domingo, 11 de diciembre de 2011

Sweet Home (Famicom)

El terror más escalofriante llama a la puerta, por primera vez, de El Pequeño Rincón de los Grandes RPG y lo hace en forma de un enorme caserón maldito que alberga en su interior toda clase de abominaciones como zombis, murciélagos, muñecas endemoniadas, chirriantes suelos que se caen a pedazos y extraños sucesos paranormales en Sweet Home. Nuestros protagonistas son tan solo simples reporteros llegados a la casa con el fin de realizar un documental sobre los frescos (cuadros) que la dueña de la casa, la señora Mamiya Ichirou, ha pintado y decorado con ellos la mansión. Pero todo se trunca completamente nada mas atravesar las puertas de entrada de tal forma que el objetivo de los cinco reporteros pasará a ser exclusivamente sobrevivir y salir de aquel aberrante lugar repleto de complicados puzles por resolver, zombis ansiosos por devorar sus cerebros y algún que otro sobresalto que nos saldrá al paso, como la peligrosa estructura de algunas habitaciones. Mediante objetos que encuentren a su paso, los acongojados reporteros serán capaces de ir resolviendo enigmas y progresando en su misión de salir vivos de allí.

Creo que, poco a poco, uno puede ir formándose una idea a grandes rasgos de cómo se puede ir avanzando en esta mansión diabólica. Y seguro que también unos cuantos a estas alturas ya estaréis relacionando este juego con una saga que a todos resultará más conocida: Resident Evil. Si a la cantidad de elementos anteriormente citados que tienen una profunda relación con esta saga le añadimos que la creadora de este Sweet Home es Capcom, más de uno se quedará perplejo y podrá ir dándose cuenta de que ni su amado Resident Evil, ni Alone in the Dark ni ningún otro juego posterior a este (que data de 1989) inventó ningún género llamado survival horror, sino que fue esta
pequeña joya la que introdujo de forma sólida y coherente los elementos que definirían esta forma de enfrentarse a una aventura, ese ambiente tenso y lleno de maldad que domina todos los rincones o esa necesaria demostración de habilidad para solventar los misterios de cada habitación usando distintos objetos a nuestro alcance y por supuesto nuestra inteligencia. Y si, estoy en lo cierto, son cinco las personas que protagonizan esta aventura de horror. Sin embargo, individualmente será muy difícil conseguir nada, así que el secreto está en elegir bien los equipos a formar entre ellos. Cada uno está
dotado de habilidades, o mejor dicho, objetos, que llevarán “de serie” y serán cruciales para el avance, como una llave maestra, un encendedor o una cámara de fotos. Muchos más objetos estarán a nuestra disposición en distintas partes de la casa y deberemos de ir en su búsqueda, así como tener tacto a la hora de coger unos u otros, pues nuestro espacio es muy limitado (otra de las innovaciones de Sweet Home).

Nuestros personajes no estarán solos en la aventura, pues otras personas, aunque ya no existan de cuerpo presente, han ido dejando notas por toda la mansión y, gracias a ellas, obtendremos pistas y orientación hacia la siguiente habitación que debemos de visitar o próxima acción a realizar. La otra gran fuente de pistas, la principal diría yo, es la que encontraremos en los distintos frescos que hay repartidos por las siniestras habitaciones de la casa, los cuales llevan un mensaje escondido en ellos determinante para la continuación en el
juego. Pero cuidado. No solo serán zombis, espectros y muertos recién salidos de la tumba los únicos enemigos. A lo largo de nuestro deambular, muchos de los objetos que nos rodean pueden ser traicioneros para nuestra integridad y abalanzarse sobre nosotros sin previo aviso (con el consiguiente susto), así que habremos de esquivar estatuas, lámparas con afilados pinchos o lanzas que cobran vida. El tamaño de la casa es algo que llama la atención sin poder evitarlo. Tiene unas proporciones tan inmensas que precisamente en esto residirá gran parte del secreto de la extensa duración
del juego (para la época). Las habitaciones están llenas de minuciosos detalles, desde alfombras con dibujos, paredes arañadas, preciosos patos interiores, tremendas vistas al exterior (el gigantesco balcón de la casa, genial) … incluso inquietantes aperturas de puertas cuando visitamos por primera vez una habitación, construyendo uno de los apartados gráficos más detallados y bonitos que he visto nunca en una NES.

La variedad, y más cuando estamos hablando siempre de la misma casa, es impresionante. Desde habitaciones de plácido aspecto con su chimenea a otras más terroríficas, cuyo aspecto se encrudece todavía más por los relámpagos que lo iluminan todo de repente para dejarlo todo de nuevo sumido en la más inquietante penumbra. Silenciosos gatos, pasadizos secretos, muñecas de maligna expresión que hablan, fuentes que emanan sangre, ratas por doquier,
habitaciones congeladas… y el creciente agobio que nos embargará cuando tengamos que recorrer estancias a oscuras con la única luz de nuestra vela, todo está concebido cuidadosamente para crear un ambiente de tensión y misterio como nunca antes se había visto en un videojuego. Secuencias, salvo la de la puerta, no encontraremos demasiadas, pero hacia el final nos aguarda más de una desagradable sorpresa. Incluso en cada personaje podremos observar el detalle del objeto que porta al entrar en la casa. También los enemigos están diseñados con todo detalle, desde ojos saliendo de sus cuencas,
cadavéricos esqueletos con trozos de carne todavía pegados a su cuerpo, desquiciadas almas en pena… De verdad que habrá momentos que no sepamos si estamos ante un juego de NES o de los primeros que aparecieron para SNES, este Sweet Home tiene una pinta para chuparse los dedos, entra por los ojos y atrapa con tan solo unos minutos de juego.


