miércoles, 23 de noviembre de 2011

Light Crusader (Megadrive)

Cuando existen una serie de juegos nacidos bajo el mismo sello con notas de calidad indiscutible y sobresaliente, rara vez estamos hablando de azar, sino del trabajo duro y buen hacer de unas compañías que nacieron para triunfar sin partir de un gran renombre, escalando poco a poco posiciones para meterse de lleno en las listas de juegos preferidos por los jugadores. Si en la cruenta época de la guerra de los 16 bits Super Nintendo tuvo a su servicio nombres dorados y exclusivos como la propia Nintendo o Rare, Megadrive no se quedó atrás y también tuvo los suyos. Muy pocas compañías lograron mantener un nivel tan alto y constante en la calidad de sus juegos para este último sistema.

Los más avispados y conocedores de la Megadrive, ya habrán supuesto que me estoy refiriendo nada menos que a Treasure, artífices de unas de las mayores obras maestras que pudieron disfrutar los afortunados poseedores de la bestia de Sega, como Gunstar Heroes, Dynamite Headdy o Alien Soldier. Casi nada. Le pese a quien le pese, muchos de los nintenderos de aquella época envidiamos, por cualquiera de estos títulos, en cualquier momento, a quienes podían meter estos cartuchos en sus consolas. Solo hace falta jugar unos minutos con cualquiera de ellos para notar en seguida que poseen un brillo especial que llega a eclipsar fácilmente a juegos (a veces
injustamente) más reconocidos que estos. De entre todos los nombrados anteriormente, he omitido Light Crusader, el único que por género tiene cabida en este blog y que, por supuesto, es el juego que nos ocupa, considerado uno de los mejores juegos de rol para Megadrive, con un aspecto algo más americanizado que sus semejantes Soleil o Story of Thor por ejemplo, pero contenedor de una esencia única, difícilmente comparable.

La primera toma de contacto con Light Crusader: The Treasures of King Nole puede resultar extraña. Su aspecto difiere bastante de otros títulos para la consola. Sus personajes son alargados, más realistas, sin que los grafistas hayan utilizado técnicas super deformed ni nada parecido. Sus colores también llaman la atención por su variedad, aunque están carentes del brillo de muchos otros juegos de la compañía, son muy característicos y particulares. Todo ello encuadrado en una perspectiva poco habitual, una vista isométrica, por donde controlaremos a nuestro héroe, el caballero David en su visita, en
principio festiva, al pueblo de Green Row para tomarse unas vacaciones que pronto se verán complicadas por la misión que le encomienda el rey. Una siniestra hermandad que se oculta bajo los cimientos del castillo ha estado secuestrando inocentes habitantes del pueblo para sacrificarlos en pos de resucitar a un maléfico demonio ancestral. Tras descubrir que entrada secreta a su guarida queda al descubierto tras mover una lápida del cementerio, David se adentrará en las oscuras profundidades de la mazmorra e irá a por ellos sin tregua. Una mazmorra que consta de seis plantas, cada cual en un nivel inferior y con un grado de dificultad superior. El aspecto de estas va cambiando conforme
avanzamos, con decorados muy bonitos y vistosos, como telarañas por las paredes, ventanas, grutas, suelos de mármol, superficies heladas… hasta llegar al culmen de la originalidad en las ocho pruebas que se cruzan entre nosotros y el final de la aventura, donde podemos visitar lugares como una especie de base lunar, el antiguo Japón medieval o las calles de una calle contemporánea, con sus señales y farolas incluidas.

Es una lastima que no se le haya sacado más partido a estos lugares. Quizá no tenga unos gráficos tan espectaculares como otros juegos tal como Dynamite Headdy, pero le dan el toque que el juego necesita. Llama fuertemente la atención el hecho de que los programadores han utilizado en múltiples ocasiones gráficos vectoriales, como las puertas, los rayos y algunas partes de ciertos enemigos, que quedan originales a la par que atractivos. Pero quizá no hayamos llegado todavía a la gran arma secreta con la que Treasure hace
sus juegos un poco más grandes si cabe, los final bosses. Cada cual tiene unos patrones de ataque totalmente definidos y un aspecto cuanto menos inquietante, un tamaño enorme en la mayoría de los casos y una mecánica muy divertida para acabar con ellos. Sin duda este es un punto de los más destacables del juego, junto a la variedad de enemigos normales, que van desde los casi típicos “slimes” (masas que se arrastran por el suelo y emergen para atacarnos) hasta, ya puestos a desvariar, zombies, soldados de guerra o ninjas en los niveles
más avanzados. Por supuesto, estos no cogerán desprevenido a nuestro protagonista, que se valdrá de distintas armas, armaduras y accesorios para hacerlos picadillo. El problema con estos (algo realmente extraño) es que no aparecen en el juego por orden de efectividad o poder, sino que en un momento del juego nos podemos encontrar con espadas o guanteletes que no superan los que ya tenemos en eficacia, ocupando un lugar en nuestro armamento que no tiene prácticamente ninguna utilidad. Pero no solo nos
debatiremos con los monstruos a base de espadazos, sino que también iremos recogiendo por el camino elementos mágicos, cuatro en concreto: viento, agua, fuego y tierra, con los cuales, comninándolos, obtendremos hasta 15 magias distintas que podremos usar mientras poseamos suficientes elementos y que van desde curas para nuestra salud a poderosas magias devastadoras para quien se cruce en nuestro camino.

