Levad anclas. Izad velas. Y preparaos para esta tremenda aventura de piratas no apta para marineros de agua dulce. Ni siquiera de agua salada. No temáis a los tiburones, pues no es por agua por donde navegara nuestro velero. ¿Estáis listos para surcar los siete… mares? Perdón, debería mejor decir cielos, que es donde se desarrolla esta aventura, como he dicho, de piratas, pero piratas aéreos, sobre navíos voladores que desafían la gravedad en un mundo donde la tierra se encuentra en poca cantidad y el agua no existe para navegar. Bajo este entorno, nace Skies of Arcadia, una aventura fresca y original que en su día desafió el concepto RPG al introducir tan innovadores elementos, e incluso hoy en día creo que conserva su frescura y su capacidad para sorprender en muchos sentidos. Una aventura que a partir del año 2002/2003 se puede disfrutar en GameCube, pero la consola que la vio nacer fue la tristemente extinta Dreamcast.
Una consola que mereció muchísimo más de lo que tuvo, a causa del peor y más incompetente ejercicio de marketing que la compañía SEGA ha hecho jamás. A pesar de que su catalogo de juegos, comparado con otras consolas, fue realmente escaso, entre ellos se encuentran un gran numero de RPG y en general juegos cuya calidad jamás tuvo nada que envidiar a ningún juego para consola de su generación. El juego que aquí comento es la susodicha versión (2 GD-Rom) de la ultima consola de SEGA que vio el mercado de los videojuegos.
Definitivamente, cuando un juego entra por los ojos de la forma que lo hace Skies Of Arcadia, hace casi imprescindible el hecho de coger los mandos y dedicarle al menos unas pocas horas. Esas pocas horas, dalo por hecho, se van a convertir en un sinfín ya que el argumento esta perfectamente cuadrado, y va ganando interés exponencialmente conforme se avanza en él, es algo que no se puede evitar y simplemente van pasando las horas mientras ayudamos a Vyse y su grupo a avanzar. El grupo de personajes que manejamos será cambiante y aunque no podremos elegirlo a voluntad, tampoco es algo que se echa de menos, ya que los cambios encajan perfectamente en el desarrollo del argumento. Aunque en alguno de ellos se echa en falta una pizca más de carisma, todos tienen sus propias armas, y por supuesto, sus propios motivos para llegar al final.
Si, he dicho antes que principalmente el juego entra por los ojos, pero es algo que salta a la vista nada mas encender la consola, tanto por su original estética, como su extenso colorido, por el modelado de sus gráficos poligonales, por sus, en muchas ocasiones, sorprendentes texturas dinámicas y por la extensión de su mapeado. Desde el principio dispondremos de un mapa, que será absolutamente necesario para navegar por los cielos de Arcadia con nuestro barco, que iremos cambiando por otros más grandes y potentes conforme avancemos en el juego. No menos imprescindible para mantener la orientación será la brújula que nos ayudara a orientarnos por el mapa y por supuesto, para descubrir los tesoros y monumentos ocultos. Y esto es uno de los detalles que mas me ha gustado, y que puede alargar muchas horas la duración del juego, aunque por otra parte, no está de mas utilizar una guía para terminar encontrándolos o al final podemos volvernos locos.
El problema no es otro que los combates, un tema delicado en este juego. Se han tratado de una forma poco adecuada, pero el tema no es que aparezcan aleatoriamente, sin mostrarse en pantalla. Podremos avanzar en el juego de dos formas, a pie o con nuestro barco. Cuando pisamos tierra firme, la frecuencia de los combates es moderada y aceptable, pero no así cuando lo hacemos por aire, donde a los menos preparados les puede agobiar y mucho el hecho de no poder avanzar ni medio minuto sin toparnos con un combate. Sin embargo, esto no seria mayor problema si se quedara ahí, ya que es algo común en muchos juegos. El mayor hándicap es la lentitud extrema con la que se presenta el escenario de batalla en nuestro televisor, poco a poco va apareciendo cada uno de los elementos, y para colmo, nuestros protagonistas tardan mucho en ejecutar las ordenes, y lo hacen de forma muy lenta y en ocasiones, desesperante (al menos las secuencias de ataques especiales se pueden saltar). Es un aspecto que a la hora de buscar tesoros ocultos o si nos sentimos perdidos, puede resultar muy frustrante, y puede incluso emborronar ligeramente la calidad global del juego, y tampoco es que la variedad de enemigos o su calidad sea nada del otro mundo. Otra cosa ya son los combates aéreos con barcos o maquinas especiales enemigas. Estos, aun siendo todavía bastante lentos, son muy gratificantes a nivel gráfico, no solo por el entorno y el realismo si no porque los diseños de estos jefes si son realmente buenos. Tienen su propio menú de comandos, entre otros, usar el cañón especial, que es todo un subidón de moral.
