miércoles 20 de octubre de 2010

Final Fantasy Crystal Chronicles (GameCube)

No es oro todo lo que reluce, dice el viejo y sabio refrán. A veces, tampoco reluce todo lo que es oro, pero en este caso particular mejor nos vendría aplicar el primer dicho y trasladarlo al mundo de los videojuegos en particular. Hasta las más prósperas y conocidas sagas han tenido alguna vez cierto desliz en cuanto a calidad se refiere, en cuanto al hecho de no ser consecuentes con el nivel que anteriores / posteriores entregas han ofrecido. Cuando los fans de la saga fuimos conscientes allá por cuando comenzaron a circular en su día los rumores sobre la estelar aparición de un capitulo de la saga Final Fantasy en una consola de Nintendo de la gran noticia, no pudimos hacer otra cosa que esperar nueva información con ansiedad.

Y sumándole a todo esto el hecho de que se presumía un capítulo exclusivo para Gamecube, habiendo estado Nintendo sin un Final Fantasy desde mediados de la vida de Super Nintendo, era imposible no estar atento a cualquier medio de comunicación que pudiese dar algún dato sobre este acontecimiento. El primer juego de la principal saga de Square en una consola de Nintendo en muchos años; todo pintaba muy bien, demasiado bien, lo que llevo a crear demasiadas expectativas. Y el resultado, para la gran mayoría de nosotros, fue el de decepción. Decepción que se puede fraccionar en varios motivos.Para empezar, todos esperábamos un capitulo de la saga principal, y de eso nada. Square creo una sub-saga para la ocasión llamada Crystal Chronicles en vez de obsequiarnos con una XI o XII parte del juego. Nadie supo a ciencia cierta porque se produjo este hecho, bien porque la
propia Nintendo no veía rentabilidad en dicho titulo, bien por problemas de licencias y exclusividades… lo cierto es que se pegaron un buen morrazo, y el principal fallo fue nombrar a esta sub-saga con el nombre de Final Fantasy y no con otro. Si, tiene personajes, tiene objetos, tiene cierto estilo en común, pero el 90% de la esencia Final Fantasy se pierde en este juego.

La historia, que debería ser casi lo principal en un juego de estas características y establecer las bases para el resto de los aspectos a analizar, se queda en un simplón intento de crear una aventura emocionante, narrándonos la historia de un mundo donde un aire venenoso, el miasma, lo envuelve todo y hay que poseer un cristal para poder viajar por él. Cada ciudad tiene uno, y cada viajero también. La historia no es tan mala en principio, pero pasa como con la mayoría de puntos clave del juego: hay algunas buenas ideas pero que para nada se han sabido aprovechar y
llevar a la práctica, como por ejemplo, la posibilidad de crear varios personajes, las historias aleatorias que escucharemos en forma de secuencias cinematográficas en nuestro deambular por los caminos del mundo, las mini-historias paralelas, el mini-juego de los sellos… a todo esto se le podría haber dado un enfoque distinto y hubiese resultado más llamativo.

El desarrollo que sirve de guía para la historia, tampoco ha sido en absoluto aprovechado. Cada ciudad posee una legión de guerreros que se encargaran de viajar por el mundo recolectando gotas de mirra en un cáliz, que devolverán a su ciudad una vez este lleno para reforzar el poder del cristal que la protege. En la práctica, esto supone visitar una de las 15 mini-fases, mazmorras, o como se le quiera llamar para, de cada una, recoger una gota de mirra. Una vez colectemos 3 de ellas, terminará un año y pasaremos al siguiente, en el cual tendremos que hacer exactamente lo mismo, pero en distintos mundos. Una vez has terminado los 3 o 4 primeros años, la cosa comienza
a tornarse repetitiva. Pero cuando mas nos llegará la sensación de tedio será cuando terminemos el primer ciclo, y todavía nos queden dos, esto significa que tendremos que pasarnos otra vez todas las fases por duplicado, y para colmo con una dificultad añadida, que si bien en el primer ciclo es bastante baja, se ira complicando más de la cuenta, dependiendo de en que fase y ciclo estemos, y de verdad, acabaremos un tanto hartos de lo monótono de su mecánica, más cuando algunas fases pecan de laberínticas y repetitivas en exceso. La duración del juego se puede alargar bastante, pero es algo que no tiene demasiado mérito a causa del propio desarrollo. Por suerte, el
sistema de combates, para sorpresa y novedad, es en tiempo real esta vez, lo cual dinamiza bastante nuestro avance por los lugares y además, tendremos muy buen control sobre nuestro personaje. También tenemos ciudades (obviamente, aquí no se puede luchar) en donde podremos comprar, vender y fabricarnos armas, armaduras, amuletos… etc. Pero que tienen muy poco peso en el conjunto.