Y lo más importante de todo el juego: las decenas de puzles con los que nos encontraremos. Porqué sí, el juego tiene su propia historia, se nos narra al principio, pero pronto queda eclipsada casi en su totalidad por la mecánica de puzles, que ocuparán un alto porcentaje en las horas que le dediquemos al juego, que por otra parte, se quedan en un número bastante pobre. Pero esto, pensándolo bien, puede que haya sido algo premeditado por los programadores. Me explico. Los puzles son del estilo de mover piezas y encajarlas en un sitio determinado, accionar interruptores, transportar rocas a distintos sitios usando inteligentes artimañas… en definitiva, sacar todo el partido a los objetos de nuestro entorno susceptibles de ser utilizados para este fin. Desde un primer momento (salvo quizá los primerísimos…) ya son bastante complicados, y en algunos casos nos costará sangre, sudor y lágrimas resolverlos, pues están diseñados con
bastante mala leche, aunque eso sí, de forma muy inteligente. Es una mecánica muy entretenida, pero quizá hubiese quedado demasiado repetitiva si el juego, en vez de rondar las 10 horas, hubiese tenido unas 30 o 40. Por eso, a pesar de que aun así se quede algo corto, pienso la duración del juego ha sido planeada de esta forma para que el jugador no llegue a aburrirse del cartucho.

Si ahora atendemos al aspecto sonoro, no se puede decir que este haya sido uno de los mejores que haya compuesto el equipo de Treasure. Las voces digitalizadas en los gritos de nuestros enemigos al morir y los espadazos o el sonido que hacen las puertas al abrirse completan el apartado de efectos sonoros. Suenan bastante bien todos ellos, más si tenemos en cuenta que los emite el limitado chip de sonido de Megadrive, pero creo que a las músicas les falta un punto para llegar a la calidad (normalmente) exigida a un juego de estás características, tan épico y guerrillero, aunque tengan mucha personalidad, todo hay que decirlo. A un entorno tan caballeresco le vienen de perlas esas melodías medievales con sabor tan añejo que consiguen evocar esa
época fantástica (que… tal vez… solo exista en nuestras mentes) de espadas, princesas y dragones. Pero en ocasiones, sobre todo cuando estemos resolviendo puzles, apenas nos acordaremos de que están allí. Juegan su mejor papel en la intro y nada más empezar el juego, cuando nos enfrentamos a la desesperación del rey y su corte tras los sucesos acontecidos en el pueblo.

Por lo tanto, la principal característica del desarrollo de Light Crusader son las decenas de complicados puzles y no los momentos de lucha, aunque en casi todas las habitaciones de las mazmorras nos encontraremos con algún horrendo bicho. Supongo que debido a ello, para simplificar y centrarse más en los periodos de devanarse los sesos, los programadores eligieron la acción / aventura como dinámica general, sin encuentros aleatorios ni cientos de peleas repentinas con cambio de pantalla. Mucho mejor así, porqué en más de una ocasión tendremos que recorrer los mismos pasillos y estancias una y otra vez hasta dar con ese objeto que nos falta o ese mecanismo que se nos olvidó accionar. Una experiencia corta, pero intensa.

- Lo Mejor del Juego: Los puzles están diseñados con tal picardía que aunque resultan complicados, también son adictivos. Los jefes son fantásticos.

- Lo Peor del Juego: Dura demasiado poco, esto puede derivar en que a pesar de ser un gran juego tus recuerdos de él se desvanezcan pronto.

7 comentarios:

ctRl dijo...

Que buen artículo. Fue el único actionRPG que jugué en Mega Drive y guardo buenos recuerdos de él. Tal y como has resaltado, el juego es prácticamente puzle tras puzle. Yo le echo en falta que no tuviese algún tipo de punto intermedio en plan pueblos o algún tipo de interacción con personajes para elaborar la historia.

JaviMetal dijo...

¡Gracias! Yo no ha sido el único, pero sí el primer RPG que jugué en la 16 bits de Sega. Guardo entrañables recuerdos de él, pero en su día (cuando solo era un crío) me resultó tremendamente difícil y recordaba que había más pueblos y mucho más grandes. La distorsión del paso del tiempo es lo que tiene jeje. La historia queda como algo totalmente secundario. Estoy contigo, me hubiese gustado una un poco más elaborada, porqué elementos tiene de sobra para resultar bastante más atractiva.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Existe en internet alguna guía de este juego, donde te indiquen paso a paso qué tienes que hacer para poder terminarlo?
Gracias y...Felices Reyes!!

JaviMetal dijo...

¡Hola!
Pues en castellano he estado buscando y no he encontrado nada, pero si sabes inglés esta es muy completa:

http://www.gamefaqs.com/genesis/586289-light-crusader/faqs/41501

Y si directamente quieres verlo en persona, puedes usar esta guía en video:

http://www.youtube.com/watch?v=dtg0snEhrUY

Espero haberte sido de ayuda, ¡un saludo!.

Diego Guerrero dijo...

Para mi este es el segundo mejor RPG en 16 bits despues del Terranigma.

Diego Guerrero dijo...

Te acuerdas de la zona de la arena donde podias ganar dinero combatiendo? menudos detalles tenia este juego. Y cuando te tenias que disfrazar de duende para pasar desapercibido? jajaja que grande este titulo!

JaviMetal dijo...

El disfraz de duende puede dar mucho juego en esta aventura, ya que al hacerte pasar por uno de ellos puedes conversar y ver como es su vida. Es un bonito detalle, que puede servir simplemente para avanzar o para dedicarle más horas indagando entre su civilización. A mí me gustó mucho. Lo probé por primera vez cuando era pequeño y no me llegó a enganchar, pero mi opinión sobre él unos años más tarde ha mejorado muchísimo, llegando a convertirse junto a Soleil en mi RPG favorito de Megadrive. (Y los dos que tengo originales, de momento). Realmente el catálogo de RPG para esta consola no puede compararse con la bestia Super Nintendo, pero tiene títulos (como este Light Crusader) que rivalizan perfectamente en calidad.

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