Hay otro factor que redondea el producto y le da la nota para perfeccionar más todavía, si cabe, la esencia del juego. Sweet Home nos obsequia con una nutrida colección de melodías a cada cual más misteriosa o escalofriante. Con tan solo un rato de juego, ya no concebiremos el hecho de ir resolviendo puzles sin la tensa melodía que nos acompañará. La variedad es otro de sus puntos fuertes, ya que (aunque no todas) una gran cantidad de habitaciones tienen su propia melodía. Ya que el juego se divide, digamos, por zonas, estas son las encargadas de darles un toque
extra de diferenciación a cada una. Sin duda el mejor ejemplo y mi favorita es la que se oye en la parte del lago, la única vez que pisamos suelo exterior donde incluso navegaremos junto a un compañero en barca, tiene un aire que pone los pelos de punta, malévola y enigmática al mismo tiempo. Quizá la que suena en la mayor parte de la casa puede llegar a hacerse un tanto cansina en algunos pasajes, pero en cuanto abramos un par de puertas variará y podremos seguir escuchando música de terror, siempre con una calidad y estilos muy homogéneos. Siempre está la música más melódica para momentos tristes y
este juego no es una excepción. Sin embargo, son las más angustiosas las que predominan. Y son muy necesarias, ya que nos enfrentaremos a situaciones como una habitación llena de cadáveres, notas escritas en las paredes con sangre o la más cruenta, cinco ataúdes pertenecientes a cinco niños que la señora Ichirou, poseída por la locura de perder a su propio hijo, arrojó vivos a un incinerador.

Como veis, la historia tiene tela… No es ningún juego para niños, seremos continuamente testigos de escenas que podrían ser las causantes de sus más horrendas pesadillas. Y es esta crudeza, probablemente, la causante de que el juego nunca saliese de tierras orientales, lo que, después de haberlo terminado, considero un verdadero crimen contra los amantes de los RPG y los videojuegos en general. Gracias a un parche que lo traduce
íntegramente al ingles creado por Gaijin Productions / Suicidal Translations podremos disfrutar sin barreras idiomáticas de su truculenta historia y ambientación. El elemento RPG lo encontramos básicamente en los combates y la necesidad de subir de nivel para hacerles frente. Con un intervalo de tiempo razonable entre ellas, nos asaltarán batallas que no tendremos demasiados problemas en liquidar siempre y cuando hayamos elegido el equipo adecuado y tengamos nuestro armamento actualizado, cosa que haremos recogiendo las distintas
espadas, cuchillos y hachas que encontremos por los desgastados suelos de la casa, algunos de ellos con propiedades especiales. Sin embargo, el grueso del desarrollo radica en los puzles, que pueden ir desde poner un pedazo de madera en el lugar adecuado para poder sortear un precipicio, recoger sangre en un recipiente para derretir una estatua o algunos un poco más irracionales y por lo tanto, complicados.

Desde luego, no es un camino de rosas, pues cualquiera de nuestros personajes puede morir en cualquier momento y esto será irreversible; una vez caiga por una grieta, o lo traguen arenas movedizas, ya podemos despedirnos para siempre de él (o ella) lo que aumenta considerablemente la dificultad de la aventura, menos armas para luchar y menos espacio para guardar los objetos. Sin
embargo, toda acción bien acometida tiene su recompensa en forma de nuevos paisajes, interesantes situaciones por resolver y nuevas pistas escritas en notas que nos llevarán a conocer un poco más de esta historia de muerte y locura de cuyos guionistas dejaron partes por resolver para que nuestra imaginación pudiese completarlas (algo que, desgraciadamente, casi ha desaparecido en los videojuegos actuales).

Para ti, que has terminado el juego y necesitas más de él para quedar completamente saciado, decirte que existe, curiosamente, una película de idéntico nombre solo estrenada en Japón (aunque totalmente disfrutable gracias a subtítulos en castellano) cuyo fecha de estreno es, aproximadamente, la misma que la del juego. Nadie consigue ponerse de acuerdo sobre que fue primero, pero lo cierto es que el film me ha gustado mucho, casi tanto como el videojuego, con una trama muy acorde y efectos especiales sobresalientes para su época. No podemos saber qué se basa en qué, pero ambos se pueden considerar perfectamente complementarios entre sí.

- Lo Mejor del Juego: Uno de los mejores apartados gráficos de NES. Sistema de juego innovador que puede llegar a crear seria adicción. Rejugable, con cinco finales distintos.

- Lo Peor del Juego: Perder a un personaje puede ser devastador. La forma de matar al final boss es demasiado surrealista e ilógica.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿donde esta la puerta al sotano? Tengo la llave que encontré en la tumba profanada pero no encuentro la puerta.

JaviMetal dijo...

Muy buenas.

Como hace un tiempo ya que lo jugué, no recuerdo exactamente el lugar que buscas, pero recuerdo algo que me costó bastante, quitar de en medio una estatua que bloqueaba una puerta que daba al "jardín este", no se si te referirás a eso. En cualquier caso, puedes buscarlo en una guía, hay muchas que explican a la perfección todo el desarrollo.

Anónimo dijo...

Gracias. Las estatuas son complicadas, sí. Buscaré alguna guía por Internet.

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