Pero sería cosa rara que un juego de Square no tuviese algún aspecto positivo, y este Final Fantasy Crystal Chronicles, por supuesto, los tiene. Dejo lo mejor para el final y comentaré ahora a grandes rasgos el aspecto musical, que nos ofrece una de cal y otra de arena, pero con una calidad general más que aceptable. Para empezar, la variedad es bastante alta en cuanto a número, pues cada fase y cada ciudad tienen la suya propia, además de la del mapeado, lo que en conjunto son bastantes para un juego limitado en algunos aspectos que podrían influir en este apartado. Las músicas más armónicas y dulces superan en conjunto a las más guerreras y de acción,
normalmente en los pueblos podremos disfrutar de músicas pausadas y relajantes, acorde a la ambientación de los pueblos. Y por el contrario, en las mazmorras y lugares de acción, aparecen menos temas ambientales y se decantan más por otros más movidos. Pero lo que si que tiene en común este aspecto es que se le ha dado a todas ellas un aire entre lo tribal y mucho regusto a la edad media, con instrumentos de todo tipo, sobre todo de cuerda y viento, que evocan tiempos lejanos y legendarios. Para muestra, escuchar la melodía que suena en Demon’s Court, interpretada con instrumentos realmente raros y mostrando una gran creatividad. También valdría para esta descripción la de Moschet Manor. Si lo tuyo es la evasión por medio de la música, las hay muy armónicas y dulces como por ejemplo la que podemos escuchar en Llanos de Fum o la preciosa canción cantada que suena en la introducción y en el ending. También las hay casi ambientales,
que pasan más desapercibidas. La peor parte de este apartado se la llevan los efectos de sonido, no carentes de calidad, pero si muy reducidos en número, muy desaprovechados. Quizá lo más destacado sea la ambientación de las ciudades, con sus pájaros y el viento, los sonidos de la naturaleza en general (cascadas, terremotos…) y el chirrido de las bestias cuando luchamos contra ellas.

Lo que más me ha gustado del mini-Dvd sin duda, han sido los gráficos, donde si se aprecia un gran y concienzudo trabajo tanto a nivel artístico como a nivel de programación. Los escenarios son variadísimos, si bien algunos no dan la talla a nivel de colorido y viveza, la mayoría han sido creados con mucho gusto y son bastante ricos en detalles, estando muy trabajadas las texturas. Al hablar de los pueblos en concreto, otro notable alto. Amplios, con mucha vida y con mucho colorido, inspiran alegría (o tristeza en el caso de Tida, aunque no sea un pueblo como tal) e incitan a descubrir lo que nos depara
la próxima pantalla. Un gran fallo que se hecha de bastante de menos es el hecho de no poder entrar en las casas y ver sus interiores, creo que viendo la calidad general de los gráficos, se habría hecho un buen trabajo con los interiores. Los final boss, que también me han encantado, completan el conjunto de lo mejor del apartado visual. La pena es que, si lo mejor de un RPG son sus gráficos, no dice mucho a su favor.

Como he dicho al principio, bastantes ideas que no se han sabido llevar a cabo como se esperaba, hicieron que el título no tuviese la repercusión que merece cualquier episodio de esta importante saga y que decepcionará a muchos fans que esperaron mucha más dedicación y esfuerzo por parte de Square a la hora de dar a luz su nueva creación.


- Lo Mejor del Juego: Los gráficos han sido tratado con mucho mimo. Algunas melodías son para escuchar un largo rato. El final es muy bonito y original.

- Lo Peor del Juego: El desarrollo acaba cansando por ser bastante repetitivo, lo cual ensombrece el resultado final. La historia no tiene todo el gancho que debería de tener.

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