Al menos, podemos aprovechar esta alta frecuencia sin tregua para subir más y más nuestro nivel de experiencia y también de magia. Tendremos 6 tipos diferentes de magia, cada uno de ellos se centra en un elemento (Agua, Viento, Fuego…) y cada uno de ellos subirá de nivel dependiendo de que color se tenga equipado y cuantos miembros de nuestro equipo lo tengan equipado, aunque la verdad es que muchas de ellas no son demasiado útiles ni eficientes. En nuestra lucha contra el imperio Valuan también tendremos decenas de tipos de armas distintas, que podremos adquirir o bien en las tiendas de los distintos pueblos que van apareciendo a lo largo de la aventura o bien matando enemigos, consiguiendo a veces armas, armaduras o amuletos que es imposible encontrar en tiendas. Ya que lo he mencionado, y aunque esto pertenece más al aspecto gráfico, no puedo evitar confesar que los pueblos es, en general, lo que mas me ha enamorado de este juego, por su aspecto, ambientación, su música… Pasear por Maramba, con su desértico y caluroso aspecto que llega a hacerte sentir realmente acalorado, sus casas construidas en concordancia al clima, poder montar en Dhabu… con esa impresionante banda sonora con innegable carácter oriental… o pasear por el arrabal de Valua, con su aspecto y música decadente, su entristecida población y tal ambiente de pobreza… es una sensación casi de ensueño que vale la pena vivir y sentir. Una sensación casi o tan genial como la de ir descubriendo por cielo con nuestro armado velero multitud de islas recónditas. Una de ellas terminara siendo una impresionante base secreta cuyos aspectos podremos modificar a nuestro antojo.
Hablando de la música, creo que se ha hecho un trabajo notable, que no sobresaliente, pero sin duda lo mejor de este apartado se encuentra en las poblaciones y no en los combates ni en cielo abierto. También pienso que se ha realizado quizá mejor trabajo en los efectos de sonido, muy abundantes y de gran calidad en general, tanto a la hora de caminar por distintas superficies, abrir puertas, explosiones de todo tipo… Por pedir, me habría gustado escuchar más voces de los personajes y no tan solo algunas expresiones contadas y de calidad mejorable.
Su historia no hace ningún alarde de originalidad (si dejamos aparte su entorno), supone intentar salvar el mundo de una posible gran catástrofe si el gran Imperio Valuan consigue obtener por la fuerza los 6 cristales que guardan, además del poder de los Gigas (unos colosales seres con un poder inimaginable) la capacidad de desatar de nuevo las lluvias destructoras que acabaron con el mundo en la forma que se conocía y crearon un llamado “nuevo mundo” en el pasado. Por lo tanto nuestra misión será conseguirlos antes que Galcian y su malvado escuadrón. A pesar de ser algo que ya se ha visto de forma similar en algún que otro juego, no deja de tener sorprendentes giros de argumento a modo de revelaciones, ingeniosos encuentros y traiciones inesperadas. Pero precisamente el entorno tan original (como he señalado antes) y ciertos momentos, unos más heroicos y otros realmente tiernos, son definitivamente lo que hace que el juego brille con luz propia y sea tan apetecible, toda una delicia tanto gráfica como jugable si te gustan este tipo de RPG y perdonas su pequeño gran desliz con los combates. Su duración además puede llegar a ser de unas 75/80 horas aproximadamente si intentas completar las misiones secundarias, como los propios tesoros ocultos, ayudar a ciertas personas o completar tu tripulación reclutando a varias personas con las que has tenido anteriormente alguna relación.
- Lo Mejor del Juego: Personalmente lo que más me ha enamorado han sido los poblados y la música que acompaña a estos, una ambientación preciosa.
- Lo Peor del Juego: Estar buscando algo concreto o estar perdido sin rumbo y soportar combates lentísimos cada 10 segundos es demencial… |
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