viernes 6 de enero de 2012

Lunar - The Silver Star (Mega CD)

Quiero comenzar este análisis de otro RPG clásico despidiendo el año 2011 que tantas alegrías en forma de videojuego me ha dado e inaugurar un, esperemos, próspero 2012 que nos de a todos muchas más. Feliz año nuevo a todos y gracias por los comentarios y sugerencias de todos los que me leéis.

Seguramente a estas alturas muchos hayáis escuchado hablar sobre la ya longeva saga del título que nos ocupa en esta ocasión, Lunar, pero es bastante probable que sea más conocida a través de la gran cantidad de remakes que se han hecho para consolas posteriores a la que le vio nacer. Si hay alguna duda, fue Mega CD, ese extraño y poco exitoso periférico para la Megadrive la encargada de mostrar el juego por primera vez tanto en Japón como afortunadamente fuera de sus fronteras. Pero estoy seguro de que ni siquiera los propios programadores le vaticinaron un éxito tan contundente, llegando a ser el juego más vendido de la historia del catálogo del susodicho artilugio, lo cual es mucho decir, existiendo otras joyas de renombre como Sonic CD, Final Fight CD o también Shining Force CD, por nombrar uno del género que tratamos, que no llegaron a hacerle sombra a nivel de ventas. Como no soy muy amigo de remakes y refritos varios (y mira que este juego los tiene a patadas) me voy a centrar en la versión original llamada Lunar – The Silver Star, sin más.

A pesar de tener un aspecto gráfico más que notable, una música de calidad pero que no despunta entre otras maravillas del género y una historia eficaz pero sin innovaciones, es difícil encontrar un único punto clave que determine el porqué este RPG comenzó siendo un juego de culto y alcanzó rápidamente un nivel de éxito tan masivo entre los usuarios de Mega CD. Es posible que su comercial nombre o esas animaciones (que no videos) estilo 100% manga que se agolpaban entre las páginas de las publicaciones de la época llamaran poderosamente la atención de los todavía escasos amantes del género en aquellos tiempos. Lo cierto es que tras haberlo terminado pienso que el producto final fue un RPG con un acabado muy sólido, colorista, simpático y que ofrecía ciertas facilidades a los que en su día no habían
catado este tipo de juegos todavía. Se me vienen a la cabeza atributos peculiares, como la todavía poco frecuente aparición de los rostros de los personajes acompañando al dialogo correspondiente o las ya mencionadas secuencias de corte ánime que aparecen en determinados momentos de la aventura, normalmente los que conllevan una relevante importancia, que dan un aire muy colorista y animado, muy vívido.

No busquemos en Lunar grandes complicaciones a ningún nivel. El control del personaje protagonista es muy simple, sin cuadros de acciones, sin una gran variedad de equipamiento y sin grandes enredos en su personalidad. Lo mismo se puede decir de sus compañeros de aventura, que serán unos cuantos e irán uniéndosele a medida que vayamos descubriendo poco a poco la trama. Esta última también huye de grandes complicaciones, no necesita gran
capacidad deductiva para ser perfectamente entendida, aunque por supuesto tampoco esta exenta de giros y acontecimientos inesperados y sorprendentes que le irán añadiendo interés y es precisamente esto lo que nos mantiene pegados a los mandos, ¿o no? Pero no voy a detallar ninguno de estos ahora, prefiero que lo juguéis y los vayáis descubriendo con calma.

La simpleza de su entorno gráfico puede ser vista como un arma de doble filo. Por una parte, atraerá a los que no busquen grandes derroches, solo mapeados grandes, largos y turbulentos laberintos y poblados con mucho ángel. Esto, por otra parte, puede sorprendernos, porqué así podemos apreciar más los detalles de calidad que posee. Destaco aquí algunos lugares muy bonitos, los bosques, el planetario… y también algunos sprites con tamaños enormes, como el dragón blanco, que es de lo más impactante que veremos junto
con la “trituradora” o el laboratorio del inventor con problemas de olor corporal. Dicho sea de paso, también podremos relajarnos de vez en cuando con sus notas de humor que nos distraerán de vez en cuando de lo trágica que puede ser la historia. A nivel gráfico encontraremos estos trazos, pero también en cuanto al sonido, como las graciosas canciones que podemos escuchar de las bailarinas.

