy coloridas y excelentemente animadas, aparecen siempre en los momentos claves de la aventura, al hacer algún descubrimiento sustancial, realizar alguna acción importante, en algún encuentro vital… lo que le añade un
punto de intensidad, pero también la oportunidad de soltar el mando por unos instantes y relajarnos disfrutando de estos fragmentos de video, que algunas veces irán acompañados solamente de música, pero en otras también serán los personajes principales (Eon, Arcia y Laramee) los que tengan algo que decir, con voces digitalizadas, por supuesto en inglés (sin subtítulos, ojo) aunque debido a la claridad con que se escuchan no son difíciles de entender.

Es en la recta final cuando el juego comienza a cobrar emotividad, a introducirnos en situaciones duras que serán las que más nos marquen, como tener que realizar una elección realmente cruel o ver pueblos completamente destruidos por la codicia del enemigo. Además también cobra un toque más esotérico, acercándose más a sus predecesores espirituales en el aspecto de las almas, los contactos astrales y esa dualidad siempre tan presente de luz y oscuridad que se deja entrever claramente en muchos momentos, pero sobre todo cuando el científico Ziruas se encuentra con su alter ego oscuro.
Puede que este haya sido uno de los casos más acusados que he tenido en el sentido de que el juego haya ido a mejor en cuanto a mi gusto personal. Si bien las primeras horas no me transmitieron apenas nada, su sencillo pero atractivo desarrollo me fueron enganchando poco a poco hasta desembocar en grandes momentos llegando al final. Eso sí, es bastante corto y diría yo que merece incluso otra pasada de principio a fin para poder entender mejor su esencia.

- Lo Mejor del Juego: El control sobre personajes y menús es muy sencillo. Aunque no tan intensos como nos acostumbro Quintet, sigue habiendo momentos íntimos y cálidos.

- Lo Peor del Juego: Estos últimos deberían haber sido mucho más desarrollados. El aspecto gráfico es demasiado básico en general.

4 comentarios:

LibreDelSur dijo...

Realmente no conocia este juego, me extraña pues jugue muuucho del catalogo de PSX y este se me paso. Muy buen analisis y mejor que lo hayas recomendado, seguramente en estos dias cae. A proposito, en este mes en Pixfans vuelvo a publicar otro articulo de la serie "Desgranando el RPG" y espero que puedas comentar y debatir al respecto. Saludos!

JaviMetal dijo...

¡Hola!

Como digo, lo empecé por pura curiosidad sabiendo que algunos lo consideran como una cuarta parte "espiritual" de la saga Heaven and Earth, sin embargo, no se encuentra en los mejores RPG de Psx. Aun así, tiene detalles interesantes, de esos que más que verse a simple vista se sienten.

A la espera estoy de tu artículo, ten por seguro que lo leeré en cuanto lo publiques, me interesa mucho este tipo de lectura. A ver con qué sorprendes esta vez jeje.

¡Un saludo!

Diego Guerrero dijo...

Hola Javi, veo que por fin acabaste el juego. aunque me da la impresion de que te ha decepcionado ligeramente. ¿Me equivoco? supongo que en el articulo que yo hice se deja notar la influencia de que fuera uno de los juegos de mi infancia. Ya sabes como tira eso. Cual va a ser tu siguiente juego? Yo voy a retomar el blog despues de casi medio año abandonado. Voy a publicar sobre un RPG de game gear. Quizas lo conozcas: Ax battler, un spin off del Golden Axe.
Un saludo!

JaviMetal dijo...

¡Que tal Diego!

Pues sí, lo termine a principios de mes y en seguida escribí mis impresiones. Respecto al juego, quizá debí quitarme de la cabeza la relación con la saga Heaven and Earth desde un principio. También sucede, como comentas, que los recuerdos y la nostalgia de la infancia inflyuen muchísimo a la hora de valorar un juego (es exactamente el mismo caso que estuvimos comentando en Illusion of Time, para mí esos factores influyen bastante).

¡Ax Battler! Lo conozco y precisamente uno de los juegos que tengo en cola es el Golden Axe Warrior, que apareció para Master System un año antes, por lo que deben ser juegos de similar mecánica. Si coincidimos jugando ambos, ya intercambiaremos impresiones (ahora mismo estoy con The Last Story).

¡Un saludo! Y mucho ánimo con tu blog, intentemos dar a conocer al mundo que, en materia de RPG, no solo de Final Fantasy vive el hombre.

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