Y es que la música es muy importante y no me refiero solo como apartado fundamental del juego, sino que argumentalmente también tiene mucho peso. La apacible melodía que encontraremos en Burg, donde está el hogar del héroe, es solo una muestra del estilo que usaron los compositores para todo el juego. Nos encontraremos con muchas melodías de esta índole, sin embargo las que más me han atrapado han sido otra clase, por ejemplo, la tristísima y decadente música post-destrucción o la llamativa canción de la intro, cantada y con calidad CD en una de las primeras muestras de lo que Mega CD realmente podía hacer con el don que se le había otorgado. No sucede lo mismo con los efectos de sonido. Nos podemos encontrar de todo, pero muchos de ellos son excesivamente toscos y faltos de refinar. Se podría haber trabajado más este aspecto, sin ser algo imprescindible en un RPG, aquí hay demasiados
sonidos que recuerdan a latas cayendo al suelo. Es curioso como no se ha conseguido un resultado demasiado homogéneo en el sonido, mientras las melodías largas que ambientan pueblos y mazmorras son brillantes a algunas cortas les falta calidad de sonido (al igual que a los FX). Lo más destacable en este apartado son, sin duda alguna, las voces, incluso algunas de las secuencias de dibujos serán totalmente narradas.

El juego es más largo de lo que parece. He contrastado información y se suele hablar de 20 o 25 horas, pero y puedo dar fe de que a mi me ha durado unas cuantas más. Precisamente un detalle innovador es el desarrollo de los combates. Mientras, por lo habitual, nos solemos encontrar personajes frente a enemigos estáticos que lanzan sus ataques, en este primer Lunar de la saga los personajes tendrán asignados unos valores de movimientos y golpes que irán mejorando conforme subamos de nivel. Cuando damos la orden de ataque, el personaje de turno avanzará y golpeara (si llega) al enemigo, retrocediendo este último por el golpe. Así, uno tras otro, la distribución
tanto de enemigos como de protagonistas variará en pantalla a cada turno completo, por lo que, en vez de ir dando palos de ciego conviene que partamos de una mínima estrategia anticipándonos a cómo van a quedar situados los grupos para comenzar el siguiente turno. Tanto para defenderse como para atacar, nuestro grupo de personajes, que varía entre dos y cinco miembros a lo largo del juego, irá comprando en las tiendas todo lo necesario para estar a la altura de los enemigos que nos aparezcan en la zona que procederemos a explorar. Armas, armaduras, guantes, cascos, lazos… cada cual tiene su equipamiento, aunque algunos accesorios sean más bien de poca utilidad
en cuanto a mejoría de los atributos. Sin duda, lo que más influye en estos últimos es el nivel de experiencia. Nunca deberemos temer subir un poco más para asegurarnos de que no nos van a pisotear, aunque si bien al principio iremos buscando como locos los puntos curativos por el mapeado, en cuanto cojamos soltura y nivel los enemigos dejarán de ser un quebradero serio de cabeza, aunque puntualizando un poco más, sí que seguirá siéndolo hasta el final de la aventura la frecuencia con la que estos aparecen, un poco desmesurada. A veces no daremos ni dos pasos seguidos sin que se nos plantee un nuevo combate. Esto es positivo si lo que buscamos es alcanzar rápidamente el nivel que requiere la dificultad de alguna zona concreta, pero puede
convertirse en una pesadilla si andamos perdidos por algún laberinto y lo único que deseamos es salir pitando de él. Por suerte, debido a su naturaleza son bastante dinámicos e incluso divertidos. Y no solo aquí, la diversión es algo que prima en el conjunto global del juego. Incluso a modo de extra podremos echarnos una partidita de Black Jack, sea en algún que otro bar o en la profundidad de las cloacas de un palacio real.

No nos ofrecerá decenas de misiones secundarias, ni nuevos laberintos a explorar. No creo que tenga ningún detalle argumental que se pueda pasar por alto en algún momento ni conserva demasiados alicientes una vez ya terminado, pero este juego le vendrá perfecto a aquellos que estén buscando una aventura muy clásica, un argumento igualmente típico y lleno de magia (en el sentido “literal”), leyendas, dragones y malvados brujos. Un juego
con el que muchos de tus sentidos disfrutarán, plagado de virtudes y con muy pocas fisuras, puesto en bandeja para la diversión más inmediata, podríamos decir. No todo se aprende investigando entre textos. Sabía la teoría antes de empezar, pero ahora realmente comprendo un poco más el porqué de su popularidad y a la vez me veo próximamente enganchado a otro capítulo de la saga, seguramente su segunda parte.

- Lo Mejor del Juego: El colorido enamora en ciertos ocasiones. Las secuencias son muy agradables. La simpleza desde el punto de vista positivo.

- Lo Peor del Juego: La frecuencia de los combates es demasiado elevada en muchas ocasiones. Encuentro al protagonista un poco falto de carisma.

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